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Agosto 19, 2026

Haití c´est fini?

El miércoles 18 de agosto Bill Clinton (el mismo) anunció que el CIRH había aprobado 29 proyectos para “la reconstrucción de Haití” por un monto de 1.600 millones de dólares, de los cuales 900 millones de dólares están ya disponibles. El CIRH es el Comité (internacional) para la Reconstrucción de Haití. Clinton es uno de los máximos dirigentes del CIRH. Antes Bush había ido a Port au Prince a supervisar los preparativos de la reconstrucción.

El viernes 20 de agosto el CEP de Haití comunicó formalmente que de los 35 candidatos que estaban  inscritos para postular a la Presidencia de la República en noviembre de este año 19 seguían en carrera. El CEP es el Comité Electoral Provisorio (algo así como el Tribunal Calificador nuestro) que legitima y supervisa las elecciones haitianas. El CEP tomó su acuerdo por mayoría. El representante en él de la Iglesia Católica, M. Enel Desin, pasó recién a manos de la justicia por apropiación indebida de unos cheques del CEP.

 

Entre los no autorizados para seguir en carrera quedaron Wyclef Jean y Michel Martelly, hiphoperos que no tienen residencia permanente en el país. Wyclef  ha apelado. Otros dos, también. Entre los 19 autorizados para seguir corriendo aparecen varios muy destacados en la política haitiana: Ivon Neptune, último Primer Ministro de Aristide, y los ex Ministros de Preval Jacques Edouard Alexis, Lesli Voltaire y Jude Celestin. También el ex candidato a la Presidencia por la extrema derecha Charles Henry Baker y la Sra. Mirlande Manigat, esposa del fundador de la DC. haitiana.

 

Los candidatos no aspiran a reemplazar al Sr. Clinton, especie de primer cónsul de la ONU en Haití, porque eso es imposible, sino sólo al Presidente Preval, que por segunda vez (nadie más lo ha hecho en la historia de Haití) termina su mandato.

 

Si la OEA cree que el pluralismo es la primera condición para la democracia, Haití es un ejemplo democrático. Hay candidatos para todos los gustos para reemplazar a Preval. Así y todo hay fuerzas políticas, como la OPL (Organización del Pueblo en Lucha del ex Primer Ministro de Aristide Rodney Smarth) que, junto a la alianza socialdemócrata Iniciative y algunos sectores de Lavalas, no participarán en las elecciones.  Acusan al CEP de parcial y creen que estas elecciones no dan garantías de limpieza y que se está tratando de legitimar una especie de protectorado de facto, en ese país que muchos extranjeros califican de “estado fallido”. Acusan a Preval y a los que han inscrito sus candidaturas de no reaccionar frente a ello.

 

El ex Presidente Clinton es un experto en Haití. Él, como Presidente de EEUU, y el ex Presidente haitiano J. Bertrand Aristide, concordaron en los años 90 y pusieron fin a las fuerzas armadas haitianas. Es verdad, las fuerzas armadas eran duvalieristas y golpistas pero un estado vecino pequeño y débil y sin fuerzas armadas deja, lo quiera o no, el control del tránsito hacia y desde los EEUU en manos de los EEUU.

¿Jugará Clinton hoy el papel del cuñado de Napoleón, el general Leclerc, en 1804?

 

Haití es un país de tráfico. A sus pocos productos de exportación (artesanía, ron, piezas de la industria de la maquila) se suma el tráfico ilegal de personas y de órganos y el de la droga colombiana. Sucede allí algo parecido a lo que sucede en República Dominicana, Puerto Rico y especialmente el norte de México.

 

A siete meses del terremoto, que costó más de 200 mil muertos, casi un millón y medio de haitianas y haitianos se hacinan bajo los plásticos en 1.384 campos de desplazados. Poco menos de mil de esos campos se han levantado en Port au Prince, la destruida capital.

 

La inmensa mayoría de la gente sobrevive allí de manera parecida a cómo sobrevivía antes del terremoto, con los beneficios de uno o dos dólares diarios, y, tal vez, con el agua potable más cercana y alimentándose más ordenadamente.

 

Echan de menos a sus familiares y amigos y son, aún, más religiosos que antes. Los espíritus y los loas acampan día y noche con ellos.

 

¿Esperan algo de esta vida? Al menos dos cosas: que las inevitables lluvias, que caerán con fuerza de aquí a noviembre, sean suavizadas por los plásticos, y que el dinero acumulado por los extranjeros para ir en su ayuda empiece a notarse a partir de la elección de un nuevo gobierno en el  mismo mes. Habrá que inscribirse. Y esperar.

 

Las pocas instituciones importadas de Europa antes del siglo XIX se han venido literalmente al suelo: el Palacio Nacional francés y la Catedral católica y romana con cardenalato incluido son escombros. También las del siglo XX: las oficinas de las NNUU. que ellos identifican con los EEUU, y más de veinte ministerios.

 

Pero nunca se había acumulado tanto dinero para ir en ayuda de Haití. Se habla de 5.300 millones de dólares. Unos 600 dólares por habitante en un país de 9 millones de habitantes con 300 dólares per cápita anual. ¿Les llegará?

 

Eso es lo que parecen pispear los interesados políticos haitianos.

 

Los más o menos 5.300 millones de dólares parecen una cifra gigantesca para Haití pero ellos son la mitad de lo que los empresarios chilenos invierten anualmente… en el Perú.

 

Y caen a cuentagotas. La llamada “comunidad internacional” desconfía del gobierno y de todos los políticos haitianos, de su idoneidad para manejar tan cuantioso aporte.  Los políticos haitianos, lo mismo de la burocracia internacional, en la que se pagan sueldos de 20 mil dólares mensuales con normalidad por “pensar Haití”.

 

Todos, de alguna u otra manera,  no asumen aún que hay que invertir en “lo humano” (agua potable, carreteras, salud, luz eléctrica, educación) antes que en instituciones del capitalismo avanzado que hagan pensar en “las ganancias que atraen” y en la imitación de la democracia europea o norteamericana, que es “lo que corresponde”.

La limitación económica de fondo está planteada porque los servicios básicos, que deberían ser gratuitos o muy baratos considerando la demanda haitiana, no son un negocio ni mucho menos y por muchos años la ayuda internacional debería ser “un barril sin fondo”, algo que no cabe en la cabeza del Banco Mundial, del BID o del FMI. Ni en la de la oligarquía haitiana.

 

En Haití, particularmente en los campamentos, se discute sobre las razones del gran terremoto que afectó directamente a más de un millón de habitantes en la capital de dos millones.

 

Algunos creen en las fallas teutónicas –habría dos en el centro del país- como lo plantean los llamados científicos.

Muchos, sin embargo, creen que la sacudida de la tierra tiene directo parentesco con la sufrida en Sodoma y Gomorra, porque la gente se estaba portando muy mal y el Creador sigue siendo el mismo que enseña la Biblia. ¿O no?

No faltan, incluso, los que piensan que el tremendo latigazo del 12 de enero, circunscrito casi al oeste de la capital, el lugar más pobre del continente, pegado al mar infectado, y que despobló el gran sector, fue un bombazo norteamericano con esquirlas invisibles destinado a limpiar de un manotazo la capital de latas, barro,  miseria y seres humanos en andrajos y dejar aptas las nuevas planicies para edificar allí grandes y hermosos centros turísticos, como los existentes en el país del lado, República Dominicana (ahora Cité Soleil podría ser como La Romana).

Están por último los que creen que el Bon Dieu y los loas han abandonado Haití. Se han acabado los hunganes excepcionales que le hablaron al país en las últimas décadas.

Preval no es un ser excepcional. Es apenas un importante político. Los otros actuales, lo mismo. Y, se nota, los excepcionales ya no se preocupan de Haití.

Baby Doc, hijo de un excepcional, vive su dorado exilio en la Costa Azul francesa y Jean Bertrand Aristide el suyo, acompañado de su señora y sus hijas, especializándose en zulú en África del Sur.

 

Fidel Castro, gran amigo de su país vecino, dijo hace pocos días: “Haití no tiene solución en el marco de la actual economía mundial”.

 

Pero podemos estar todos equivocados con Haití. No manejamos sus códigos, no miramos la vida con sus ojos. Ni la muerte. Ni Fidel ni nosotros hablamos normalmente con los espíritus y son pocos los cubanos que se comunican con sus loas. Por lo que entiendo, nadie en Chile.

 

Una candidata haitiana compitió para Miss Universo. La selección femenina de fútbol haitiano asistirá en octubre al Mundial de México donde disputará en la serie con Guatemala, Costa Rica y EEUU. El viejo hotel Oloffson, el de Graham Greene, resistió el terremoto, y las dominicanas siguen haciendo nata en la Plaza Saint Pierre. Sobrevuela las cabezas de todos Le Baron Kriminel, alias Francisco de Asís.