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Agosto 18, 2026

Después del derrumbe los más peligrosos son los derrumbados

No sabemos con certeza si la victoria es de los derrumbados o de los derrumbistas, Luli. Cierto que el Estado chileno no se molesta en darse de victorioso. Pero vamos al grano, mujer, vamos al gemido, al llanto, al lloriqueo o desgarro de una otalgia de heridas caídas al suelo.

La enfermedad de un Estado es que pasa toda una vida con lentes de sol y aparece sólo en el momento que se reparte el agua.  Apareció en el derrumbe… aplicó una subsidiariedad nunca vista y, de paso, conjugó el “yo y Piñera hasta siempre”.

Pero bueno, la jaqueca de los mineros durará eternamente porque los derrumbados andan en eso de  quiebres emocionales  y es urticante, Luli, que se pase de la felicidad al dolor del alma. El Estado muestra sus muslos, dicen los atletas de las mortificaciones  colectivas: me refiero a los periodistas arrastrados, a los que viven y escriben gracias al dolor de sus propios lectores, al periodista taladrante que tortura y agobia hasta su propia pluma… El Estado, Luli que sale al paso de los empresarios porque se daba cuenta que estos saben explotar pero no saben salvar su gente.

Era un deber rescatar los empresarios, Luli, y, aquí duele a todos los incautos, es que la maquinaria de las mentiras no funciona a mil porque los derrumbados inician a meter en Jaque a un Estado incapaz de reconocer sus errores. El problema no es con los empresarios… eso te lo digo, Luli, sino que se trata de presionar a los derrumbados con enfermedades emocionales  para aislarlos de una denuncia que causará daños económicos a los empresarios chilenos.

Primero el Estado se encuentra atrapado en su propia red.  La imagen de los patrones de Chile no tiene un plan “B” para salir de un fulgurante despelote que se presenta sin pedir hora.

El Estado, neoliberal y salvaje, no podrá irse contra la libre empresa… por lo cual, ya lo saben todos, la explotación generará riquezas   de aquí hasta la punta del ají.

Frenar  un sistema creado para morder a los infelices no es cosa simple. Claro se intentará (repito: intentará)  que el derrumbe no vuelva a suceder.. .aunque aqui no se trata sólo de mineros sino de todo un país que trabaja. El problema del Estado  son pues los 33 mineros que meten en discusión el libre emprendimiento de los pirañas.. . Claro,  los empresarios andan con arcadas…  porque no pensaban que los derrumbados lesionarían la libre empresa.

Bueno,  la prensa internacional no se interesa en entrevistar los del gobierno chileno sino que a los mineros… y aquí se encuentra el gran peligro contra los empresarios chilenos.  Todos los mineros, digo todos, no sólo 33, están acostumbrados a vivir en el subsuelo…y no delante a una comisión de expertos que interrogan, a toda luz y cámaras de televisión.  Las denuncias, el llanto, el quiebre de los entrevistados pues irá entregando otras páginas para la prensa mundial.

Aqui Piñera no podrá participar.  La comisión investigadora  causará a los empresarios chilenos una neuralgia larga y dolorosa porque  se escribirá que los empresarios chilenos son los peores y los trabajadores los mejores… Al final quedamos en las mismas… Los pobres perderán siempre… hasta que no tengan la posibilidad de hablar al mundo en otro derrumbe penoso y atroz.

Godosky