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Refrescante y estimulante… Especialmente cuando agradecía un premio otorgado por Embotelladora Andina (que, imagino, no es todavía de la Coca-Cola). En un país que siempre pretende ser lo que no es: Estado de derecho… ¿o de Derecha?
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¿Transparente…? Tan transparente que los ladrones en grande, los dueños del país, se hacen humo, es decir, se hacen transparente, y se llenan las bolsas y pasan, cada vez que pueden, a ser magnates (tycoon les gusta más) comprando esto, vendiendo lo otro y siempre ganando, especulando… Incluso las tierras en disputa con nuestros hermanos indígenas que algunos pueden comprar en el orden de cerca de 100.000, por la ganga de 25.000 pesos la hectárea. (Sí, por allá por Chiloé adentro, en tierras Williche). O comprando minas y regalando “royalties” en desmedro del país que fuera dueño de ellas. Y, bajo ese mismo Estado de Derecho, por oposición, a los pobres, a los indígenas de nuestro país -de quienes hemos recibido en estos días el más importante mensaje de respeto y de estímulo humano, humanista, democracia pura y elemental, respeto al futuro y al medio ambiente que permitirá ese futuro para todos y cada uno- vemos que los que juran ser democráticos y dueños de parte y pedazos de este Estado de derecho, “se dan el gusto democrático” de acusarlos de terroristas, de tirarles su prepotencia, de horrorizarse de “¿cómo se les ocurre pedir cosas anti-constitucionales”? cuando todos ven colusión de poderes por siglos, como lo hacen cada vez que la necesitan.
Extraño es este país donde los abusadores rompen todos los juramentos hechos para respetar la justicia, la equidad, los principios que permitirían eliminar la discriminación y el racismo, abusar niños, mujeres, ancianos, trabajadores… Borran con el codo lo que firman y nos sentimos grandes por entrar a los clubes de los grandes (esos clubes que saben mentirle al mediocre para explotarlo mejor). Así, en este país, como nos invita Nibaldo, donde se promueve de modo constante el rechazo al derecho a informar y de ser informado, debemos aprender a ser desobedientes. Es decir, cuando se persiguen las radios comunitarias, se dirige el dinero sólo a los duopolios y nunca al desarrollo de medios populares. Así nos damos cuenta de que, realmente, Chile es en algo primero: en contarse una historia que a algunos gusta pero que no somos. Si hasta en el circo farandulero mineral reciente (insultante por el envoltorio en que se entregó y que trataba de esconder otras verdades centenarias) pudimos ver ese otro “Norte bravío”, del que hablaba el poeta, con “su silencio mineral de ayer y de hoy” (…) donde deberíamos “reconocer tu voz y defender lo mío” y frente al cual el establecimiento (concertacionista y aliancista irresponsablemente –cada uno en sus momentos-) se hizo el sordo poniendo en riego de muerte a los trabajadores[1]–por no preocuparse de los derechos laborales y de la seguridad industrial: solo importaba la ganancia… Se salvaron 33 mineros que nunca deberían haber sido expuestos y, en este mismo año, hemos dejado morir 32 mineros por esas irresponsabilidades criminales de leyes y robos de altas finanzas de las que no se quiere hablar. Con los presos políticos mapuche (“auto-declarados políticos” cuando los declaran “delincuentes”, dicen los “medios responsables”… de marras). Visité este año esos presos varias veces en esas cárceles inhumanas de presos inocentes a las que los mandan estos “hombres poderosos y (dizque) justicieros”. Estos jugaban una horrorosa ruleta rusa política preguntando… ¿en que momento se morirá un huelguista de hambre mapuche?). ¡Vaya lo que puede ser esta necesidad de sentirse mejor!
Bueno, Nibaldo, gracias por salirte del guión, especialmente cuando hay que indicar que el rey/reina de turno, de manera sistemática -y no excepcionalmente-, nos quiere hacer creer que su desnudez y esa actitud “de-arriba-p’abajo”, de patrón poderoso, por ya casi 40 décadas, y que se les quedó pegada en su diario vivir, la debemos aplaudir. Me gustó mucho la Nicaragua (digo la de Sandino) y también esa Nica que nos diste acá. Los chilenos la vamos aprendiendo y debemos incorporarla a diario en una relación política que debe ser desobediente, irreverente y valiente (parece Mapuche) para ser democrática y humana y que tanto falta en nuestro “paisito de mentira”. *Comentario al discurso de Nibaldo Mosciatti
Extraño es este país donde los abusadores rompen todos los juramentos hechos para respetar la justicia, la equidad, los principios que permitirían eliminar la discriminación y el racismo, abusar niños, mujeres, ancianos, trabajadores… Borran con el codo lo que firman y nos sentimos grandes por entrar a los clubes de los grandes (esos clubes que saben mentirle al mediocre para explotarlo mejor). Así, en este país, como nos invita Nibaldo, donde se promueve de modo constante el rechazo al derecho a informar y de ser informado, debemos aprender a ser desobedientes. Es decir, cuando se persiguen las radios comunitarias, se dirige el dinero sólo a los duopolios y nunca al desarrollo de medios populares. Así nos damos cuenta de que, realmente, Chile es en algo primero: en contarse una historia que a algunos gusta pero que no somos. Si hasta en el circo farandulero mineral reciente (insultante por el envoltorio en que se entregó y que trataba de esconder otras verdades centenarias) pudimos ver ese otro “Norte bravío”, del que hablaba el poeta, con “su silencio mineral de ayer y de hoy” (…) donde deberíamos “reconocer tu voz y defender lo mío” y frente al cual el establecimiento (concertacionista y aliancista irresponsablemente –cada uno en sus momentos-) se hizo el sordo poniendo en riego de muerte a los trabajadores[1]–por no preocuparse de los derechos laborales y de la seguridad industrial: solo importaba la ganancia… Se salvaron 33 mineros que nunca deberían haber sido expuestos y, en este mismo año, hemos dejado morir 32 mineros por esas irresponsabilidades criminales de leyes y robos de altas finanzas de las que no se quiere hablar. Con los presos políticos mapuche (“auto-declarados políticos” cuando los declaran “delincuentes”, dicen los “medios responsables”… de marras). Visité este año esos presos varias veces en esas cárceles inhumanas de presos inocentes a las que los mandan estos “hombres poderosos y (dizque) justicieros”. Estos jugaban una horrorosa ruleta rusa política preguntando… ¿en que momento se morirá un huelguista de hambre mapuche?). ¡Vaya lo que puede ser esta necesidad de sentirse mejor!
Bueno, Nibaldo, gracias por salirte del guión, especialmente cuando hay que indicar que el rey/reina de turno, de manera sistemática -y no excepcionalmente-, nos quiere hacer creer que su desnudez y esa actitud “de-arriba-p’abajo”, de patrón poderoso, por ya casi 40 décadas, y que se les quedó pegada en su diario vivir, la debemos aplaudir. Me gustó mucho la Nicaragua (digo la de Sandino) y también esa Nica que nos diste acá. Los chilenos la vamos aprendiendo y debemos incorporarla a diario en una relación política que debe ser desobediente, irreverente y valiente (parece Mapuche) para ser democrática y humana y que tanto falta en nuestro “paisito de mentira”. *Comentario al discurso de Nibaldo Mosciatti
