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Agosto 18, 2026

Barreras y mentiras educacionales, elitismo y el nuevo gobierno

En el Boletín de Radio Universidad de Chile** es interesante que sea un estudiante  quien mire a las barreras de selección educacional –y no al pobre estudiante marginal- para identificar donde están las barreras que impiden, en este país tan cargado a la inequidad y al elitismo, el poder educarse de modo moderno y como el país lo requiere.

Y lo hace en forma meritoria porque no se ha sacado las vestimentas que muchos docentes dejan muy temprano: especialmente la solidaridad social. Eso de echarle la culpa al empedrado –en este caso culpar a los docentes y estudiantes y no a quienes determinan el tipo de sistema educacional que planean para que no exista una buena educación sino buenos negocios. Es lo que pretende el Ministerio de Educación y el propio Presidente en su errático gobernar. Espero que el estudiante Eugenio Sarmiento mantenga las prioridades de culpar a quien manda, planea y decide y no al pobre perjudicado… y ojala no la pierda nunca. Pero, en lo que se refiere a los que controlar el país, estos siguen justificando la privatización y el negociado educacional que frustra millares de jóvenes –y la sociedad misma.
 
Lo que sí veo como problema -y es más del sistema y de los docentes que auto justifican los errores que del estudiante- es que Chile sigue en esa pretendida “superioridad docente” que hace creer al país de que las PSU (PAA o Bachillerato de otrora) tienen un valor predictivo profesional (Es decir, que los buenos resultados “predicen” buenos profesionales y esto se extrapola de los números usados. Falso, muy Falso.  La magia de los números no funciona en la evaluación educacional al punto que tratan de vendérnosla. Sirve para medir cosas medibles sólo con números o valores: un litro es más que 900 mililitros. Un multimillonario es más rico que un millonarios… para que quede más claro en la farándula local que todo lo pudre y trivializa.
 
Pretender que un estudiante con una nota de 75% ES MEJOR que otro que tiene 73% es absurdo y ausente de lógica. La vara con que se mide es imprecisa y el que se le atribuyan cualidades que no tiene es solo la forma de contarnos un cuento… Es el cuento del elitismo despreciable: Chile es campeón en echarle la culpa al “fracasado”. Creamos fracasados por todos lados para sentirnos mejor en nuestra propia mediocridad (… parece que se dicen los que controlan todo…) Por eso que estas pruebas persisten: más por la necesidad del sistema de encontrar culpables que son ejecutados (a través del envío a la no-educación, no progreso personal, mediocridad social de este Chile clasista y pretencioso)

Que el Presidente Piñera  diga “Los profesores demostraron que no tienen las habilidades para educar a nuestros hijos” es decir “los profesores son los culpables de la mala educación”. Puro y simple escapismo [1]. Así puede culpar al enemigo, es decir, a uno de los sectores más vergonzosamente marginado. Ya lo veremos llegar con más exámenes y castigos para fomentar aún más la privatización educacional (ergo, con aún más inequidad y negocios educacionales como nos dejara el dictador mismo el día que saliera de La Moneda) Curioso que en ese ambiente este presidente pudo hacer sus malabarismos en las finanzas especulativas y adaptarse a las decisiones ajenas a la equidad. Hoy funciona con mentalidad triunfalista, culpando al perjudicado de la falta de ética y capacidad social a quien le cubriera el techo de sus “éxitos”.

La equidad en la educación debe ser un principio a no violar jamás (debe ser “atención preferente del Estado”, lo que fue dicho por un gobernante chileno… pero nadie es profeta en su tierra y, mucho menos de magnates) Un derecho de cada ciudadano (¡en el caso de los pueblos originarios y excluidos sociales estos deben ser incluidos con discriminación positiva, y no “dándoles educación gratis” que no los lleva a ninguna parte! Un ex-varias cosas – Arrate: candidato a Presidente y ex-Ministro de Educación nunca se dio cuenta de que no se la jugó mientras fue ministro para que la educación fuera de todos, para todos, democrática, estimulante. No. Se contentó con ser ministro de un co-gobierno que el pueblo terminó castigando… Un ex-presidente faraónico reciente -que primero fue Ministro de Educación y luego hizo carreteras, varias que se desplomaron en el terremoto- no actuó muy distinto tampoco y también el pueblo lo ha castigado)
 
“Poner el dinero donde ponen la boca” es hacer un sistema que demuestre que se cree un futuro de equidad y calidad. Hacer buenas escuelas es también construir un país mejor. Dicen con razón… “si piensa que la educación es muy cara, inténtelo con la ignorancia” (lo que militares, millonarios y oportunistas al mando insisten en hacer… creyendo que es válido).
 
Para realmente promover una educación de calidad el estado debe “poner el paquete”: Sacar los recursos donde existen, en este expoliado país que se desangra en las manos de pocos. Chile había dado un paso muy positivo para implementar un futuro de mejor calidad para todos. La nacionalización del cobre fue un paso de gran trascendencia… salvo que para el imperio y empresarios anti-sociales eso era “terrorismo” y, entonces, dieron un Golpe Militar. Luego lo justificaron y otros, ahora muy de capa caída, lo administraron “a perfección”. Chile no tiene que proteger las fortunas de los Luksic, Matte o de corporaciones extranjeras… Y esto es válido para la reconstrucción urgente actual (mal “mediaguizada”) como para la construcción de una sociedad justa. Pero un gobierno de empresarios para empresarios no sabe de otras razones que las suyas. No tiene la imaginación porque su inteligencia social democratizadora no existe. Es curioso que hoy la noticia trae que Australia ha dictaminado que las mineras deben dejar en el país –las royalties- en un 40%… Pero Piñera y sus predecesores andan perdidos actuando como protectores de empresarios y no de los intereses de todo un pueblo.
 
Los profesores deben ser estimulados y no denostados, educados y no amenazados. Las universidades y centros de formación deben mirar al futuro y determinar lo que se requiere y no lo que permite hacerse ricos poniendo escuelas y sostenedores que  se inflan en sus apetitos, llegando algun@s hasta conseguir ser ministr@s de educación para eternizar un sistema inmoral e ineficiente. Para creer en un país democrático y ético, queda implícito, que se debe actuar de modo ético y democrático… (“Y eso”, -como diría Atahualpa Yupanqui- “y, por aquí no pasó”) La Constitución actual sólo permite avanzar hacia el abismo porque loa gobernantes sólo saben pensar como empresarios.
 
La educación, para ser eficiente, para no dejar el reguero de fracasos y dedos acusadores apuntando debe también identificar que para evaluar no basta hacer pruebas para “demostrar que somos un país de flojos” pero que eso no significa nada. Evaluar es un enfoque que la sociedad debe tomar para que el evaluado mejore, avance, se levante de su situación, se transforme en alguien que construye y hace un país mejor. La evaluación-guillotina que los politicastros de marras que, por tener dinero se creen “expertos”, debe desaparecer. Las evaluaciones deben ser formativas, positivas, estimulantes. Aprender es también crear, identificar lo prioritario y no poner a correr tras pruebas sin valor social ni educacional, en largas carreras a desnutridos con rollizos super-dotados naturales (pretendidos) Lo que si tienen de predicativas las formas de evaluación sumativa como las usadas es que discriminan entre los que pueden pagar el entrenamiento para la prueba, que no es educación sino entrenamiento!
 
Educar mal primero, luego no tomar la responsabilidad social de pagar de modo decente a un docente -para que no tenga que correr por el multi-empleo paliando su pobreza- y no darle el tiempo de actualización, de especialización y reforzamiento educacional-académico en tiempos pagados, =porque el saber cambia, debe mejorar, recrearse, estimular-, es lo que tenemos por mucho tiempo.  Luego se les castiga: inestabilidad laboral (que en Chile le ocurre al 70% de la población) Pero la evaluación formativa, constructiva, que cree en las personas, en la capacidad de todos y cada uno no se la ve por ningún lado. No se la considera porque nuestro país se mercenarizó -sí, de mercenarios al poder – porque significa mirar al ser humano y respetarlo. También implica ser eficientes, cuidar el despilfarro de producir excluidos sociales y seguir mostrando zanahorias con escuelas mediocres, para negociados. Respetar a un país es también saber respetar la educación y el futuro con justicia y equidad.  Pero para eso hay que creer en lo que los nuevos gobernantes no saben ni como escribirlo… Los anteriores lo olvidaron y Chile sigue cayendo en el olvido (lo que a los pudientes y oportunista no inquieta mucho).
 
Cuando los maestros se reclutan de los sectores modestos (en una educación de pobres para pobres pero que aún es cara porque margina y despilfarra inteligencias y futuro) y van a trabajar con los pobres, pareciera que no hay conflicto. “La culpabilidad original” de un país pretencioso está en culpar al excluido, al pobre, al desplazado y, al mismo tiempo, hacerlo culpable y de que no merece nada. Para ello se sigue inflando el mito de lo privado… Los países de alto desarrollo priorizan la educación pública, no el elitismo (No me refiero EEUU porque allí están en un camino al caos y franca “tercer-mundialización” con la mentalidad de “después de mí, el diluvio”)
 
Por eso que los pretendidos expertos no son sino la expresión de un enfoque clasista enfermo, que pretende calidad con empresarios hambrientos de ganancias. Formar es mucho más que transmitir información. Formar es educar y se requiere todo un nuevo enfoque para salir adelante. Significa respetar, como nos lo ha dicho Paulo Freire hasta el cansancio y desde su tumba [2].
 
Las PSU’s en todos sus nombres pretéritos y futuros no han resuelto el problema: han creado uno nuevo. Han escondido la realidad de una educación hecha por mercenarios -los que la legislan, la imponen y se llenan las arcas con la miseria de todo un pueblo y al que no se le deja crecer democráticamente. La dictadura, la Concertación, en su afán empresarial acomodaticio y de conveniencias personales y los “patrones” verdaderos, por mucho que se hayan dado un bañito de Harvardización, siguen mostrando la hilacha de ese mercenarismo malvado.
 
Saquen los recursos donde están y pongámoslos donde deben de ir. Eso será hacer patria y no aumentar números de potenciales represores – PDI y Carabineros – como los una vez más son creados por cada “nuevo” gobierno. Recordemos que el lumpen no sale de la nada y que el gran dinero mal habido tiene un origen distinto del que se pretende. No viene de la criminalización de pueblos enteros sino de los sistemas que prevalecen.
 
Educar es gobernar se dijo hace muchas décadas. Pero los hay que no fueron a la escuela a aprender a ser maestros sino pretenciosos empresarios. Chile, es decir, un pueblo entero tiene por delante una larga y tradición de esperanza educacional. Y también de lucha que se ve cada día más clara como la alternativa… especialmente cuando los gobiernos, a repetición, se  olvidan de que ser elegidos del modo binominal-pinochetesco no durarán para siempre [3]. 
 
*Profesor Emérito, pediatra y educador (de profesionales de la salud): “Educación Médica: “Nuevos enfoques, métodos y metas”.  (Primer libro sobre educación médico comprensivo en Castellano en América Latina).  Publicado por PALTEX – OPS Washington- 1997 -ISBN 92 75 322155  2ª. Edición: ISBN 92 75 32479 4  en 2004.  “Lecciones aprendidas en educación médica” – Editor / colaborador: Libro en preparación, con las Universidades de Nijmegen, Holanda y San Simón, de Cochabamba, Bolivia
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.- “La gran muralla en el acceso a la Educación Superior” http://radio.uchile.cl/columnas/66454/
 

 



[1] http://radio.uchile.cl/noticias/66726/


[2] Paulo Freire 1996 – Pedagogía de la autonomía. “Cuando hablo de la educación como una intervención me refiero a que busca cambios radicales en la sociedad: en el campo de la economía, de las relaciones humanas, de la propiedad, del derecho al trabajo, a la tierra, a salud. Y no a que sea su opuesto, es decir, siga manteniendo reaccionariamente inmóvil la historia y todo un orden injusto”. En “Pedagogía de la Indignación”, aparecida de manera póstuma, se indigna por un mundo incapaz de identificar las injusticias y resolverlas. Vale la pena leerlos: simples e inteligentes.
 
 


[3] (Que Piñera fue elegido sólo con el 28.6% del total potencial electorado chileno y que, dicho sea de paso, le permitió al actual Presidente del Partido Socialista “subir” a senador porque el sistema binominal desplazó a quien le ganó en votos. Por eso que el maridaje sigue sin que veamos signos de auto-evaluación… y mucho menos formativa, cuando el sistema le sirve a los “patricios”.)