{mosimage}Nueva York.- Por segundo día consecutivo esta ciudad amaneció con las estaciones subterráneas selladas con cintas rojas y las paradas de autobuses desiertas, mientras millones de personas buscaban como llegar a sus trabajos y otros destinos. La huelga de los empleados del transporte público entró en su jornada número dos, luego de que el sindicato y la patronal no llegaran a un consenso sobre política salarial y edad de jubilación.
El paro fue decretado este martes, al rechazar el Sindicato de Trabajadores del Transporte (TWU) la última oferta de la Autoridad de Tránsito Metropolitano (MTA).
Más de 30 mil asalariados paralizaron gran parte de la red de autobuses y trenes de la urbe, pese a que este tipo de huelga es considerada por las autoridades ilegal desde 1966.
El juez Theodore Jones multó con un millón de dólares diarios al TWU, mientras dure el paro de labores, decisión que los abogados del gremio apelarán.
El sindicato y la MTA aceptaron reunirse hoy por separado con un mediador estatal, pese a que las posturas sobre los salarios y la edad de jubilación se mantienen distantes.
Los trabajadores dejaron abierta el lunes la posibilidad de llegar a un consenso, al estar dispuestos a aceptar un aumento salarial de seis por ciento, a diferencia de ocho por ciento que solicitaban inicialmente.
Sin embargo, la MTA apuntó que su última oferta sería un alza de sólo un tres por ciento.
Otro punto de discrepancia insoluble resultó la edad de retiro, que la patronal pretende extender hasta los 62 años, de los 55 actuales, para obligar incluso a los empleados a destinar uno por ciento de sus salarios a los programas de salud.
La cuantiosa multa impuesta al TWU por el paro busca obligarlo a suspender la huelga, que afecta a los más de siete millones de neoyorquinos que diariamente utilizan el metro y los autobuses de la ciudad.
Según las autoridades, la huelga causará a la urbe pérdidas valoradas en unos mil 600 millones de dólares durante el período navideño.