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Agosto 18, 2026

Las “políticas indígenas” del gobierno partieron erradas

Es bueno que algo empiece a salir sobre este tema. Podría ayudar a quebrar la tendencia unifocal de los gobiernos de siempre: centrarse en las formas tradicionales de represión y regalar zanahorias. Siempre es necesario que nos eduquemos y, al hacerlo, tratar de contribuir al proceso que permita salir del fango histórico en que ha estado sumido el país. 

El artículo de Ricardo Brosky* indica tres áreas generales en su análisis. Y eso es bueno: política, institucionalidad y el tema eterno de las políticas de tierra. Plantea el autor la necesidad de legislar. En términos prácticos eso significaría: establecer una nueva Constitución que permita enfocar soluciones. Pero eso, que no está en la cabeza especulativa de quienes gobiernan, requiere ser, además, democrático, participativo, urgente y respetuoso de cada persona y por encima de la manía financista que asola al país y a su potencial “explotable”.

El artículo tiene el mérito de salir adelante en un tema que el gobierno mismo quiere pasar desapercibido: Piñera habla generalidades que no dicen mucho… pareciera, pero que por ser ya hechos, son enormes:

En términos reales, el gobierno (los anteriores y ahora el actual) ha desconocido al pueblo mapuche y a los otros pueblos indígenas de esta larga faja de tierra.  ¿Ejemplos reales?:

·   En la urgencia reciente, no consideró ni en sus declaraciones y pese a ser el pueblo mapuche el sector más pobre de la país y de la zona terremoteada / maremoteada, en su farandulera e ineficiente reconstrucción. La ayuda inicial, pretendidamente masiva, simplemente no llegó.

·   No establece lazos con el liderazgo mapuche que sí se acercó pidiendo definiciones. Al contrario permite que su agente general, el Ministro del Interior, haga mofa de la demanda de una política definitoria planteada por los lonkos de la Alianza Territorial y otros sectores.

·   No hay gesto alguno del gobierno de considerarlos en las decisiones (ya establecidos en el convenio OIT 169 y otros). ¿Los grandes, exitosos y triunfalista empresarios chilenos, “famosos en el mundo entero”, se van a rebajar a negociar honrada y directamente con los pobres y con los indígenas? NO. Se mantiene la actitud clasista tradicional.

·   Deciden priorizar al mapuche urbano y no a los comuneros. Es decir, una nueva forma de dividirlos. Esto permite “cuatro años de circo y posibles esperanzas, todas sin salida”. Al crear sectores favorecidos (“los que se portan bien versus los malos que exigen sus derechos”) pretende aumentar el control sobre los mapuche y favorece la desunión de un pueblo con necesidades socio-económico, educacionales y culturales enormes.

·   Aumenta las dotaciones de la PDI y Carabineros con dos comisarías en la Araucanía y el armamento que corresponde. Como el Banco Mundial: nunca han sugerido limitar la represión.

·   Su Agencia de Desarrollo Indígena es otra institución tradicional, hecha por el establecimiento blanco sin considerar al pueblo mapuche. Peor, las políticas que sugieren son punitivas y desprecian a los supuestos “beneficiados”.

·   “Castigan” al mapuche que se atreve a presentar demandas sociales, territoriales, judiciales y por justicia. La violencia es el primer reflejo del sistema. En el terreno de la Justicia es la iniquidad total, una vergüenza en la que el gobierno no quiere mirar sino “Laissez faire” que le conviene a sus aliados. Fiscales, jueces corruptos en muchos casos, in-Justicia Militar, Ley antiterrorista, montajes, asaltos a comunidades, tortura de adultos y niños (todo esto claramente documentado).

·   La política de Apartheid (segregación racial) lanzada con creciente fuerza por el ex-Presidente Lagos no cambia para nada. La pobreza, falta de estímulos y pasos concretos para el renacimiento de las características centrales del pueblo mapuche, siguen intocables.

·   La política que se va esbozando no entiende ni lo quiere hacer por razones de mentalidad ultra-capitalista y especulativa lo que es el principio social de las propiedades comunitarias de los pueblos indígenas. Cuando escuchan la palabra “negociar” creen que ellos deben hacer buenos y pingues negocios… Anuncian usar el mismo principio de Pinochet que, en su violencia, impuso la subdivisión de las tierras y la pérdida de estas por deudas y otras maniobras comerciales usureras impuestas en vez de apoyar su desarrollo con fondos, tecnología y recursos a lo que son las necesidades características mismas del pueblo Mapuche. El gobierno visualiza el principio empresarial de mini- apoyos en total independencia del pueblo mapuche mismo: no los deja participar. Acción que exacerba el divisionismo histórico que prácticamente todos los gobiernos usaron, al estilo maquiavélico: “dividir para gobernar”.

·   Es decir, no hay mención de como terminar el abuso histórico y se vuelve a refugiar, en forma práctica, a tener la violencia como reflejo primero y primario de su relación con el pueblo Mapuche (y cualquiera otro “que incomode”)

·   Todas estas políticas, en los siglos ya recorridos han demostrado ser políticas racistas y excluyentes. La ignorancia del gobierno y de la clase empresarial es creer que ellos siempre sabrán mejor que “estos indios ignorantes, borrachos y, ahora, terroristas”. Conceptos con que han intentado plagar el ideario burgués y pequeño burgués e ignorante de un país desarrollado para mantenerlo intolerante.

·   En este contexto, olvidan mucho los nuevos gobernantes y sus aliados chilenos o extranjeros, -eternos saqueadores del patrimonio de los pueblos indígenas y de la destrucción del medio ambiente con políticas de explotación intensiva. Esto en la minería, el mar, bosques y celulosa, hidro-eléctricas y comerciales por grupos mega y monopólicos. No han querido escuchar las repetidas advertencias hechas por organismos de Naciones Unidas sobre la preservación del agua y otros recursos no renovables y/o estratégicos para la vida. El Relator Especial de NU’s sobre la Situación de los Pueblos Indígenas, James Anaya, fue muy claro al referirse en su informe [1]a que “el Código de Aguas reformado en 2005, el Código de Minería de 1982, la Ley Orgánica Constitucional sobre Concesiones Mineras y la ley sobre Concesiones Geotérmica de 2000, favorecen la apropiación, por empresas privadas, de agua, recursos minerales y fuentes geotérmicas, con efectos negativos sobre el uso o valor  de las tierras tradicionales de grupos indígenas aymara, quechua, atacameño o lickantay, mapuche, colla y diaguita”. Sobre el agua indica “las reformas del Código de agua vinieron a consolidar el proceso de apropiación de agua por parte de las empresas mineras dificultando el acceso al agua para los pueblos indígenas. En el norte los diversos proyectos mineros implican una pérdida de derechos de agua y/o la extracción de aguas subterráneas por empresas mineras, que generan como consecuencia el desecamiento de las tierras y recursos utilizados por comunidades indígenas en el área”.  Sin mencionar el impacto en la flora, fauna y calidad de vida de los pueblos no indígenas que también se ven afectados. Esta información existe, la reciben los gobiernos y … la esconden, como es la triste historia de la Mina Los Pelambres del magnate chileno Luksic, o de Pascua Lama, en manos de la empresa canadiense Barrick’s [2].  Sobrevolando este panorama tenemos que no hay estímulo para que el comercio menor, el trabajador independiente, comuneros o campesinos puedan ser factores de independencia y desarrollo. Estos sólo pueden entregar su fuerza de trabajo por salarios de miseria. (Los mapuche reciben menos de la mitad del salario mínimo regional…) En esta área se sitúa un punto de conflicto enorme y que es fuente de las decisiones de represión más duras. Los que explotan el país le exigen al gobierno la represión que garantiza los buenos negocios. Y el gobierno, como lo garantizó la dictadura, la Concertación y ahora este nuevo gobierno, simplemente la otorga como necesaria para la “estabilidad económica ” (de los pocos que se benefician con un sistema capitalista destructivo).

Es decir, no hay nada nuevo salvo más de lo mismo. Y peor… a menos que lo demuestren con respeto, primero, y luego, en los hechos. Las políticas de la iniquidad e indolencia abusiva no están aún en el tarro de la basura histórica. La violencia sólo genera violencia: los pueblos indígenas llevan ya 500 años (300 + 200!) en este circuito siempre renovado de la represión. Sólo políticas democráticas y participativas pueden llevar a un camino de solución.

Escrito por José Venturelli, Pediatra – Vocero CECT-SE

*El Mostrador publicó el  18 de Junio de 2010  en su sección elmostrador.blogs&opinion, “La política indígena de Sebastián Piñera”, por Ricardo Brodsky.


[1] “La situación de los pueblos indígenas en Chile: seguimiento de las recomendaciones hechas por el Relator especial anterior” en “Los derechos humanos en Chile: La evaluación de la Sociedad civil, los pueblos indígenas y as naciones Unidas”. 2009 -Página 326. Observatorio Ciudadano Compilador  www.observatorio.cl

[2] Empresa de triste fama que el gobierno anterior juró impedir llevar adelante su proyecto anti-ecológico y anti-social. Uno de los inversionistas es el ex-Presidente (padre) George Bush…