Una pregunta recorre el escenario político. Por qué la derecha, a pesar de las dificultades que atraviesa el gobierno, no sube en las encuestas ?. Hay también una hipótesis, no menos lacerante; que dicho sector político con su actual generación dirigencial (Larraín(es), Piñera, Longueira, Allamand, Lavín) nunca llegará al gobierno y que con mucha suerte lo podrían hacer los que hoy circulan como estudiantes en las universidades. Estamos hablando de un hecho clave para la política chilena. Difícilmente se podrá encontrar en el orbe otro sector político intra-sistema, sea de izquierda, centro o derecha, respecto del cual se pueda plantear seriamente la posibilidad de estar más de medio siglo fuera del gobierno.
La posibilidad cobra mayores particularidades si consideramos que la derecha chilena representa el empresariado más exitoso de América Latina.
El gobierno comete errores y la derecha responde con una crítica encarnizada a través de los medios de prensa que controla directamente o hegemoniza, que en definitiva son casi todos, sin embargo; no crece. El gobierno baja, pero sus adherentes no cruzan la línea divisoria, sino que simplemente se restan. Es brutal, pèro para la mayoría de los chilenos la derecha como propuesta política es menos que la nada.
¿Por qué?
Hay quienes sugieren que cargan con la mochila histórica de haber promovido, gobernado y lucrado con la dictadura militar. Creo que como componente de una respuesta es una tesis válida pero que carece de una capacidad explicativa suficientemente abarcadora. En efecto, un significativo número de chilenos jóvenes no vivió la dictadura militar y errores históricos todos los sectores han cometido.
Creo que la explicación es mucho más profunda y dice relación con la estructura misma del “ethos” de la derecha.
La derecha es una expresión política que en lo sustancial representa, conforme a los tiempos, los intereses e ideas de las clases dominantes.
Las clases dominantes que conformaron el Chile colonial se estructuraron a partir de la invasión española a América Latina. Su raigambre peninsular es castellano-vasca pero en esas naciones no provienen de la nobleza, sino más bien de los sectores que nada tienen allí, pero si disponen de la audacia suficiente para hacerse a la mar. Hay de todo: soldados de fortuna, gentes con cuentas pendientes con la justicia, nobles desheredados, muchos analfabetos etc…
Vinieron hacerse la “américa” como fuera posible. Así el ethos primario de la oligarquía chilena implicó la subordinación de la ética de su conducta a sus intereses materiales y/o políticos. Situación que se mantiene inalterable.
Fray Bartolomé de Las Casas hace un pormenorizado relato de la conquista de América en su magnifica “Historia General de las Indias”. Quien quiera saber de rapacidad, felonía, crímenes, afán de lucro desatado y despojos sin límites, pues que abra sus páginas.
Llegado el proceso independentista la oligarquía nativa se divide, mucho de ella apoya a la corona, algunos en bloque como en Chiloé. Otros en el propio bando patriota causan los más grandes perjuicios, en su afán de navegar en dos aguas, como lo deja reiteradamente consignado don José Miguel Carrera en su diario militar de la patria vieja. La descripción que hace el prócer sobre la actuación de los “larraines”, es decir lo que más adelante se llamara la “canalla dorada”, es una relato premonitorio de lo que vendrá.
En 1891 la oligarquía chilena derrocó al presidente José Manuel Balmaceda como respuesta a sus afanes por nacionalizar el salitre. Se defendieron los intereses ingleses violando flagrantemente la constitución política, llegando incluso a la destrucción del ejército constitucional. El éjército del congreso sedicioso contó con la asesoría de mercenarios alemanes como Emilio Korner.
Cuando en 1939 el Presidente Pedro Aguirre Cerda promovió la ley de educación primaria obligatoria, la derecha se opuso para mantener su dominación, optaba por condenar al analfalbetismo a gran parte de los chilenos. Luego y frente a la promoción del derecho a voto de las mujeres nuevamente se opuso.
Se dice que la derecha llega al gobierno con Jorge Alessandri en 1958, es cierto, pero, con su discurso doble. Derechista en los contenidos pero presentándose a si mismo como el gobierno de los “gerentes”; supuestamente apolíticos.
La derecha promovió el golpe militar, gobernó junto a Pinochet, sus jefes se enriquecieron personalmente en dicho periodo, y le rindieron honores fúnebres en la Escuela Militar. Llegaron al gobierno con mano ajena pero administraron el estado y sus empresas con manos propias.
Hoy vivimos tiempos donde las carreteras de la información se han desplegado y en nuestra sociedad existe una conciencia dura sobre lo que es y ha sido la derecha.
Su política de discurso doble es sistemática y se mantiene hasta el día de hoy. Prometieron en las presidenciales modificar el sistema binominal, la UDI niega su palabra derechamente, de su parte RN pone tales condiciones que llevan a lo mismo. Es decir, la derecha quiere seguir empatando los partidos anotando menos goles que el contrario, y ni siquiera les da vergüenza.
La presidenta Bachelet quiere evitar que la educación, y los fondos públicos destinados a ello, se conviertan en fuente de lucro, la derecha toca entonces las campanas del escándalo. A la hora de instalar un royaty salmonero la derecha defiende a las empresas y no los intereses nacionales, igual actitud con las transnacionales mineras.
La derecha con todos sus millones, su prepotencia y discurso doble no convence ni convencerá a la mayoría de los chilenos. Por ello es posible formular una hipótesis de largo aliento, cuando la concertación se agote, la izquierda llegará al gobierno y no la derecha.
ROBERTO AVILA TOLEDO
El gobierno comete errores y la derecha responde con una crítica encarnizada a través de los medios de prensa que controla directamente o hegemoniza, que en definitiva son casi todos, sin embargo; no crece. El gobierno baja, pero sus adherentes no cruzan la línea divisoria, sino que simplemente se restan. Es brutal, pèro para la mayoría de los chilenos la derecha como propuesta política es menos que la nada.
¿Por qué?
Hay quienes sugieren que cargan con la mochila histórica de haber promovido, gobernado y lucrado con la dictadura militar. Creo que como componente de una respuesta es una tesis válida pero que carece de una capacidad explicativa suficientemente abarcadora. En efecto, un significativo número de chilenos jóvenes no vivió la dictadura militar y errores históricos todos los sectores han cometido.
Creo que la explicación es mucho más profunda y dice relación con la estructura misma del “ethos” de la derecha.
La derecha es una expresión política que en lo sustancial representa, conforme a los tiempos, los intereses e ideas de las clases dominantes.
Las clases dominantes que conformaron el Chile colonial se estructuraron a partir de la invasión española a América Latina. Su raigambre peninsular es castellano-vasca pero en esas naciones no provienen de la nobleza, sino más bien de los sectores que nada tienen allí, pero si disponen de la audacia suficiente para hacerse a la mar. Hay de todo: soldados de fortuna, gentes con cuentas pendientes con la justicia, nobles desheredados, muchos analfabetos etc…
Vinieron hacerse la “américa” como fuera posible. Así el ethos primario de la oligarquía chilena implicó la subordinación de la ética de su conducta a sus intereses materiales y/o políticos. Situación que se mantiene inalterable.
Fray Bartolomé de Las Casas hace un pormenorizado relato de la conquista de América en su magnifica “Historia General de las Indias”. Quien quiera saber de rapacidad, felonía, crímenes, afán de lucro desatado y despojos sin límites, pues que abra sus páginas.
Llegado el proceso independentista la oligarquía nativa se divide, mucho de ella apoya a la corona, algunos en bloque como en Chiloé. Otros en el propio bando patriota causan los más grandes perjuicios, en su afán de navegar en dos aguas, como lo deja reiteradamente consignado don José Miguel Carrera en su diario militar de la patria vieja. La descripción que hace el prócer sobre la actuación de los “larraines”, es decir lo que más adelante se llamara la “canalla dorada”, es una relato premonitorio de lo que vendrá.
En 1891 la oligarquía chilena derrocó al presidente José Manuel Balmaceda como respuesta a sus afanes por nacionalizar el salitre. Se defendieron los intereses ingleses violando flagrantemente la constitución política, llegando incluso a la destrucción del ejército constitucional. El éjército del congreso sedicioso contó con la asesoría de mercenarios alemanes como Emilio Korner.
Cuando en 1939 el Presidente Pedro Aguirre Cerda promovió la ley de educación primaria obligatoria, la derecha se opuso para mantener su dominación, optaba por condenar al analfalbetismo a gran parte de los chilenos. Luego y frente a la promoción del derecho a voto de las mujeres nuevamente se opuso.
Se dice que la derecha llega al gobierno con Jorge Alessandri en 1958, es cierto, pero, con su discurso doble. Derechista en los contenidos pero presentándose a si mismo como el gobierno de los “gerentes”; supuestamente apolíticos.
La derecha promovió el golpe militar, gobernó junto a Pinochet, sus jefes se enriquecieron personalmente en dicho periodo, y le rindieron honores fúnebres en la Escuela Militar. Llegaron al gobierno con mano ajena pero administraron el estado y sus empresas con manos propias.
Hoy vivimos tiempos donde las carreteras de la información se han desplegado y en nuestra sociedad existe una conciencia dura sobre lo que es y ha sido la derecha.
Su política de discurso doble es sistemática y se mantiene hasta el día de hoy. Prometieron en las presidenciales modificar el sistema binominal, la UDI niega su palabra derechamente, de su parte RN pone tales condiciones que llevan a lo mismo. Es decir, la derecha quiere seguir empatando los partidos anotando menos goles que el contrario, y ni siquiera les da vergüenza.
La presidenta Bachelet quiere evitar que la educación, y los fondos públicos destinados a ello, se conviertan en fuente de lucro, la derecha toca entonces las campanas del escándalo. A la hora de instalar un royaty salmonero la derecha defiende a las empresas y no los intereses nacionales, igual actitud con las transnacionales mineras.
La derecha con todos sus millones, su prepotencia y discurso doble no convence ni convencerá a la mayoría de los chilenos. Por ello es posible formular una hipótesis de largo aliento, cuando la concertación se agote, la izquierda llegará al gobierno y no la derecha.
ROBERTO AVILA TOLEDO
Concejal, miembro del CC del PS de Chile
