“No estamos acabados pese a todas las maniobras sucias y manipulaciones del Gobierno y la mejor prueba es el respaldo hoy mismo del 65 por ciento de la ciudadanía a nuestras demandas”, declaró Mailly.
Tanto Mailly como Thibault hicieron menciones a las denuncias contra la policía por haber infiltrado agentes vestidos de civiles para realizar actos vandálicos y crear un impacto negativo en la opinión pública nacional.
Un video de tres minutos que sacudió en efecto a la población, mostraba a personas encapuchadas rompiendo una vidriera. Luego, agredieron a un hombre de cierta edad al ser requeridos por su actitud.
Como adelantara el presidente del Partido de Izquierda (PG), Jean Luc Melenchon, esa y otras imágenes eran pruebas del montaje y las manipulaciones de la policía para minar el sentido de las manifestaciones.
Los agentes del orden negaron las acusaciones, pero el asunto subió de tono cuando la CGT, FO y otros gremios se dijeron dispuestos a confirmar que ninguno de esos encapuchados está afiliado a los gremios y son infiltrados.
Por otra parte, el secretario general de la CFDT, Francois Chéréque, intentaba recomponer su imagen tras una postura conciliadora con el Gobierno de centroderecha de Nicolás Sarkozy y la patronal en un programa de televisión.
Chéréque dijo que era víctima de una campaña mediática para diluir el sentido de sus acciones y de las protestas en unas supuestas negociaciones futuras.
Sin embargo, parecía evidente en las manifestaciones de hoy un distanciamiento relativo entre la dirección de la CFDT con otras confederaciones sindicales.
