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Agosto 18, 2026

Mendigos de utilería

La obsesión de gobernar en base en los medios de comunicación está transformando al gobierno de Sebastián Piñera en un reinado donde predomina el espectáculo por sobre la realidad; todo se ha convertido en un reality show: el rescate de los 33 mineros y el viaje a Europa para lucir papelitos y el abrazote con el macizo Alan García, entre otras linduras.

El ministro Felipe Kast no podía quedarse atrás: se le ocurrió, nada menos, que contratar  a un actor para representar a un mendigo en “situación de calle”, término bastante estúpido para definir a este grupo de seres humanos

En un país donde hay cuatro millones de pobres y un 75% de los trabajadores gana menos de $250.000, es torpe contratar a un actor para que representarlos, por lo demás, mendigos existen en países mucho más ricos que Chile: en Francia, por ejemplo, los “clochard” decoran las más importantes estaciones de metro de París; a nadie se le ocurriría eliminarlos, pues son parte del paisaje turístico de la Ciudad Luz. Aunque se cumpliera la profecía de que Chile sería un país desarrollado, siempre habrá mendigos que no estén dispuestos a someterse a la normativa  burguesa .

Los grandes personajes de la oligarquía siempre han querido disfrazarse de mendigos: si revisamos la iconografía histórica encontraremos una foto del dandy presidente chileno Emiliano Figueroa, disfrazado de harapiento mendigo; nuestro presidente actual, Sebastián Piñera, también se disfrazó de roto y pordiosero, siguiendo la broma, con cámara indiscreta, por casi veinticuatro horas. A los aristócratas les gusta transmitir el mito de su alianza con los “rotos” que, según ellos hizo posible el triunfo de Chile en la guerra del Pacífico.

Es muy distinto el “roto” real  – que es representado por un actor en la Enade – que el inmortalizado en una estatua en la Plaza Yungay. Cuenta la leyenda que una señora aristocrática visitó al famoso Fray Andresito – que tenía rasgos mestizos – comentando con espanto “cómo Dios podía repartir su gracia en estos seres inferiores”.

El pobre no tiene nada que ver con el mendigo harapiento: en la mayoría de los casos tiene que vestirse de cuello y corbata y bastante perfumado para ir a trabajar en las grandes tiendas del retail, cuyos jefes conforman un alto porcentaje de los invitados a la Enade. La verdad es que estos empresarios conocen perfectamente a los pobres  saben muy bien estrujarlos por sueldos que no superan el vital, mucho menos el salario ético; se podría decir, sin ninguna exageración, que estos ejecutivos concentrados en la Casa de Piedra son los patrones de los pobres de Chile.

Aunque aparentemente bien intencionado, el gesto del ministro de Planificación – de llevar a un actor disfrazado de mendigo – no sirve para nada; al poco andar los empresarios descubrieron que esta era broma del “rey” Piñera, que llevó a su bufón para hacer reír a sus contertulios.

No faltó quien propuso al ministro aludido que, para la próxima vez, llevara a un pobre de verdad, que tomara la palabra y que, para más remate, se atreviera a relatar la situación de explotación en que muchos de ellos están sumidos a causa los métodos de trabajo, los bajos salarios  y el trato poco digno que les dispensan esos caballeros, reunidos en el encuentro de Enade.

Creo que sería mucho mejor que, de una vez por todas, los gobiernos del bipolio se decidieran a realizar una revolución en educación y salud y en cambios radicales en la legislación del trabajo. Es en las escuelas y en los hospitales donde los pobres son tratados con la punta del pié, y condenados Machuca a lavar letrinas de los Infante, o cuando tiene la mala suerte de caer enfermos ser tratado como un cerdo en un hospital público, si es que logran que los atiendan.

Mientras Chile sea uno de los países más inequitativos del mundo, según el indicador Gini, sirven para poco estas reformas de utilería que nos prometen Piñera, Lavín y, ahora, el ministro Felipe Kast. Que Chile sea un país inaceptablemente desigual, es una responsabilidad compartida entre la Concertación y la Coalición por el Cambio. Sólo el día en ambas expresiones del bipolio sean expulsadas del poder, podremos empezar a pensar en un Chile más justo e igualitario.

Rafael Luís Gumucio Rivas
26/11/10