El sacerdote Felipe Berríos expresó su total desacuerdo con la eventual designación del Obispo de San Bernardo, Juan Ignacio González, como Arzobispo de Santiago debido a su estrecha vinculación con la dictadura militar (1973- 1990). El cuestionado obispo es abogado, miembro del Opus Dei y ex capitán de Carabineros.
En entrevista a la revista “El Sábado”, del diario El Mercurio, el ex capellán de “Un Techo para Chile” sostuvo que durante el régimen militar, Juan Ignacio González trabajó con Sergio Rillón en la oficina llamada “de asuntos especiales” o de “enlace” entre la dictadura y la Iglesia que, en realidad, se podría decir que era de soplonaje. Fueron tiempos muy difíciles para la Iglesia chilena, que muchas veces fue perseguida.”
Entre 1980 y 1990, el Obispo González fue abogado de la Dirección de Personal de Carabineros. En ese período la institución policial se vio involucrada en violaciones a los derechos humanos. Muchas de las víctimas estaban ligadas a la Iglesia Católica. Entre ellas, el sociólogo José Manuel Parada quien trabajaba en la Vicaría de la Solidaridad cuando fue degollado en 1985, señala el teólogo Alvaro Ramis, del Centro Ecuménico Diego de Medellín (www.diegomedillin.cl )
Para el religioso Berríos, “nombrar (arzobispo) a alguien que estuvo tan ligado a la dictadura sería un retroceso para la unidad del país y una ofensa para muchos chilenos.”
La nominación de la nueva autoridad eclesiástica se llevará a efecto el próximo mes de julio.
“Creo que el nuevo Arzobispado de Santiago estará entre Monseñor Ezzati, Goic o Lizama. Los tres tienen experiencia, edad adecuada y son acogidos ampliamente por diversos sectores católicos y no católicos y tienen el peso moral y liderazgo para enfrentar la reconstrucción de la credibilidad que la Iglesia necesita”, aseveró
El sacerdote partió ayer con destino a Burundi, Africa, donde según expresó se quedará por tiempo indefinido.
Entre 1980 y 1990, el Obispo González fue abogado de la Dirección de Personal de Carabineros. En ese período la institución policial se vio involucrada en violaciones a los derechos humanos. Muchas de las víctimas estaban ligadas a la Iglesia Católica. Entre ellas, el sociólogo José Manuel Parada quien trabajaba en la Vicaría de la Solidaridad cuando fue degollado en 1985, señala el teólogo Alvaro Ramis, del Centro Ecuménico Diego de Medellín (www.diegomedillin.cl )
Para el religioso Berríos, “nombrar (arzobispo) a alguien que estuvo tan ligado a la dictadura sería un retroceso para la unidad del país y una ofensa para muchos chilenos.”
La nominación de la nueva autoridad eclesiástica se llevará a efecto el próximo mes de julio.
“Creo que el nuevo Arzobispado de Santiago estará entre Monseñor Ezzati, Goic o Lizama. Los tres tienen experiencia, edad adecuada y son acogidos ampliamente por diversos sectores católicos y no católicos y tienen el peso moral y liderazgo para enfrentar la reconstrucción de la credibilidad que la Iglesia necesita”, aseveró
El sacerdote partió ayer con destino a Burundi, Africa, donde según expresó se quedará por tiempo indefinido.
