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Agosto 18, 2026

La “nueva derecha” y la clase dominante

La verdad, es que el concepto “nueva derecha” debió ser acuñado por la Concertación de Partidos por la Democracia, a partir de la campaña  llevada a cabo por este conglomerado político, con miras a aprobar la opción del NO en el plebiscito de 1988. Esto, como corolario del proceso de renovación del Partido Socialista de Chile, mismo que participa en ella como PAIS.

En mi primera colaboración en este medio que me abrió sus puertas, publicada el 23 de mayo de 2008, con el título “¿Es la Concertación de centroizquierda?”, replicaba un artículo de Immanuel Wallerstein, aparecido días antes, en que el filósofo norteamericano incluía a Chile en el elenco de países que se ubican a la izquierda del centro político en el subcontinente latinoamericano. El análisis de los cuatro gobiernos de la Concertación, me llevaron a concluir que, obviamente,  se “habían cargado siempre más a la derecha del centro que a la izquierda”. Cosa nada nueva por lo demás, y consciente que no estaba descubriendo el hilo negro. Tal vez, la importancia podría radicar en la oportunidad en que se dijo (hace más de dos años), y en que, ahora, hay un amplio consenso al respecto, que se demuestra en la proliferación de críticas al conglomerado.

Queda meridianamente claro, que la “nueva derecha” está representada por los partidos que forman la llamada Concertación y no los de la alianza  gobernante,  Renovación Nacional y mucho menos la Unión Demócrata Independiente. Los representantes de estos partidos, acceden al poder político, gracias al golpe de Estado contra un gobierno constitucional y democrático, es decir, a través de la violencia, de la cual todavía se sienten orgullosos. No deseo extenderme en demostraciones para explicar el apelativo de “nueva derecha” para caracterizar a la Concertación, sólo me permito remitir a los lectores a los excelentes análisis de Felipe Portales, publicados en sucesivos artículos en este medio, con el título “La Concertación debe explicaciones…”

Entonces, ¿cuál es, realmente,  la clase dominante?

Para identificar a la clase dominante, es fundamental, en primer lugar, corroborar el carácter de clase del poder del Estado, ya que la clase dominante queda definida como tal, por el ejercicio de ese poder. En segundo lugar,  el poder político y el poder del Estado deben analizarse en relación con los procesos de reproducción y transformación social. “El punto focal primario no está ni en las relaciones interpersonales de las diferentes ‘élites’ (desde los antecedentes familiares a la interacción social actual), ni en el proceso de toma de decisiones per se. Lo que importa de manera crucial son más bien los efectos del Estado en la producción y reproducción de determinados modos de producción, reales o hipotéticos”. (1)

El Estado incide e interviene en los procesos de reproducción  en base a las funciones que ejerce y al modo de ejercerlas, es decir,  qué hace y  cómo lo hace. A su vez, estas funciones dependen de la estructura del aparato de Estado, al carácter de clase de la forma organizativa del Estado. Se conjugan aquí, los conceptos de poder del Estado y de su carácter de clase. Una clase tiene el poder, cuando lo que se hace a través del Estado, incide de manera positiva sobre la reproducción del modo de producción del que la clase en cuestión es el portador dominante. La reproducción se da en tres aspectos fundamentales del quehacer del Estado: las relaciones de producción y las fuerzas productivas, el carácter del aparato del Estado y la superestructura ideológica. “En las tres esferas: económica, administrativo-represiva e ideológica, se reproducen simultáneamente las posiciones y los procesos, a medida que se reproducen (o se reclutan), en cantidad suficiente,  las personas idóneas para ocupar las posiciones”. (2)

Y ¿cómo domina la clase dominante?

En lo fundamental, reproduciendo las relaciones económicas, políticas e ideológicas de su dominación. Ésta se ejerce a través del poder del Estado, es decir,  mediante las intervenciones o la política del Estado y sus correspondientes efectos en las posiciones de la clase dominante, dentro del campo de las relaciones de producción, en el aparato del Estado y en el sistema ideológico. El carácter de clase del poder estatal viene determinado, consiguientemente, por los efectos de las medidas del Estado sobre las posiciones de clase en las tres esferas mencionadas. Las posibilidades y viabilidad de la dominación de una clase, vienen determinadas por las tendencias y contradicciones de los modos de producción dentro de los cuales y en relación con los cuales se ejerce. Por último, es necesario consignar que la dominación de una clase se desarrolla, además, en lucha con otras clases.

(1) Göran Therborn, ¿Cómo domina la clase dominante?, Siglo XXI, México, 2ª. Ed., 1982
(2) Ibid.