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En la pinche vida hay momentos privilegiados y al respecto el pana-yo-mismo no se puede quejar. Hace solo algunos meses, en un Seminario organizado por las Pymes en Santiago, fui auditor privilegiado escuchando decir a Bachelet que la crisis había quedado atrás y que ya se veían “brotes verdes”, expresión con la que sugirió que la primavera del crecimiento estaba de regreso.
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En estos días Frédérick Lordon, que de esto sabe un puñao, escribe: “Habría de qué darles una hostia a todos los atontados que desde el verano del 2007 no pierden ninguna ocasión de felicitarse porque “lo peor quedó atrás lo más duro ya pasó y la crisis se terminó””. Las razones son de todos conocidas: la crisis gatillada en el 2007 está muy lejos de terminarse, y la nueva crisis que llega muestra la punta del nabo.
A fines del 2009, en un debate sobre temas económicos, tuve la oportunidad de decir en presencia de Felipe Larraín: “Prometer la creación de un millón de empleos o un crecimiento a tasas del seis por ciento durante doce años, como hace el Sr. Piñera, forma parte del mismo tipo de práctica chamánica de la economía”. Larraín ni se inmutó, confirmó las promesas truchas de Piñera y aseguró que lo tenía todo muy bien estudiado. Fui testigo de ese momento estelar. Gran privilegio.
Desde luego nadie podía prever el terremoto, ni que un volcán islandés paralizaría el transporte aéreo en Europa, ni que la incuria de una compañía petrolera pondría en peligro vastas zonas del Golfo de México, ni que caería un avión Libio al intentar aterrizar en Trípoli, ni que tanto cura felón y pedófilo terminaría por ser descubierto arrojando la sombra de la duda y la desconfianza hasta sobre el Vaticano.
Pero sí se sabía que la banca mundial no había “transparentado” todas sus pérdidas, que los Estados del primer mundo estaban haciendo funcionar la máquina de hacer billetes a escala industrial para salvar a la banca especuladora, que las extravagancias de países como Dubái terminarían mal, que la impotencia de los EEUU y de Europa para ponerle coto a la codicia y a la irresponsabilidad de la comunidad financiera era demasiado evidente, que tanto reducir los impuestos que pagan los poderosos terminaría por arruinar las finanzas públicas, que los planes de estímulo de la economía (excepto el chino) estaban agravando los déficits públicos, que repuestos del susto la banca, los fondos especulativos, las agencias financieras y otros rufianes se preparaban para recomenzar sus manipulaciones como si nada, en suma que Larraín estaba hablando mierda, o bullshit si prefieres que te la juegue en inglés.
La economía chilena representa bastante menos del 0,01% del PIB planetario. Pregunta: ¿Cómo podría nuestra economía ir bien si el resto del planeta se hunde?
La crisis de la deuda pública, -también llamada Deuda Soberana aunque de soberana no tiene un ápice por la simple razón que al único que no le han preguntado nada es precisamente al Pueblo Soberano-, encontró en Grecia el pito del árbitro que le da inicio al partido. Líderes irresponsables dejaron que se les escapara de las manos un elemento menor, casi insignificante, que puso de relieve la inmensidad de la nueva crisis que se nos viene encima.
Según un informe publicado ayer por el FMI la deuda de los países ricos alcanzará un 110% del PIB de aquí al año 2015. Por el momento duerme tranquilo: la deuda pública es de “solo” de un 91% del PIB. Como te he contado un par de veces, el único detallito reside en saber quien coños pagará la deuda. Y tú, ¿tienes alguna idea? Porque los “expertos” sí tienen una, la misma de siempre: que pague el personal.
Según el vespertino francés “Le Monde”, “A todos aquellos que no han comprendido con el pánico de los mercados europeos que la deuda pública se ha hecho insoportable, el informe “Monitor Fiscal” del FMI les dará escalofríos en la espalda”.
Peor aún, Grecia, lejos de ser una excepción pasará a ser un detallito porque los campeones mundiales de la deuda sin impulso son… los Estados Unidos de América e Inglaterra. Que como detallito le quitan el sueño al más pintado.
Y sin ánimo de repetirme, -porque esta vaina ya te la había contado-, pasa que la enorme, la gigantesca deuda es un obstáculo para el tan ansiado crecimiento. Si aun tienes pega, curro, laburo, trabajo, o simplemente eres medio pollo, comienza a inquietarte.
De seguro te estás preguntando de donde vienen los enormes déficits y la gigantesca deuda pública si tú no has palpado nada, o muy poco, justo las 40 lucas de la generosidad de Bachelet y una Mediagua Piñera que vale callampa. No te inquietes: la deuda pública chilena es muy reducida. En Chile los boludos que están endeudados somos nosotros: los hogares chilenos debemos unos 70 mil millones de dólares, la nada misma. La deuda privada está en torno al 60% del PIB, lo que no es poco.
Si sus Estados deben hasta los calcetines de Obama y los ridículos gorritos de la reina, los hogares yanquis e ingleses deben en torno al 170% de su ingreso disponible anual, o dicho de otro modo viven hoy con los salarios que ganarán en el año 2012, si en esa época tienen pega.
Toda deuda proviene, o bien de que se ingresa muy poco (bajos salarios, pocas entradas fiscales), o bien de que se gasta demasiado. El FMI dice que este desequilibrio de acabo de mundo se debe a que se ingresa muy poco.
El pana-yo-mismo llegó rápidamente a la conclusión de que los salarios están bajos, por una parte, y de que quienes acumulan la riqueza, los privilegiados, los poderosos, los dueños del mundo, eluden y evaden impuestos, no pagan ni uno. Exceptuando el tema de los salarios, curiosamente, es más o menos lo mismo que dice el FMI.
Los Estados sumergidos en la borrachera del libre mercado, del neoliberalismo y de la especulación financiera (pero… ¿no es lo mismo?), eximieron de impuestos al riquerío generando este desmadre que le hace decir al FMI que hay que parar los planes de estímulo económico y reducir el gasto público.
Si la demanda pública se reduce y si el personal no puede consumir más porque está sobre-endeudado, la industria reduce la producción y el empleo, y no invierte, reduciendo con ello aun más la demanda… No sé si ves para donde va el tema.
En fin, que según los “expertos” no hay que ser huevón, hay que hacerle pagar la cuenta al personal, método tradicional cuya eficacia alcanza ribetes míticos. En eso están en Europa.
Ahora, entre nosotros, no se lo digas a nadie, la firme, te cuento que existe otra solución: hacer como hizo Franklin Delano Roosevelt por ahí por los años 30 para sacar a los EEUU de la Gran Depresión: aplicarle impuestos confiscatorios al puñado de privilegiados que atesora toda la riqueza del mundo. A los Luksic, a los Piñera, a los Matte, a los Saieh, a los Edwards planetarios.
Para que las crisis queden definitivamente atrás.
Simple detalle, los Luksic, los Piñera, los Matte, los Saieh, los Edwards, tienen agarrado el palito del emboque, manejan la manija, mangonean, ordenan, mandan. Un detallito…
A fines del 2009, en un debate sobre temas económicos, tuve la oportunidad de decir en presencia de Felipe Larraín: “Prometer la creación de un millón de empleos o un crecimiento a tasas del seis por ciento durante doce años, como hace el Sr. Piñera, forma parte del mismo tipo de práctica chamánica de la economía”. Larraín ni se inmutó, confirmó las promesas truchas de Piñera y aseguró que lo tenía todo muy bien estudiado. Fui testigo de ese momento estelar. Gran privilegio.
Desde luego nadie podía prever el terremoto, ni que un volcán islandés paralizaría el transporte aéreo en Europa, ni que la incuria de una compañía petrolera pondría en peligro vastas zonas del Golfo de México, ni que caería un avión Libio al intentar aterrizar en Trípoli, ni que tanto cura felón y pedófilo terminaría por ser descubierto arrojando la sombra de la duda y la desconfianza hasta sobre el Vaticano.
Pero sí se sabía que la banca mundial no había “transparentado” todas sus pérdidas, que los Estados del primer mundo estaban haciendo funcionar la máquina de hacer billetes a escala industrial para salvar a la banca especuladora, que las extravagancias de países como Dubái terminarían mal, que la impotencia de los EEUU y de Europa para ponerle coto a la codicia y a la irresponsabilidad de la comunidad financiera era demasiado evidente, que tanto reducir los impuestos que pagan los poderosos terminaría por arruinar las finanzas públicas, que los planes de estímulo de la economía (excepto el chino) estaban agravando los déficits públicos, que repuestos del susto la banca, los fondos especulativos, las agencias financieras y otros rufianes se preparaban para recomenzar sus manipulaciones como si nada, en suma que Larraín estaba hablando mierda, o bullshit si prefieres que te la juegue en inglés.
La economía chilena representa bastante menos del 0,01% del PIB planetario. Pregunta: ¿Cómo podría nuestra economía ir bien si el resto del planeta se hunde?
La crisis de la deuda pública, -también llamada Deuda Soberana aunque de soberana no tiene un ápice por la simple razón que al único que no le han preguntado nada es precisamente al Pueblo Soberano-, encontró en Grecia el pito del árbitro que le da inicio al partido. Líderes irresponsables dejaron que se les escapara de las manos un elemento menor, casi insignificante, que puso de relieve la inmensidad de la nueva crisis que se nos viene encima.
Según un informe publicado ayer por el FMI la deuda de los países ricos alcanzará un 110% del PIB de aquí al año 2015. Por el momento duerme tranquilo: la deuda pública es de “solo” de un 91% del PIB. Como te he contado un par de veces, el único detallito reside en saber quien coños pagará la deuda. Y tú, ¿tienes alguna idea? Porque los “expertos” sí tienen una, la misma de siempre: que pague el personal.
Según el vespertino francés “Le Monde”, “A todos aquellos que no han comprendido con el pánico de los mercados europeos que la deuda pública se ha hecho insoportable, el informe “Monitor Fiscal” del FMI les dará escalofríos en la espalda”.
Peor aún, Grecia, lejos de ser una excepción pasará a ser un detallito porque los campeones mundiales de la deuda sin impulso son… los Estados Unidos de América e Inglaterra. Que como detallito le quitan el sueño al más pintado.
Y sin ánimo de repetirme, -porque esta vaina ya te la había contado-, pasa que la enorme, la gigantesca deuda es un obstáculo para el tan ansiado crecimiento. Si aun tienes pega, curro, laburo, trabajo, o simplemente eres medio pollo, comienza a inquietarte.
De seguro te estás preguntando de donde vienen los enormes déficits y la gigantesca deuda pública si tú no has palpado nada, o muy poco, justo las 40 lucas de la generosidad de Bachelet y una Mediagua Piñera que vale callampa. No te inquietes: la deuda pública chilena es muy reducida. En Chile los boludos que están endeudados somos nosotros: los hogares chilenos debemos unos 70 mil millones de dólares, la nada misma. La deuda privada está en torno al 60% del PIB, lo que no es poco.
Si sus Estados deben hasta los calcetines de Obama y los ridículos gorritos de la reina, los hogares yanquis e ingleses deben en torno al 170% de su ingreso disponible anual, o dicho de otro modo viven hoy con los salarios que ganarán en el año 2012, si en esa época tienen pega.
Toda deuda proviene, o bien de que se ingresa muy poco (bajos salarios, pocas entradas fiscales), o bien de que se gasta demasiado. El FMI dice que este desequilibrio de acabo de mundo se debe a que se ingresa muy poco.
El pana-yo-mismo llegó rápidamente a la conclusión de que los salarios están bajos, por una parte, y de que quienes acumulan la riqueza, los privilegiados, los poderosos, los dueños del mundo, eluden y evaden impuestos, no pagan ni uno. Exceptuando el tema de los salarios, curiosamente, es más o menos lo mismo que dice el FMI.
Los Estados sumergidos en la borrachera del libre mercado, del neoliberalismo y de la especulación financiera (pero… ¿no es lo mismo?), eximieron de impuestos al riquerío generando este desmadre que le hace decir al FMI que hay que parar los planes de estímulo económico y reducir el gasto público.
Si la demanda pública se reduce y si el personal no puede consumir más porque está sobre-endeudado, la industria reduce la producción y el empleo, y no invierte, reduciendo con ello aun más la demanda… No sé si ves para donde va el tema.
En fin, que según los “expertos” no hay que ser huevón, hay que hacerle pagar la cuenta al personal, método tradicional cuya eficacia alcanza ribetes míticos. En eso están en Europa.
Ahora, entre nosotros, no se lo digas a nadie, la firme, te cuento que existe otra solución: hacer como hizo Franklin Delano Roosevelt por ahí por los años 30 para sacar a los EEUU de la Gran Depresión: aplicarle impuestos confiscatorios al puñado de privilegiados que atesora toda la riqueza del mundo. A los Luksic, a los Piñera, a los Matte, a los Saieh, a los Edwards planetarios.
Para que las crisis queden definitivamente atrás.
Simple detalle, los Luksic, los Piñera, los Matte, los Saieh, los Edwards, tienen agarrado el palito del emboque, manejan la manija, mangonean, ordenan, mandan. Un detallito…
