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Agosto 18, 2026

Mate: Bebida para el cuerpo y para el alma

 A mediados del mes de septiembre, se publicó “el libro sobre la yerba mate. Bajo el sello de Editorial Catalonia, se presentó este libro que espera convertirse en una guía para los amantes de esta bebida o para quienes se inician en ella.   

Menos popular que en Argentina, Paraguay, Brasil y Uruguay en Chile también se consume porque esencialmente es una bebida social y ahora, se está poniendo de moda entre los jóvenes. Buena idea, porque con el mate nadie termina mal.

El libro escrito por Karla Johan Lorenzo, es una guía muy completa de cómo tomar el mate, de los orígenes del mate, de su lenguaje, del significado de su propio lenguaje; donde y como se cultiva como también de todo el proceso de secado de la yerba.

Mas allá de tratar de ser un libro técnico, el mate es mucho más que una bebida. Según la autora del libro, el mate es un gran antioxidante; tiene 15 aminoácidos, vitaminas del grupo B y minerales como hierro y magnesio. Lo anterior, permite mantenerse bien despierto durante un largo tiempo sin sufrir los efectos sobre estimulantes del café.  

Según la autora del libro, para preparar un mate de calidad, en primer lugar hay que llenar tres cuartos del recipiente con yerba. Luego, taparlo con la mano, dar vuelta y agitar vigorosamente para mezclar los componentes y para que no se tape la bombilla. En tercer lugar, el mate se inclina un poco y en el canal que se forma se coloca el agua tibia, sin mojar el resto de la yerba. Solo entonces, se coloca la bombilla hasta el fondo sin revolver el mate. Luego, se va colocando el agua por donde está la bombilla hasta que toda la yerba este mojada. Con 50 gramos de mate se puede utilizar 1 litro de agua.

Más allá de los beneficios de la planta, el mate es una bebida que permite la conversación y la reflexión al mismo tiempo. El mate es para todos, para hombres viejos y para jóvenes.  Para algunos es tango, para otros no. Pero para todos, el mate hace que se inicie una conversación, alarga las reuniones, baja la angustia durante los partidos de futbol. Recuerdos de infancia, cuando se veía al abuelo tomar mate y sentarse en sus rodillas, quitarle el mate y dar la primera chupada a la bombilla que quema toda la boca, bajo a la risueña mirada del abuelo o la abuela que ven que la nueva generación continúa con la costumbre.

Cuando era niña, vivía en un edificio en el cual, tres pisos más arriba, vivía una amiga de mi mamá que nació en la ciudad de San Carlos, Octava Región. Muchas tardes de sábados de invierno, subía a su departamento y allí con ella y sus hijas tomábamos mate hasta tarde. Tomar mate, se convirtió, en la excusa para la conversación, para la risa, para las primeras confidencias entre amigas. Más que el mate, es la relación que se entabla entre las personas y con uno mismo lo que hace necesario “cebar el mate”.  El mate, es algo que no se le niega a nadie, símbolo de bienvenida, de cariño, de acogida. Es una yerba que tiene su propio lenguaje y que en tiempos más represivos sirvió para entregar ocultos mensajes, de amor principalmente.

Para varias culturas latinoamericanas, el mate demuestra valores como la solidaridad, respeto por los tiempos de escuchar y hablar; cariño,  hospitalidad;  la excusa para juntarse porque si con los amigos y la obligación de dar las gracias por lo menos una vez al día.  Esta globalización de poco, ha ido logrando que los americanos revaloricemos lo nuestro, nuestras costumbres, nuestras comidas aquello que nació junto con nuestros pueblos y que junto a ellos, lucha para permanecer y sobrevivir a  “la modernidad”.