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Agosto 19, 2026

Los pueblos indígenas y los poderosos neo-colonizadores

El excelente, apasionado artículo de Alonso Barros, toma el problema de hoy día de Chile frente a los pueblos indígenas. En otras latitudes pero a las que el Estado también les pone sordina.

La historia en cualquier fase debe ser basada en la máxima evidencia posible: pero no debe ser sin pasión: se trata de destinos y justicias o injusticias con millones o pocos individuos.  Este es el caso de un intento de justicia de un pueblo, relativamente “nuevo” pero que ayuda a ilustrar las tendencias, la “espontaneidad gobernante chilena”, siempre correcta y bien hecha (según sus propias evaluaciones, naturalmente). Esto explica también por qué existe una falta tan enorme de sentido de justicia, democracia y de deseos de ser honrados frente al conflicto del Estado chileno contra los pueblos indígenas. No es una historia nueva, simplemente es una que estaba escondida en la carpeta y que no se tocaba mucho: la del Chile invasor, conquistador de territorios. La insultante frase de un “Ejército de Chile siempre vencedor, nunca vencido”, que en 1987 los jefes militares hicieron escribir con cal a los conscriptos en los Cerros de Putre, en pleno territorio invadido por Chile en la Guerra (no tan Pacífica) de 1879 muestra falta de sentido humanista y matonaje. Precisamente, para refregarlo en la herida, en una región donde vive el pueblo aymará. Un día 9 de Septiembre de 1888, en los años que Chile (es decir, sus gobernantes y aventureros) se ocupaba de buscar “a quienes servir” y aprovecharse a su vez –como lo hizo con Inglaterra al invadir los territorios de Tarapacá y Antofagasta- “sucede” que se encuentra por ahí una nave chilena con un señor Policarpo Toro que decide hacer un “Tratado de Anexión de la Isla”. Y asunto resuelto! “Es chilena”. Claro, era una isla que estaba diezmada por los saqueos humanos (toma de más de la mitad de la población que no era más 3000 personas) que fueron llevados a las minas en Perú donde se enfermaron de diversos males:

Tuberculosis (que ya estaba en la isla por haber sido llevada antes por marinos de balleneros), viruela y enfermedades venéreas. Como resultado de los contactos modernizantes con pueblos desarrollados, Rapa Nui llegó a tener menos de 100 personas con esos esfuerzos civilizadores… Pero Chile, al invadir Perú se siente también dueño de Rapa Nui y para allá fueron… y se quedaron. Sin hacer contribuciones a ese mundo y cultura. Simplemente a ser sus dueños. En ninguna de las invasiones estilo colonialista hechas por Chile, por lo demás, los aportes fueron gran cosa. Cercano a la nada y dedicarse a extraer lo extraíble. Ayudaron a que pudiera ocurrir la deforestación de la isla y no hubo contribución socio económica para ese pueblo que hace unos 8 años tenía tan solo unos 3500 individuos Rapa Nui.

“Ser dueños” y auto-asignarse la propiedad los lleva a hacer papeleos, como lo aprendieron de los españoles, y eso les permite mostrarlos, “autentificando su derecho de propiedad”. Eso, a una población diezmada y con una lengua de la que los invasores no entendían una palabra. Pero los papeles lo decían: ellos, no los locales, eran los dueños. Una historia que se vía venir y que ahora puede ser muy importante en lo que se refiere a la solución del llamado “conflicto mapuche” (Su nombre debe ser, en realidad y justicia:  “Conflicto de la represión del Estado chileno contra el pueblo Mapuche” (y así con cada uno de los pueblos originarios del país)

Los Rapa Nui (que es ese su verdadero nombre y no pascuenses que es una coincidencia de haber sido la isla “descubierta” para la Pascua (de una pretendida resurrección), o Easter, en inglés, fueron despojados, permanecieron hasta 1966 en el reducto de Hanga Roa y el resto era “administrado” por la Marina de Chile… que la arrendaba a un poderoso grupo extranjero… para que criara ovejas y continuara la deforestación. Linda contribución la de este país con destino colonialista, imbuido de sí y sin saber cómo ser honrado.

Hoy, porque no se les entregan los títulos de propiedad de lo que siempre ha sido suyo, el “Parlamento de Rapa Nui” ha indicado que de no resolverse el “conflicto” declararán su independencia. ¿Cuál puede ser la reacción del Reino de Chile? Tenemos que entender que el sentido de propiedad y pertenencia de la aristocracia chilena perdura:  fue “adquirido” del español y se estableció en los gobiernos chilenos -siempre identificados con el invasor, el colonizador, el rico, el atropellador, la fuerza que sigue persistiendo, los que se sienten por designación de la Divina Providencia, dueños y señores de todo. Nada les corresponde compartir. “Son superiores”. Pero Chile sólo ha actuado como dueño de algo que no le pertenece. Opresores por inclinación histórica. Siempre identificados con “nosotros mismos”, es decir, los blancos, los superiores, es decir. el ombliguismo histórico. ¡Qué impudicia histórica! Ahora el Ministro del Interior, en su cabecita-ignorante-cuenta-dinero, parece solo pensar que hay que llevar las “Fuerzas Especiales” es decir, ¡¡¡el GOPE!!! … para impedir las tomas de tierras y que luego serán llamadas tomas terroristas… [Escribirlo ya me inquieta, por lo ridículo] Sin embargo, la amenaza ya ha sido escuchada y la reacción del pueblo Rapa nui no se ha demorado, con gran sentido de la historia y de la dignidad [1]

Seguramente están asustados de establecer precedentes judiciales de respeto a los acuerdos con Naciones Unidas, con las Cortes Internacionales, con el Convenio 169 de la OIT. Este, si se cumpliese -como aceptaron hacerlo- deberían sacar de la cárcel a todos los presos políticos mapuche y restituirles a sus tierras, apoyar sus derechos y entregar recursos para compensar el daño hecho y así permitirles que puedan avanzar en sus actividades del campo, su cultura, salud, educación, etc… Me refiero a la reparación que se les debe no solo a los presos sino a todo el pueblo mapuche excluido. Con financiamiento para tener resultados sociales importantes. No ponerse a comprar “fundos” a latifundistas que han usurpado tierras de modo histórico y que ahora ”cobran” cifras multimillonarias y que el Estado a ellos sí les paga. Como lo hicieron con las poblaciones que llevaron a la zona luego de esa mal llamada independencia. Como cuando querían blanquear la región, al precio de desplazar y eliminar a los pueblos que allí estaban: los mapuche. Les dieron dinero e implementos para tener éxito esas colonizaciones. Porque dinero para compensar y reparar algo de lo sufrido por los Mapuche y también con los pueblos Rapa Nui, los Aymara, Quechua, Colla, Diaguita y Atacameño hoy también lo hay. Está en las minas, el mar, los recursos explotables que hoy están en manos privadas que no sólo los beneficia a ellos solos, sino que los hace pedir reprimir cuando se les amenaza “su propiedad”. También si hay presupuesto más sensato: por ejemplo, terminar con ese “orgullo” de ser los que más dinero gastan en armamentos. Me pregunto: ¿Y si los Rapa Nui se pusieran huelga de hambre en la eventualidad de que la represión se ponga peor… que pasaría? Esa ficción ya se esboza en la forma como amenazan “responder”.

Cuando Domingo Namuncura se queja en  “El Mostrador” de hace un par de días, de que este nuevo gobierno no sabe hacer las cosas con los pueblos indígenas, deja implícito que la Concertación sí lo sabía… ¡Que corta pueda ser la memoria! El sesgo del interés partidista ciega. La militarización en gran escala, la criminalización, la aplicación al pueblo Mapuche de modo discriminatorio y racista lo hizo la Concertación siguiendo la lógica de la dictadura; “reprimir hasta que duela y entiendan”. La Guerra sucia para permitir el saqueo de las riquezas se hizo siempre pero nunca con tanto vicio como con ellos y, ahora, lógicamente, es continuado por sus socios, asociados en sociedad, como diría Nicolás Guillén que en su perla de las Antillas vio confabulaciones de dictadores con el imperio y otras bestias corruptas. La Concertación y la Alianza son dos males de una misma responsabilidad y actitud. No hay santos allí.  Resolver el “conflicto” para todos los pueblos indígenas,  agravado por los miembros de las coaliciones gobernantes ya por 20 años, es fundamental para avanzar hacia un país democrático, que debe salir de esa mentalidad decimonónica que nos tiene atrapados de modo tan absurdo.

José Venturelli, Pediatra – Vocero del Secretariado Europeo de la Comisión Ética Contra la Tortura (Chile)


 


[1] http://www.mapuexpress.net/?act=news&id=5870 : “Alerta internacional de derechos humanos ante la brutal política indígena del Gobierno chileno del empresario Sebastián Piñera. Ministro del Interior envia tropas de Fuerzas Especiales a hacer ocupación de tierras ancestrales reclamadas por el Pueblo Rapa Nui.  Ante la decisión del Gobierno chileno, los rapa nui afirmaron. “Se acabó la negociación”. Las tropas chilenas deben hacer abandono de nuestra Isla. (…) Brutalidad y racismo del Gobierno chileno ante los pueblos que reclaman sus derechos. Se comprueba que la derecha chilena es incapaz de respetar obligaciones de derechos humanos. Responsable de la política indígena del Gobierno el OPUS DEI Sebastián Donoso se burla del Convenio 169. (…) “Nos dijeron que pueden actuar Fuerzas Especiales (de Carabineros). Se acabó la negociación por parte nuestra. Con amenazas nosotros no podemos trabajar y detrás de nosotros están los parientes en las tomas, entonces no es posible. Si ellos actúan, vamos a la guerra porque la gente se está preparando ahora. Esto no va a ser gratis”, manifestó Raúl Teao, miembro de la Codeipa. (Para mayores detalles ver cita completa en Red.)