Nadie anda fotografiando una micro que por cierto “la deben haber enchulado” le dice Hoppe al periodista Aymará en práctica.
Quizás rostros ochentenos o una escena olvidada por la serie “Los 80”, dirigida por Boris Quercia.
La salida de la crisis del 82 cuando los bancos fueron apuntalados por el dinero de todos los chilenos.
Cuando la policía andaba tras los pasos de gente como un grupo de fotógrafos agrupados en la AFI(Agrupación de Fotógrafos Independientes) agrupación a la cual pertenecía el fotógrafo, que le muestra al periodista en práctica fragmentos de sus fotos de la despedida de la Roja.
De pronto Álvaro sorprendió a los de su propia foto.
Todos están sentados al lado de la ventana.
Todos los de un lado, porque en la foto al fondo se ven jóvenes que parecen los más relajados e incluso parecen andar tirando la talla de vuelta de clases.
En el otro lado de una verdadera fila india de rostros volviendo a casa o partiendo a la pega.
En ese otro lado encontramos a dos tipos, también serios pero no en serie.
Hay uno que está sentado en el asiento del pasillo de la micro enchulada quizás el único que venía relajado para alguna parte.
Lleva un bolso de cuero.
Es lo que deduce el periodista al mirar con una lupa la foto.
Buscando la luz podríamos especular que se trata del medio día y la luz del cañón de las 12 entrar por la misma ventana donde el único girado mirando hacia la calle.
Emarianamente.O decir que se trataba de las 3.34 de la tarde porque el sol le daba por los ventanales traseros y en realidad de todas las ventanas de la micro.
Un nacido y criado en el barrio Bellavista buena vista debe tener.
Y vaya si tiene intemporalidad la foto.
Como en el libro del peninsular Javier Cercas “Anatomía de un instante”.
De todos los de la hilera alineada, justamente el quinto elemento, el quinto se gira a mirar por la ventana.
Como si hubiera una protesta y una piedra hubiera dado en el cristal de la micro amarilla y enchulada andando por la alameda de las delicias mapochinas.
Pero eso es otra foto de Hoppe.
Es la foto que está en la portada del libro que me contiene a mi,la foto en blanco y negro, la obra de teatro instantáneo.
Le quiero decir a los párrafos anteriores que el fotógrafo Álvaro Hoppe estaba en el pasillo de la micro y probablemente sacó la fotografía sin decir agua va.
Pimpass y decir nada porque no le agrada hablar demasiado y cuando habla echa la talla.
Humorea como parte del carácter del chileno mapochino y como alegran la foto los tres colegiales que al fondo huevean un rato.
Con el fotógrafo que ahora remirado que en complicidad con ellos, obtura su ninka y queda esta foto que usted, querido lector, lee.
Con el pincel y la paleta en las manos.
Y el periodista con cara de aymara cree distinguir con ayuda de su lupa Hubbe,una una lupa que está riéndose.
Como ven señores pasajeros esto es una noticia que esta en pleno desarrollo.
Un Alef al pil pil, una imagen que al tercer líquido de la tarde, nos muestra el rostro del lector con rostro de mapuche.
Estamos a un sevenup del largo tiempo en que el sujeto, se hubiera quedado pegado en esa situación donde 17 personas de la ciudad de Santiago de Compostura se desplazan por la ruta del milagro hacia el Valle de Pasiones, orillemar y cordillera apunta y pala.
El primero del lado que usted contempla ya un poco atónito, tiene una perturbadora mirada.
Nuestro fotógrafo Bellavistiano se gira levemente y en vez de retroceder en su paneo de derecha a izquierda va a dar rápidamente al rostro de los tres colegiales que van hechando la talla del vale otro
En una de sus salidas callejeras a reportear fue a dar a la posta.
Las cámaras de los Afuentrados perturbando estaban, en la tranquilidad de su viaje ochentero.
Con un deje a un compañero de colegio de apellido Sánchez. El que era bombero y varios le endividiabamos sus súbitas salidas y la sirena sonando.
Por estas tierras del fuego.
Este señor probablemente hubiera preferido que este joven de bigote les hubiera preludiado la toma con un señores y señora pasajera.
Es que en la foto hay una mujer.
Elegantíssima y disculpen señores pasajeros que les agregue que, creo que también se dio cuenta de que un señor con una cámara fotográfica estaba a punto a de hacer una foto.
Parpadeo cuatro veces desde en que A fotografiara al señor serio de la primera fila ya vengo hacia los tres potrillos al fondo de la nave espacial chilena.
Recordó que en la mañana se había enchulado largo rato en el baño.
Le habían subido el sueldo en la oficina y luego de cinco años de cafecitos y traspasos con máquinas de escribir y primeros computadores, le apareció una ventaja comparativa con sus colegas de oficina.
Detrás de ella estaba el detective Ramón Eternovic. También conciente de que les estaban a punto de fotografiar y en su caso la cosa era paranoica dado que recién venía de una junta con sus colegas escritores que algunos de ellos
Fueron al taller de Jaime Quezada y Floridor Pérez a principios de los ochenta.
A la noble casa del escritor de la pequeña calle Simson. La que legara Pablo Neruda para los escritores del XXI.
Así que parece mirar una credencial que le cuelga al fotógrafo en la cumbia en movimiento que es todo bus ahora con miniteles para el mundial dijeron.
También me acaba de llegar un suspiro electrónico diciendo que es un fragmento de una interesantísima película de JLGodard o un recuerdo de patio de Sevilla.
Esa que canta Serrat y que según cuenta Hoppe, un fotorreportero bellavistiano y Mapochino.
Ganadora del con/curso de fotografía Alvaro Hoppe para todos los que nos estamos educando/nos.
Esa revolución de los jóvenes de la última fila de la micro le dieron la alegría a la fotografía conversada con los lectores, con el clarín de las mañanas predordilleranas.
Muchas gracias y que lleguen bien a sus hogares, señores y señoras lectoras del parpadeo nocturno y mundialero de estos días.
Jordi Lloret
