google-site-verification: google096975d001c6a771.html
Agosto 18, 2026

Serenata Nocturna a Schäfer (Q.E.P.D. en Puente Alto)

Después de Augusto fuiste el más grande. Cómo olvidarte. Comprobaste que era posible salvar de la contaminación ideológica de los años sesenta a un grupo de elegidos, en el rincón mismo del planeta, porque ya no se podía en la patria destruida. 

Comprobaste que se podía, en medio del caos de la vorágine izquierdista que azotaba el mundo y amenazaba a este país, edificar una sociedad nueva, ordenada, con jerarquía preestablecida, con trabajadores de horarios estrictos y tareas precisas, que no recurrían a la organización sindical, a las huelgas, a los paros, y que no inventaban reivindicaciones; con mujeres que no pedían reconocimientos de igualdades inexistentes y que se educaban para olvidarse del sexo; con niños que no aspirarían a ser “pingüinos” y que todos los días a beber la sabiduría en tu mano generosa.

Nada de China del 49.
Nada de Cuba del 59.
Nada de París del 68.
Nada del Chile del 20, del 38 y del 70.
Nada de igualitarismos inhumanos.

Comprobaste que era justo separar a hombres y mujeres para que no cayeran en el pecado de la carne y se prepararan, incluso más allá de su débil voluntad, para, a su muerte, vivir eternamente en la gloria.

Comprobaste que era bueno andar uniformados, vivir uniformados.

Comprobaste que era útil educar a todos bajo una sola doctrina.

Los indígenas de la región sabían de tu enclave étnico judeo-cristiano y soñaban con, en algún día remoto, caminar hacia ese paraíso.

El mundo controlado por el socialismo y el izquierdismo –que hoy se cubre de “progresismo”- te levantó, ante tanto éxito, patrañas y calumnias.

Aquí y en Europa, aún en Troisdorf.

Te persiguieron.
Que eras totalitario.
Que eras nazi.
Que eras criminal.
Que eras déspota.
Que eras torturador.
Que ocultabas cadáveres.
Que ocultabas armas ilegales.
Y más.
Que escogías niños y abusabas de ellos.
Que eras un pedófilo.
Que abusabas de jóvenes.
Que esclavizabas.
Que asesinaste a Juan Maino y otros rojiverdes.
 
Estimado Paul:

Descansa en la paz que juntos vivimos en “El Lavadero”.
Muy pronto tu nombre y tu obra volverán a brillar y vivirás eternamente junto a Jaime, que quiso para Chile una Dignidad como la tuya.
 
Tus amigos de siempre,
 
 
 
 
 
      LARRAIN- FONTAINE- GUZMÁN              ROMERO
                                         HARDESSEN         XX
                                         VIAL                    XX
                                        MÉNDEZ                XX                                                                                      
               XXXXXXXXXPINOCHETXXXXXXXXXXX
               XX                    FERNÁNDEZ
               XX                    DIEZ
               XX                    FELIÚ
      CHADWICK               JARPA – MATTHEI – BOMBAL