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No es malo su currículum. W. tuvo la suerte de suceder a Soledad Alvear en la Cancillería y el cambio se notó. Había sido profesor en la Universidad de Princeton y era criterioso. Formó equipo con los embajadores Cristian Barros y Carlos Portales. Cuando fue necesario se hizo asesorar por Juan Gabriel Valdés.
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Lagos era además el verdadero Canciller; él fue el que, al parecer sin consulta, resolvió enviar tropas a Haití y sólo conversó con Bush al respecto.
W. está casado con Cecilia Echenique. Es decir tiene el mismo plus de MEO ante la teleaudiencia. Es descendiente de don Horacio Walker, el gran canciller socialcristiano en los gobiernos radicales de los cuarenta, que fundó la DC sumándose a la Falange en 1957.
Y W. recibió, a un día de las elecciones internas, la bendición de Alvear.
Finalmente ganaron los conservadores a los liberales.
Los sectores “conservadores”, incluidos los conservadores DC, no sólo se oponen al progreso en lo que se llama “el campo de los valores” (?) sino también a la mayor presencia del Estado en la economía y a los gobiernos latinoamericanos más estatistas (Cuba, Venezuela, Bolivia). Y suelen ser hoy bastante más conservadores del capitalismo chileno de lo que lo fueron los antiguos socialcristianos (Horacio Walker, Eduardo Cruz Coke, Alberto Hurtado). No hay que olvidar que San Alberto Hurtado fue un connotado dirigente del Partido Conservador. Y que la Falange coincidió con los comunistas en los gobiernos de Pedro Aguirre Cerda y Juan Antonio Ríos, y en la CUT, siendo el único partido que en el Congreso Nacional votó en contra de la ley anticomunista de González Videla. No hay que olvidar tampoco que el Cardenal José María Caro pidió públicamente al Vaticano la excomunión de los falangistas chilenos por su procomunismo y por no condenar a la URSS. Las cosas estaban corridas para la izquierda en los años 40, 50 y 60, como están corridas para la derecha desde los 70 en adelante.
No es primera vez que los sectores no derechistas de la DC pierden una importante elección nacional. Eso viene sucediendo desde que Frei Montalva derrocó a la izquierda partidaria bajo su gobierno, en 1968. Más adelante Patricio Aylwin encabezó a una DC furibunda opositora de la UP y partidaria del golpe de Estado. Sólo un puñado de DC, entre ellos el ex canciller Mariano Fernández que ya era joven funcionario de la Cancillería y fue exonerado, condenaron el golpe de Estado. Mariano tiene una limpia hoja democrática y, a pesar de que su padre fue un destacado DC, no es príncipe.
La presencia decisiva de la DC en la Concertación desde fines de los años 80 no puede hacer olvidar ni su participación progolpista ni su absoluta falta de autocrítica. Ni Frei Montalvo en su momento, ni Gabriel Valdés ni Patricio Aylwin han dicho algo al respecto y los dos últimos difícilmente lo dirán: los años hacen en todos nosotros fortalecer las viejas creencias. Además Valdés y Aylwin son especies de tíos chochos del Presidente Piñera.
Alrededor de un 38% de los votantes DC está firmemente en la alianza con el PS, el PPD y el PR. La mayoría de 58%, que se siente “de centro”, está tan distante de Andrade como de Carlos Larraín, y al nivel de la elite mucho más cerca de Piñera que de Tohá, para qué decir de Teiller. Piñera es hijo de papá DC, sobrino de Monseñor y hermano de DC, además de amigo de Aylwin y casi pariente de Valdés por el lado Echenique.
Sin duda la DC de hoy es más de centro-derecha que en 1990. La derrota en las últimas presidenciales y la sensación de que ha perdido “un millón de votos” (que se habrían ido a la derecha) empujan subjetivamente en ese sentido. También empujan para allá no sólo los pocos seguidores del Colorín sino sus camaradas extranjeros. Los DC españoles forman parte del Partido Popular que se opone a los socialistas de Zapatero. Los DC cubanos forman parte de las direcciones que habitan en Miami y, con ciertas especificidades, están entre los más relevantes disidentes en La Habana. Los DC venezolanos son furibundos antichavistas. En Perú son un partido de derecha, con candidata presidencial y todo. El mundo político internacional tiene gran importancia en la DC. No es casualidad que los candidatos a Presidente fueran dos ex Cancilleres.
Puede ser que el mítico espejismo del “fenómeno Bachelet” mantenga la esperanza en un triunfo concertacionista, incluida la DC por cierto, en 2014. Pero, probado que ese sea un espejismo, nadie podrá convencer a la DC que hay que apoyar a Tohá, MEO, Girardi o un PS en 2003, aunque alguno de ellos gane incluso las primarias opositoras.
Alvear tiene que haber intuido aquello un día antes de las elecciones internas y de allí su gesto. Después de todo ella también fue Canciller.
E Ignacio es, sin duda, un Príncipe DC a la diestra, o a la centro diestra.
