La serie “Los 80” del 13, logró 31 puntos de rating, superando a “Animal Nocturno” de TVN. Su director Boris Quercia logra conjugar buena dirección de actores, buen arte audiovisual de contexto y una temática intimista, precisa y emotiva.
Como cuando el padre conversa con el hijo sobre su sexualidad con la tierna pintora punki o cuando uno de los hijos chicos se enfrenta al padre ausente por tantos años. Porque en medio de la tienda de ropa americana y el local de fotos de la estupenda separada, es posible desarrollar una amistad entre gases lagrimógenos.
El talento de Boris Quercia es fruto de un largo trabajo primero de actor y luego de director, que es la clave del por qué gana los domingos.
Fue uno de los alumnos del gran director de teatro Andrés Pérez y fue el actor principal de la obra de teatro “La Negra Ester” y de películas que rompieron la taquilla como “Sexo con Amor”.
Mantiene el contexto histórico de luchas democráticas ciudadanas contra la policía pública y secreta del Pinochetismo.( La tele encendida en el comedor de la familia Herrera muestra los comentarios neonazis en boca del Almirante Merino).
La escuela de Pérez es el buen manejo de actores, concentración en un guión emotivo que obviamente le lleva cebolla, pero cebolla lúcida, lenta, que da para declararnos hijos de la lágrima. Los 80, logró colocarse en el centro esa moda histórica que ya lleva dos años de buenísima salud, es una teleserie que serviría para que los jóvenes la vean en clases de historia y educación sexual. La hija se acuesta con un rojillo. El hijo con una chica liberada. La pareja central están temporalmente atrapados por la llegada de la niñita pequeña y los celos del no hablar las cosas. Boris Quercia viene de dirigir con éxito “Huaiquiman y Tolosa” y “Geografía del deseo” y sus pares le han dado tres veces el premio Altazor. Talento cultivado por el trabajo a tres bandas: Teatro, Cine y Televisión. Jordi Lloret
La escuela de Pérez es el buen manejo de actores, concentración en un guión emotivo que obviamente le lleva cebolla, pero cebolla lúcida, lenta, que da para declararnos hijos de la lágrima. Los 80, logró colocarse en el centro esa moda histórica que ya lleva dos años de buenísima salud, es una teleserie que serviría para que los jóvenes la vean en clases de historia y educación sexual. La hija se acuesta con un rojillo. El hijo con una chica liberada. La pareja central están temporalmente atrapados por la llegada de la niñita pequeña y los celos del no hablar las cosas. Boris Quercia viene de dirigir con éxito “Huaiquiman y Tolosa” y “Geografía del deseo” y sus pares le han dado tres veces el premio Altazor. Talento cultivado por el trabajo a tres bandas: Teatro, Cine y Televisión. Jordi Lloret
