Pero en coincidencia con el Día del Trabajo, el gobierno de Evo Morales anunció la nacionalización de tres empresas de electricidad dirigidas por consorcios privados de Francia, Gran Bretaña y Bolivia.
En Brasil, el presidente Luiz Inacio Lula da Silva aprovechó la jornada para apuntalar la candidatura de Dilma Roussef, su ex jefa de gabinete, rumbo a las elecciones de octubre próximo. Ustedes saben a quién quiero, expresó Lula durante un acto en Sao Paulo. Recordó que su país no depende más del Fondo Monetario Internacional.
Dudo mucho que en otras partes del mundo, tras siete años en el poder, un presidente tenga una fiesta de trabajadores, destacó el ex obrero metalúrgico, quien llegó al poder en enero de 2003.
Mientras, en Venezuela, partidarios y opositores al mandatario Hugo Chávez participaron en manifestaciones separadas, celebrando por un lado los logros de la revolución bolivariana y por otro exigiendo mayor respeto a la democracia y a los derechos de los sindicalistas. El gobernante envió una felicitación a los trabajadores y los invitó al socialismo, que es el reino de la clase obrera.
El presidente ecuatoriano Rafael Correa reivindicó sus políticas en favor de la clase obrera, al enviar un saludo a la gran clase trabajadora, criticó lo que calificó de larga y triste noche neoliberal y afirmó que en su gobierno se han logrado avances mediante la revolución ciudadana.
Otras marchas de miles de personas tuvieron lugar en Uruguay por mejoras salariales y justicia por hechos de la dictadura, en Argentina hubo reclamos por mayor empleo y salarios dignos, en Paraguay también se exigió ajuste salarial, y en Perú los trabajadores dijeron no tener nada qué celebrar ante los despidos en el gobierno de Alan García.
En Honduras, los sindicatos pidieron el restablecimiento del ex presidente Manuel Zelaya. En Costa Rica, Panamá y El Salvador se denunciaron las políticas neoliberales. El mandatario nicaragüense Daniel Ortega anunció aumentos salariales al sector público con fondos de Venezuela y la Alianza Bolivariana de Nuestra América, por un estimado mensual de tres millones de dólares.
En Guatemala, las centrales obreras mostraron su solidaridad con los migrantes en Estados Unidos, que exigen la derogación de una controvertida ley de Arizona que criminaliza la migración ilegal.
Pero en coincidencia con el Día del Trabajo, el gobierno de Evo Morales anunció la nacionalización de tres empresas de electricidad dirigidas por consorcios privados de Francia, Gran Bretaña y Bolivia.