París.- Más de 25.000 agentes del orden fueron movilizados este viernes en Francia para tratar de impedir que en las fiestas de fin de año, enturbiadas normalmente por incidentes, se reproduzca la ola de violencia urbana de principios de otoño pasado. Francia despedirá 2005 y festejará la entrada en 2006 en estado de emergencia, una situación excepcional en democracia y que, según sus detractores, no se justifica.
Dos meses después de los altercados registrados en los barrios periféricos de las grandes ciudades, la noche de San Silvestre, que en Francia se caracteriza por desbordamientos y por la quema de coches, especialmente en Alsacia, servirá de test para el Gobierno.
El riesgo de recrudecimiento de la violencia con ocasión de las fiestas de fin de año, invocó el Consejo de Estado -máxima autoridad administrativa- para desestimar a principios de diciembre un recurso contra el estado de emergencia.
Decretado el 8 de noviembre y ampliado tres meses por el Parlamento, ese medida excepcional estará en vigor hasta el 21 de febrero, si el Gobierno conservador no decide derogarla.
Con altercados o sin ellos, lo cierto es que el fenómeno de los coches quemados en Francia, donde arden una media de cien vehículos cada noche, ha adquirido la categoría de “deporte nacional” y es único en Europa.
En la pasada Noche Vieja, 330 vehículos resultaron calcinados, 324 en 2003 y 379 en 2002, según cifras oficiales.
Cada año la movilización policial es extrema, aunque durante estas fiestas el despliegue se ha reforzado en las zonas conflictivas, con 6.000 agentes suplementarios.
El ministro francés de Interior, Nicolas Sarkozy, que tiene previsto regresar a París este sábado para supervisar el dispositivo de seguridad, hace gala de una cierta serenidad.
Los servicios de información franceses no han detectado ningún signo que haga pensar en una nueva escalada de la violencia, después de inspeccionar blogs y mensajes en Internet.