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Aunque Osama Bin Laden es un producto netamente estadunidense, el ataque del 11 de septiembre sirvió para hacer girar las armas contra Irak… pero también contra los derechos de los ciudadanos de Estados Unidos.
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México es también un mercado de guerra y el flujo de armas no cesa. La guerra contra el crimen con su violencia gradual, planificada, de intensidad crónica, expande su economía y contrae la nuestra. La violencia en espiral y sin explicaciones destruye la unión federal y el que era nuestro próspero norte ahora se remata. ¿Quién lo está comprando? ¿Qué mejor muro que la violencia en la frontera sur? ¿Qué mejor justificación para criminalizar a los indocumentados?
Una vez desestabilizada la población rural por el abandono, las opciones para miles de jóvenes campesinos es la migración o el sicariato. En tres años, miles de mexicanos han matado a otros miles y eso deja una huella profunda entre gobierno y sociedad, en cada pueblo, barrio y regiones enteras, que será difícil cerrar en años. ¿Quién declarará el final de la guerra? ¿Cuando acabe el narcotráfico?
La guerra gubernamental se ha convertido ya en una ofensiva contra las libertades ciudadanas y no hay oposición coherente contra este proceso en marcha. No hay buenos y malos, sólo fuego cruzado y una sociedad civil que busca refugiarse en la neutralidad. La histeria y el miedo van en ascenso; es encontrarnos con un país violento, lleno de retenes, y mientras los marinos andan en tierra, el país se ahoga cancelando sus demandas por libertades, derechos, reformas sociales y economía justa. Los medios ya no reportan luchas sociales, sino forman en cada mexicano un policía que investiga quién es el asesino. Son clases masivas, didácticas y mediáticas mientras se va controlando el derecho a la radio y televisión comunitarias, al uso de la Internet y la telefonía celular. La guerra gubernamental es fundamentalmente contra las aspiraciones de transformación del pueblo mexicano.
http://www.marcorascon.org
El asunto no se ha terminado, porque siguen tirando bombas y torturando en Guantánamo (leer los testimonios recientes sobre Anita); la diferencia es que ahora han vuelto la vista al sur, donde hay condiciones de exportar la guerra y llevarla a Colombia, Venezuela o Cuba.
El asunto no se ha terminado, porque siguen tirando bombas y torturando en Guantánamo (leer los testimonios recientes sobre Anita); la diferencia es que ahora han vuelto la vista al sur, donde hay condiciones de exportar la guerra y llevarla a Colombia, Venezuela o Cuba.
El asunto no se ha terminado, porque siguen tirando bombas y torturando en Guantánamo (leer los testimonios recientes sobre Anita); la diferencia es que ahora han vuelto la vista al sur, donde hay condiciones de exportar la guerra y llevarla a Colombia, Venezuela o Cuba.
