|
Los combustibles fósiles permanecen como las fuentes dominantes de energía primaria, en todo el mundo, en el escenario de referencia empleado en el aumento total de la energía, entre 2007 y 2030. En términos absolutos, el carbón se ve, por mucho, como el más grande incremento de proyección de demanda seguido por el gas y el petróleo.
|
La inversión en energía en todos los grandes consumidores del mundo se ha visto afectada, es decir, disminuida en relación con las inversiones del año anterior, y la proyección del flujo de caja corriente se prevé y se esperan todavía efectos negativos, tanto para finales del presente año como hasta 2011. Mientras ahora es cuando más sería necesario reforzar la inversión financiera, sobre todas las cosas en alguna fase de un proceso que se espera que produzca un aumento general a la creciente demanda de energía. Es ahora mismo cuando se requiere redoblar los esfuerzos en la investigación y en el uso de nuevas tecnologías, pues es bien sabido que los aceites delgados están escaseando en todo el mundo y se hace necesario enfilar las perforaciones a aguas profundas, que si bien puede finalmente dar resultados positivos, tambien es cierto que el cambio de los aceites a refinar hacia los más pesados, exigirá también nuevas tecnologías en el proceso de refinación en el uso de los combustibles así obtenidos.
La inversión en energía en todo el mundo ha sufrido una notable disminución y la demanda cae, de tal manera que debilita semanalmente tanto a los productos por venta de energía como una notable alteración negativa en el flujo de caja correspondiente. Todos estos factores son consecuencia directa de la crisis económica y financiera que se presentó a finales del año pasado, y que si bien en algunos países importantes se considera controlada o en vías de serlo, no se puede decir lo mismo, por ejemplo, de Grecia, en cuyo rescate han acudido tanto Reino Unido como Estados Unidos. Dicha crisis ha afectado seriamente a varios países del mundo, sobre todo en Europa, por supuesto.
La inversión en energía en todo el mundo ha sufrido una notable disminución y la demanda cae, de tal manera que debilita semanalmente tanto a los productos por venta de energía como una notable alteración negativa en el flujo de caja correspondiente. Todos estos factores son consecuencia directa de la crisis económica y financiera que se presentó a finales del año pasado, y que si bien en algunos países importantes se considera controlada o en vías de serlo, no se puede decir lo mismo, por ejemplo, de Grecia, en cuyo rescate han acudido tanto Reino Unido como Estados Unidos. Dicha crisis ha afectado seriamente a varios países del mundo, sobre todo en Europa, por supuesto.
La inversión en energía en todo el mundo ha sufrido una notable disminución y la demanda cae, de tal manera que debilita semanalmente tanto a los productos por venta de energía como una notable alteración negativa en el flujo de caja correspondiente. Todos estos factores son consecuencia directa de la crisis económica y financiera que se presentó a finales del año pasado, y que si bien en algunos países importantes se considera controlada o en vías de serlo, no se puede decir lo mismo, por ejemplo, de Grecia, en cuyo rescate han acudido tanto Reino Unido como Estados Unidos. Dicha crisis ha afectado seriamente a varios países del mundo, sobre todo en Europa, por supuesto.
