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Si el pasado es lo que Chile no debió haber sido jamás, es decir, la sanguinaria dictadura que -entre otras cosas- borró del Código los derechos de los trabajadores, y si a ese pasado le siguió lo que tampoco Chile nunca debió haber sido, es decir, la traidora o entreguista seguidilla de presidentes concertacionistas que no fueron capaces o no quisieron -entre otras cosas- restituir esos derechos perdidos,
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y, si el presente que estamos viviendo es lo que Chile no debe ser de ninguna manera, es decir, la Derecha instalada en el sillón de O’Higgins dirigiendo el país como si se tratara de un mega estelar continuado donde – entre otras cosas- ha transformado a esos trabajadores desvalijados de sus derechos en eventuales héroes de su libreto, ya que hace aparecer como si fuera natural el martirio, como si lo natural fuera el sacrificio, como si fuera esa la naturaleza humana sobre la cual es propicio refundar la chilenidad, la nueva chilenidad, entonces:
Sólo contamos con el futuro para construir lo que Chile debe ser, contamos solamente con el mañana, con ese día que no llega nunca (1), pero que es lo que verdaderamente vale la pena vivir. De manera que si queremos comenzar a construir nuestros sueños, debemos ahora mismo empeñarnos en cambiar lo que parece inmutable, la famosa naturaleza humana.
El error es creer que la naturaleza humana es inmutable. La Historia nos da múltiples evidencias de que eso es falso, lo que es natural a la condición humana es precisamente la virtud del cambio. Y en el caso que nos convoca, el orden natural, no es más que el orden burgués camuflado de orden natural.
El orden esclavista alimentaba a sus esclavos, el orden burgués, en su versión de lo que ahora se conoce como el estilo chileno, no considera pertinente cubrir los gastos de alimentación de sus neo-esclavos, he aquí un cambio a esa inmutabilidad de la naturaleza humana.
Para nadie es un misterio, que una parte significativa de chilenos sobrevive con un sueldo inferior a 200 mil pesos, y eso es morir de muerte lenta, eso es no participar del paraíso del consumo que se ha proclamado, eso es no participar de la libertad, porque ser pobre es estar condenado, es estar limitado a un restringido radio social,… y esta realidad parece ser natural a la condición humana.
Lo peor de todo, es que los trabajadores han concurrido voluntariamente a ponerse sus cadenas al cuello, ellos han sucumbido al control que ha ejercido y ejerce la sociedad sobre ellos. Sus propias organizaciones, como la CUT por ejemplo, han sido instrumentos de control del poder ejecutivo del Estado de Chile que temporalmente monopolizaron los partidos de la Concertación (el eje PS-DC), coalición que impuso a través de sus sucesivos ministros de Hacienda, y de la ascendencia que tenían y tienen en las cúpulas sindicales, su principal obra, la ejecución del proyecto que se conoce como neoliberal.
Nada hace pensar, que la coalición política que monopoliza el voto llamado de Izquierda tenga dentro de sus proyectos cambiar el orden burgués que decididamente impuso a los ciudadanos. Nada hace pensar que sea una verdadera alternativa para cambiar las condiciones, su fin seguirá siendo el mismo, sólo cambiará el rol.
A lo único que le encuentro sentido en este trance, es a identificar claramente los mecanismos de control que ejerce el orden burgués, a desafiarlos, a combatirlos. La fuerza del pueblo o de los ciudadanos si se quiere, ha caído en una aparente debilidad, el pueblo se ha subvalorado, tiene baja la autoestima, ha entregado gratuitamente a los partidos y a las federaciones de sindicatos el poder de decisión, se han puesto la soga al cuello.
El movimiento debe ser en el sentido contrario, la decisión de los trabajadores desde su lugar de trabajo debe ser impuesta a sus dirigentes, debe ser impuesta a los “partidos amigos”, entendiendo que la amistad es una relación voluntaria.
Los trabajadores en primerísimo lugar, los que directamente padecen los efectos del reparto del botín ejecutado por los poderosos deben tomar la lucha política en sus propias manos, y la lucha política por el momento, consiste en recuperar el marco legal que les permita no ser anulados en la propia empresa en que trabajan, deben lograr la autonomía suficiente para no endosarla a dirigentes entreguistas y pusilánimes.
René Dintrans
erreduntrans@yahoo.es
http://blogdintrans.blogspot.com/
(1) ÚLTIMO BRINDIS de Nicanor Parra / Canciones rusas / 1967
Lo queramos o no
Sólo tenemos tres alternativas:
El ayer, el presente y el mañana.
Y ni siquiera tres
Porque como dice el filósofo
El ayer es ayer
Nos pertenece sólo en el recuerdo:
A la rosa que ya se deshojó
No se le puede sacar otro pétalo.
Las cartas por jugar
Son solamente dos:
El presente y el día de mañana.
Y ni siquiera dos
Porque es un hecho bien establecido
Que el presente no existe
Sino en la medida en que se hace pasado
Y ya pasó…, como la juventud.
En resumidas cuentas
Sólo nos va quedando el mañana:
Yo levanto mi copa
Por ese día que no llega nunca
Pero que es lo único
De lo que realmente disponemos.
Sólo contamos con el futuro para construir lo que Chile debe ser, contamos solamente con el mañana, con ese día que no llega nunca (1), pero que es lo que verdaderamente vale la pena vivir. De manera que si queremos comenzar a construir nuestros sueños, debemos ahora mismo empeñarnos en cambiar lo que parece inmutable, la famosa naturaleza humana.
El error es creer que la naturaleza humana es inmutable. La Historia nos da múltiples evidencias de que eso es falso, lo que es natural a la condición humana es precisamente la virtud del cambio. Y en el caso que nos convoca, el orden natural, no es más que el orden burgués camuflado de orden natural.
El orden esclavista alimentaba a sus esclavos, el orden burgués, en su versión de lo que ahora se conoce como el estilo chileno, no considera pertinente cubrir los gastos de alimentación de sus neo-esclavos, he aquí un cambio a esa inmutabilidad de la naturaleza humana.
Para nadie es un misterio, que una parte significativa de chilenos sobrevive con un sueldo inferior a 200 mil pesos, y eso es morir de muerte lenta, eso es no participar del paraíso del consumo que se ha proclamado, eso es no participar de la libertad, porque ser pobre es estar condenado, es estar limitado a un restringido radio social,… y esta realidad parece ser natural a la condición humana.
Lo peor de todo, es que los trabajadores han concurrido voluntariamente a ponerse sus cadenas al cuello, ellos han sucumbido al control que ha ejercido y ejerce la sociedad sobre ellos. Sus propias organizaciones, como la CUT por ejemplo, han sido instrumentos de control del poder ejecutivo del Estado de Chile que temporalmente monopolizaron los partidos de la Concertación (el eje PS-DC), coalición que impuso a través de sus sucesivos ministros de Hacienda, y de la ascendencia que tenían y tienen en las cúpulas sindicales, su principal obra, la ejecución del proyecto que se conoce como neoliberal.
Nada hace pensar, que la coalición política que monopoliza el voto llamado de Izquierda tenga dentro de sus proyectos cambiar el orden burgués que decididamente impuso a los ciudadanos. Nada hace pensar que sea una verdadera alternativa para cambiar las condiciones, su fin seguirá siendo el mismo, sólo cambiará el rol.
A lo único que le encuentro sentido en este trance, es a identificar claramente los mecanismos de control que ejerce el orden burgués, a desafiarlos, a combatirlos. La fuerza del pueblo o de los ciudadanos si se quiere, ha caído en una aparente debilidad, el pueblo se ha subvalorado, tiene baja la autoestima, ha entregado gratuitamente a los partidos y a las federaciones de sindicatos el poder de decisión, se han puesto la soga al cuello.
El movimiento debe ser en el sentido contrario, la decisión de los trabajadores desde su lugar de trabajo debe ser impuesta a sus dirigentes, debe ser impuesta a los “partidos amigos”, entendiendo que la amistad es una relación voluntaria.
Los trabajadores en primerísimo lugar, los que directamente padecen los efectos del reparto del botín ejecutado por los poderosos deben tomar la lucha política en sus propias manos, y la lucha política por el momento, consiste en recuperar el marco legal que les permita no ser anulados en la propia empresa en que trabajan, deben lograr la autonomía suficiente para no endosarla a dirigentes entreguistas y pusilánimes.
René Dintrans
erreduntrans@yahoo.es
http://blogdintrans.blogspot.com/
(1) ÚLTIMO BRINDIS de Nicanor Parra / Canciones rusas / 1967
Lo queramos o no
Sólo tenemos tres alternativas:
El ayer, el presente y el mañana.
Y ni siquiera tres
Porque como dice el filósofo
El ayer es ayer
Nos pertenece sólo en el recuerdo:
A la rosa que ya se deshojó
No se le puede sacar otro pétalo.
Las cartas por jugar
Son solamente dos:
El presente y el día de mañana.
Y ni siquiera dos
Porque es un hecho bien establecido
Que el presente no existe
Sino en la medida en que se hace pasado
Y ya pasó…, como la juventud.
En resumidas cuentas
Sólo nos va quedando el mañana:
Yo levanto mi copa
Por ese día que no llega nunca
Pero que es lo único
De lo que realmente disponemos.
