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Supongo que sabes cuál es la diferencia entre elección y eleison… Para los efectos que interesan esta parida, “elección” es el proceso de designación de un representante elegido por votación popular. “Eleison” es un ruego, y “Kyrie” el caso vocativo del sustantivo griego que designa el destinatario del ruego: el Señor.
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Ahora bien, viendo cómo se desarrollan las elecciones en los partidos políticos chilenos, -en la JS y la JR, en el PS, el PPD y la UDI, para no mencionar a los otros…-, si eres creyente no te queda otra que elevar tus ojos al cielo e implorar: ¡Kyrie eleison!, ¡Kyrie eleison! O si la quieres jugar en lengua vernácula: “¡Señor, ten piedad!” Repitiendo el ruego innumerables veces porque es sabido que el Señor adolece de algunos problemillas de oído propios a su venerable edad y no siempre te pesca a la primera.
Si eres del género incrédulo, si no fuiste tocado por la gracia divina, te queda el recurso del método: llamas a Contraloría y exiges en nombre de la ley que se fiscalicen los fraudes, los acarreos, las manipulaciones y los robos, corriendo el riesgo de que pase lo que siempre pasa con las fiscalizaciones: nada. O bien, confiando en la sabiduría popular, te tranquilizas con el conocido aforismo que pregona que “No siempre lo peor es cierto”.
Confiesa que hay de qué inquietarse. Porque los patriotas que no logran hacer en sus partidos una elección interna sin provocar una diarrea de acusaciones cruzadas, -que van de “choque de tribus” (lo que denota en el autor una imperdonable ignorancia con relación a las tribus pero así es el líder “progresista”) a “círculo mafioso que utiliza su estructura orgánica para obtener beneficios bastardos”, pasando por “proceso viciado”, uso de “padrón manipulado”, “elecciones fraudulentas” y otras alegres manifestaciones del espíritu cívico que anima a estos benefactores de la “gente”-, son los mismos que se han negado a modificar un ápice de la institucionalidad heredada de la dictadura, esta pseudo democracia tan “protegida” contra los demócratas.
Pero antes de dirigir plegarias a quien corresponda, o de contentarse con el sucedáneo del auto convencimiento, habría que dejar en claro que esta costra que vive sobre el cuerpo social chileno como una pringosa pústula que amenaza con devenir gangrena no es la causa, sino más bien el producto de la institucionalidad dictatorial: hijos de P… inochet. Y fieles a su herencia además, la que cuidan como en Cadouin cuidaban el sudario del Señor, ese al que hay que dirigirle el ruego: ¡Kyrie eleison! ¡Kyrie eleison! Señor, ten piedad de nosotros, hágase la libertad, la democracia y la pluralidad en la tierra como suponemos que debiese ser en el cielo.
Porque con este manojillo de flores del orto, con estos tramposos en los que asienta su poder el gran capital, lo tenemos mal. Mientras estén allí, vivirán el sistema binominal, la Constitución ilegítima, la negación de los derechos ciudadanos, el lucro en la educación, el saqueo del Cobre, el pillaje del mar, la “crisis” de la salud (Mañalich dixit), las “mejores mejoras mejoradas” del Transantiago (según Cortázar & Covarrubias), los intereses usureros, el estrangulamiento de la pequeña y la mediana empresa, la ausencia de derechos laborales, las universidades chantas tratadas como universidades serias, los hospitales despojados de los insumos más elementales… la lista es larga.
Cuando oigas hablar de una elección interna de estos partidos políticos de pachanga, sobre todo de una “primaria”, no te confundas y empieza ipsofactamente a rogar: ¡Kyrie eleison! ¡Kyrie eleison!
Si eres del género incrédulo, si no fuiste tocado por la gracia divina, te queda el recurso del método: llamas a Contraloría y exiges en nombre de la ley que se fiscalicen los fraudes, los acarreos, las manipulaciones y los robos, corriendo el riesgo de que pase lo que siempre pasa con las fiscalizaciones: nada. O bien, confiando en la sabiduría popular, te tranquilizas con el conocido aforismo que pregona que “No siempre lo peor es cierto”.
Confiesa que hay de qué inquietarse. Porque los patriotas que no logran hacer en sus partidos una elección interna sin provocar una diarrea de acusaciones cruzadas, -que van de “choque de tribus” (lo que denota en el autor una imperdonable ignorancia con relación a las tribus pero así es el líder “progresista”) a “círculo mafioso que utiliza su estructura orgánica para obtener beneficios bastardos”, pasando por “proceso viciado”, uso de “padrón manipulado”, “elecciones fraudulentas” y otras alegres manifestaciones del espíritu cívico que anima a estos benefactores de la “gente”-, son los mismos que se han negado a modificar un ápice de la institucionalidad heredada de la dictadura, esta pseudo democracia tan “protegida” contra los demócratas.
Pero antes de dirigir plegarias a quien corresponda, o de contentarse con el sucedáneo del auto convencimiento, habría que dejar en claro que esta costra que vive sobre el cuerpo social chileno como una pringosa pústula que amenaza con devenir gangrena no es la causa, sino más bien el producto de la institucionalidad dictatorial: hijos de P… inochet. Y fieles a su herencia además, la que cuidan como en Cadouin cuidaban el sudario del Señor, ese al que hay que dirigirle el ruego: ¡Kyrie eleison! ¡Kyrie eleison! Señor, ten piedad de nosotros, hágase la libertad, la democracia y la pluralidad en la tierra como suponemos que debiese ser en el cielo.
Porque con este manojillo de flores del orto, con estos tramposos en los que asienta su poder el gran capital, lo tenemos mal. Mientras estén allí, vivirán el sistema binominal, la Constitución ilegítima, la negación de los derechos ciudadanos, el lucro en la educación, el saqueo del Cobre, el pillaje del mar, la “crisis” de la salud (Mañalich dixit), las “mejores mejoras mejoradas” del Transantiago (según Cortázar & Covarrubias), los intereses usureros, el estrangulamiento de la pequeña y la mediana empresa, la ausencia de derechos laborales, las universidades chantas tratadas como universidades serias, los hospitales despojados de los insumos más elementales… la lista es larga.
Cuando oigas hablar de una elección interna de estos partidos políticos de pachanga, sobre todo de una “primaria”, no te confundas y empieza ipsofactamente a rogar: ¡Kyrie eleison! ¡Kyrie eleison!
