El libro tiene una portada de tapa dura e impresa sobre ella una foto. Es un instante donde se ve borrosa la imagen del teniente coronel Tejero arma en mano amenazando al parlamento español en pleno.
O sea en un prólogo nos habla de un epílogo.
El principio de una revelación que le llamó.
Y que dentro de la escritura castellana puede ser el mismo Quijote en cama, con la cama saturada de libros o escritos de caballería. Enfermo a poco andar de no salir lanza o pluma al ristre hacia Dulcinea de la crónica.
La foto decía alguien era un certificado de presencia. Quizás un certificado de nacimiento y muerte a la vez.
La foto del golpe del 23F es el certificado de una foto de superficie y por lo tanto de la fragilidad de lo que sucede en ella a poco que venga un terremoto o que un volcán islandés paralice el tráfico aéreo de Europa.
Termino de leer este libro luego de haber leído el golpe de la justicia española al someter a juicio al juez Baltasar Garzón.
Una cosa es que pueda encarcelar a Pinochet en Londres y otra es que empiece a hurguetear en los crímenes principalmente franquistas y republicanos.
PIE DE FOTO
Las cámaras de televisión registrando la irrupción en el hemiciclo con su fonía goyesca del”… se sienten.. Koño..” y disparándole a los yesos del techo Rococo.
Esta columna es un “pie de foto” que trata de un libro que es una novela frustrada y una investigación periodística frustrada.
Pero que tiene la maravilla mestiza de ir tomando hechos de la realidad supuesta e ir intentando ficciones asociativas y construir un libro de tapa gruesa y dejar las conjeturas sobre tratar de nombrar su contenido.
Del título decir que es el nombre de un poema en homenaje a Lorca o Hernández o parece serlo.
Al deseo de escribir un largo y demasiado libro que termina en la cama del padre del autor de este fracaso diciéndole al hijo que Suárez era como ellos, como tu padre y tu madre, Javi…canito hijo mío.
Gutiérrez Mellado está parado encarando a los golpistas vistiendo un terno que parece oscuro. Todas las vestimentas de los que aparecen (en esta foto borrosa como toda foto sacada de la tele de hace 20 años)son ternos y uniformes oscuros.
El parpadeo de finales del siglo pasado tiene un secreto a voces. Las decenas de parlamentarios de todo el abanico que están tumbados bajo los asientos de mullido plástico rojo.
Todos al escuchar los disparos de Tejero y sus secuaces se tumbaron delante/debajo de sus asientos.
Menos el expresidente Adolfo Suárez, su vicepresidente Gutiérrez Mellado y uno que no se ve en esta foto.
Se trata de Santiago Carrillo, el líder de los comunistas peninsulares.
Tampoco aparece el Rey Juan Carlos que miraba la tele que le trajeron para ver una y otra vez la entrada de Tejero en el parlamento de la frágil democracia.
Fue la misma tele por donde salió vestido de generalísimo de las fuerzas armadas españolas, unas horas después de una larga noche /incertidumbre, ordenando la rendición de Milans del Bosch que tenía desplegados los tanques por la ciudad de Valencia y la rendición de Tejero y del ideólogo Armada.
Frustrando el golpe que se había estropeado porque no se puede pretender un golpe blando transmitido en directo.
Ese instante se devoró el raiting y Maclujan bailó en su tumba por eso de que en ese parpadeo cercado por el escritor Cercas, habitaba el medio y el fondo, en cada disparo, en cada parlamentario tumbado por el miedo y las órdenes de los hijos de Goya.
Sobretodo por la rebeldía de esos cuatro hombres que estaban al tanto de la tele y su propia teatralidad.
Sobretodo por ese Suárez que tenía ganado a los padres del escritor rojillo.
El inventor de la Unión del Centro Democrático(UCD) sentado y en mute, fumando y haciendo valer su todavía condición de Capitán de un barco llamado España, que se hundía en los días y semanas previas al 23F, en rumores de golpe y acusaciones de traición.
A Suárez por haber desmontado el tinglado Franquista desde el mismo Franquismo y a Carrillo por haber firmado los pactos de la Moncloa reconociendo que la foto de Lenin huía a Liberia y que quedaba inaugurado el llamado “Eurocomunismo”.
Suárez le había dicho en un arriesgado encuentro:
-Santiago tu tienes la legitimidad popular y yo el poder.
Y todo con el reojo del Rey.
Y todo porque la televisión fue el espejo a cuatro cámaras que nos dejó a todos en Mute.
Cerca de 500 páginas tiene este buen libro de Javier Cercas que te hace pensar sobre uno de los hechos relevantes de fines del siglo pasado, el 23F.
El escritor sueña que pasen por televisión los 30 minutos de filmación en bruto de ese asalto al parlamento.
Y cree que esos fragmentos fueron tan potentes como cuando matan a Kennedy en vivo por la tele.
