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Un vocero del FMI dijo recientemente que la crisis financiera que estalló a finales de 2008 y provocó la mayor contracción de la economía mundial en ocho décadas no ha sido superada. Agregó que los riesgos se mantienen elevados, la estabilidad financiera mundial no está asegurada y la recuperación todavía es frágil.
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Los activos (aggregate assets) de los principales bancos de inversión de EU: Goldman Sachs, Morgan Stanley, JP Morgan Chase, Citigroup, Bank of America y Wells Fargo, llegaban a 20 por ciento del PNB en la década de 1990. Descontando la inflación ahora esos assets de la oligarquía financiera ascienden a 65 por ciento de un PNB de 14.5 billones (trillions) de dólares, según Simon Johnson, ex principal economista del FMI, y James Kwak, ex-consultor de McKinsley & Co. (Bill Moyers Journal, citado en Jerry Mazza gymaz@verizon.net).
Desde este astronómico pedestal la oligarquía influye, presiona y coopta a los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial con huestes de cabilderos, cuyos generosos bolsillos hacen girar a su antojo, con especial brío en tiempos electorales, tanto las voluntades como los votos de senadores y diputados.
Es notable el poder que le acompaña para vetar o modular los intentos por regular operaciones altamente riesgosas. Por ello hoy Estados Unidos es el casino del mundo que, como lo ilustra A. Gavin Marshall (globalresearch.ca), infla burbujas por doquier, sea la hipotecaria o la burbuja europea, petrolera, de acaparamiento de tierras en nuestros países, o la gran burbuja en torno el megarrescate o TARP: según Bloomberg, desde octubre de 2008 el sector financiero extrajo de las arcas públicas 13 billones de dólares en rescates.
“La mayor burbuja financiera en la historia está inflándose a plena luz del día… cuando estalle será la madre de todas las burbujas… y marcará el fin del ciclo de expansión-contracción que caracteriza la actividad económica en el mundo desarrollado.” Celente indica que los estallidos recientes se quedan cortos: “…cuando la burbuja del TARP estalle, arrollará al sistema”. Es mejor atender lo que dice: anticipó con rigor el crack accionario de 1987; el derrumbe de la URSS; la crisis asiática de 1997; el colapso económico de Rusia en 1998; el estallamiento de la burbuja dot.com; la recesión de 2001; el inicio de la recesión en 2007 y el desplome inmobiliario de 2008. Ahora avisa que esta burbuja también estallará y cuando esto ocurra “… ni el presidente o la Reserva Federal tendrán a disposición los instrumentos fiscales o las políticas monetarias disponibles para inflar otra burbuja”. Celente también avisó entonces que, “…aunque no podemos puntualizar de manera precisa cuándo estallará la burbuja del megarrescate, tenemos la certidumbre de que lo hará. Y cuando esto ocurra, que se entienda bien, puede ocurrir una guerra de orden mayor”. Eso lo dijo cuando el TARP era de 12.8 billones. Neil Brofsky, el inspector general del rescate, dijo a mediados de 2009 que las maniobras bancarias para reiniciar préstamos expuso a las agencias federales a riesgos por 23.7 billones. La burbuja se infla de prisa.
