
“Les soleils mouillés
De ces ciels brouillés
Pour mon esprit ont les charmes
Si mystérieux
De tes traîtres yeux,
Brillant à travers leurs larmes.”
Como suele suceder con los grandes escritores –E. Hemingway, W. Faulkner, G. García Márquez, por citar algunos ejemplos- Alejo Carpentier se inició en el periodismo antes de consagrarse como escritor. Sin embargo no abandonó jamás su compromiso con este género. Es el periodismo el que le otorga un conocimiento minucioso, pormenorizado y realista de América Latina.
Carpentier se traslada a Francia y es en París donde toma contacto con el movimiento surrealista cuyos miembros lo invitaron a incorporarse a sus filas. Dos cuentos de esos años, “El Estudiante” y “El Milagro” tienen una identificable influencia surrealista. Hay otros relatos también. En esos años Carpentier publica en francés el cuento “Histoire de Lunes” y establece una sólida amistad con los poetas Louis Aragón, Tristán Ztara, Paul Eluard (todos ellos en algún momento “dialogaron” con los suramericanos Neruda y Vallejos) y se vincula con los pintores Giorgio de Chirico y Picasso.
Uno de los libros de Carpentier y Valmont “El Siglo de las Luces” –para algunos estudiosos su obra cumbre- lo encasilla como un escritor barroco. Es posible que parte de su literatura se asimile a este género ¿Quién puede ser ajeno a su realidad histórica? ¿Lo fueron acaso, en su momento, Blest Gana, Vicente Huidobro o el propio Neruda antes de encontrar el camino propio y anticipado de “crear tendencia”?
Es con la publicación de “¡Écue-Yamba-O!” y el libro de cuentos “Viaje a la Semilla” que Alejo Carpentier comienza a distanciarse de los géneros en que se lo encasillaba y adquirir un estilo –luz propia- y sello personal. Es un prolongado y fructífero periodo en el que su talento comienza a germinar. Sin embargo, curiosamente, volvería por sus pasos al publicar “El Siglo de Las Luces” Antes de ese contundente relato tiene tres formidables obras: “Los Pasos Perdidos” “Viaje a la Semilla” (que inspira el nombre de este artículo) y “El Reino de este Mundo” Podríamos seguir mencionando su amplia obra y abrir además una aproximación sobre otro aspecto artístico de Carpentier: la música (llegó a ser un notable pianista) pero se nos termina el espacio y quiero concluir con lo que a mi gusto es lo más notable de Carpentier. El haber comprendido que en este Continente existe una realidad que se tiene que entender como “Real Maravilloso” (algunos lo confunden como Neo-Barroco en América Latina) lo que nos convierte en pueblo-continente que no admite colonización.
Lo real maravilloso es asumir que nuestra realidad no es como la vemos o creemos ver. Lo real maravilloso es una inesperada, sorprendente alteración de la “realidad” ¿Qué es la realidad? Carpentier nos invita a adentrarnos, acompañándonos con los tambores que suenan implacables en la profundidad de la selva- a esos territorios, que muchas veces, citadinos, apenas rozamos con la idea de que puedan existir. Es una realidad que tiene una conexión telúrica con nuestras raíces, con la fuerza volcánica y oceánica de nuestra naturaleza, donde el hombre y la mujer aún no han sido expulsados del paraíso. Esta realidad que no se percibe con la razón, aún la podemos encontrar en estados primigenios en sectores rurales de cualquier lugar de América Latina. Espacios impolutos donde los habitantes te abren sus corazones así sin más “Consagrando la Primavera”
¡¡¡Feliz Cumpleaños Maestro!!!
