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Agosto 18, 2026

No es reality show, es la cárcel, pero una cárcel que vale oro

Con don Francisco y Farkas merodeando en la mina San José, con lágrimas en los ojos del más insignificante de los ministros de Piñera, y que por ese acto, seguido del hallazgo de encontrarlos con vida, devendría rápidamente en ministro superstar.

Con el papelito ese que el astuto presidente anda trayendo bajo la manga, con el envilecimiento inconsciente de los familiares que se prestan para el show en ese lastimoso y patético campamento, con la manoseada bandera chilena firmada por los cautivos para el mismísimo Ratzinger, con las camisetas de un equipo de fútbol español que busca publicidad gratis, con los majaderos ceacheíes por esto y por lo otro, con el todolistoytododispuestoyá, con toda la prensa nacional e internacional acreditada para el gran momento, con el “yo los rescataré” del presidente. Con todo y a pesar de las toneladas de tierra que los sepultan, los mineros están premeditadamente más aislados de lo que la técnica permite.
 
Se dijo oportunamente que era necesario “filtrar” la información a la que tendrían acceso los sepultados, que había que velar por su integridad sicológica, que había que manejar la situación, etc. De manera que la forma natural de aumentar significativamente la estrecha libertad de que disponen los mineros, la forma de conectarlos al mundo, al país, a sus amigos, a sus seres más preciados, que consistía en bajar un simple cable que permitiera el acceso a Internet,  fue desechada, premeditadamente desechada, estaba contraindicada para este suceso especialísimo.
 
¡Qué distinto sería su cautiverio si estuvieran conectados a la red!
 
Pero no, existe en terreno un “alcaide” que filtra, ciertamente que hay contratos de por medio, hay representantes exclusivos, hay una bitácora que tiene precio, hay un ranking de mineros, unos más interesantes que otros, millonarios contratos para estos desdichados mineros. Hay un protocolo fijado por la autoridad para monopolizar el protagonismo, y que en esta ocasión tiene alcances universales ya que raramente Chile acapara la atención de la prensa internacional, y esta ocasión no será desperdiciada por un gobierno que ha demostrado capacidad para administrar la desgracia con fines propagandísticos.
 
Nada importa que los mineros estén sepultados en vida por la precariedad de sus derechos, por la invencible codicia de los inescrupulosos empresarios  que cuentan con una legislación favorable a los abusos, y con la vista gorda de autoridades corruptas para ser autorizados en esas explotaciones. Nada importa negarles la libertad del acceso libre a Internet a aquellos hombres por los cuales se dice que están dando todo lo humanamente posible. Nada importa engañar a todo un país.
 
 Y al parecer, nada importa encamisar o no encamisar la perforación con tal de cumplir con los tiempos programados.
 
René Dintrans
erredintrans@yahoo.es
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