México DF.- En entrevista exclusiva con Clarín.cl Abraham Quezada (1961), defiende la tesis al publicar la correspondencia inédita de Neruda: “un escritor es la totalidad de su lenguaje, de allí que estimo muy relevante escrutar esta nueva frontera en la biografía del poeta. Para comprender el canon mayor elaborado por Neruda, es necesario conocer la escritura menor o referencial que habita en las cartas”. El diplomático e historiador chileno anuncia dos nuevos epistolarios: Neruda-Claudio Véliz (2010) y las cartas entre Neruda y su editor londinense Tom Maschler. |
El poeta Rafael Vargas escribió: “El trabajo de Abraham Quezada como editor es siempre esmerado. En cada libro firma un extenso y puntual estudio preliminar; anota cuidadosamente las cartas; identifica y describe de manera sucinta a casi todas las personas en ellas mencionadas, esclarece las cosas que los corresponsales tratan en clave o se dicen sobre valores entendidos y proporciona el contexto en que las cartas son escritas a través de una pertinente cronología” (Proceso 07/09/2008). Para evitar ser el tercer cartero de Neruda en discordia, Abraham Quezada se pregunta: “Alguna vez he pensado qué me diría Neruda sobre estos trabajos, pues sostuvo más de una vez que, desaparecido de la faz de la tierra, un día ‘publicarán hasta mis calcetines’. Así, mi labor, más que de cartero, ha sido la de ‘publicador de calcetines’”.

MC.- ¿Cuándo comenzaste a leer la poesía de Neruda en su contexto geográfico?, ¿qué diferencia hizo la travesía por Ceilán, España y México a la escritura de Neruda?
Indudablemente los viajes en la vida del poeta, le ayudaron tremendamente, Su estética le debe mucho a los desplazamientos por el mundo. No hay Residencia en la tierra (1935) sin su estada en Oriente, o Canto general (1950) sin su permanencia en México. Le dieron la perspectiva e inspiración necesaria para crear y producir la mejor poesía escrita en el siglo XX, en cualquier idioma agrega un crítico norteamericano.
MC.- ¿Por qué los epistolarios forman parte de otro acercamiento a la poesía de Neruda?
MC.- ¿Prefieres editar epistolarios de corte diplomático?, lo pregunto porque este año Darío Oses publicó las Cartas de amor a Matilde Urrutia (Seix Barral, 2010); seguramente algunas amistades de Neruda conservan recados y postales, por ejemplo, la fotógrafa Sara Facio me dijo que nunca publicará las cartas que le escribieron Neruda y Julio Cortázar…
MC.- ¿Cuántos epistolarios se han publicado en torno a Neruda de 1975 a 2010?, ¿quién editará las cartas entre el poeta y Claudio Véliz?
MC.- ¿Cómo defines la metodología para respaldar tu trabajo editorial?, ¿estás en contacto con otros compiladores de la correspondencia nerudiana?
MC.- Durante el Centenario de Neruda publicaste: Epistolario viajero 1927-1973, ¿ahí decidiste que harías los siguientes libros sobre Gabriela Mistral y Jorge Edwards?, ¿por qué excluiste a Mistral y Edwards del primer libro?
MC- ¿Regresarás al intercambio de cartas entre Neruda y Gabriela Mistral?, ¿conversaste con Pedro Zegers sobre el inventario del “Archivo Mistral” que donó Doris Atkinson a la Biblioteca Nacional de Chile?
MC.- Jorge Edwards declaró: “soy el verdadero cartero de Neruda” (EFE, 03/04/2008); Antonio Skármeta no quiso polemizar. ¿Qué te dijo Edwards cuando le presentaste la idea del epistolario editado por Alfaguara?, ¿el narrador recordó la temática de las cartas que se extraviaron entre las mudanzas nerudianas?
Jorge Edwards me recibió con sorpresa cuando le presenté el trabajo listo de cartas que él intercambió con Neruda. Me parece que no lo esperaba. Nos reunimos en Manhattan una lluviosa mañana de abril de hace unos años y luego continuamos vía e-mail. Le entregué mi trabajo y posteriormente me envió algunas atinadas correcciones. Sí, Jorge Edwards me mencionó que faltaban algunas, pero en todo caso, eran las menos. Las editadas fueron una poco más del 90% de las epístolas que ellos intercambiaron realmente.
MC.- En el libro: Correspondencia entre Neruda y Jorge Edwards (2008), ambos comentan la Carta de los intelectuales cubanos de 1966; en entrevista, Vladimir Ferro me dijo que Casa de las Américas conserva un archivo de cartas inéditas de Neruda, ¿iniciarías un estudio epistolar entre Neruda y Cuba?, ¿qué aprendizaje diplomático nos deja la relación entre Neruda y Cuba?
AQ.- Tengo algunas cartas de Neruda intercambiadas con los cubanos, aunque estoy tratando de obtener otras. Estoy viendo si hay un “corpus” digno de publicarse, más que textos sueltos, los cuales siendo interesantes no darían para un epistolario. Las lecciones que emanan del episodio de la Carta de 1966, es que fue muy amargo y doloroso para Neruda. No obstante, éste mantuvo su férrea adhesión al proceso revolucionario cubano. Con ocasión de la visita de Fidel Castro a Chile, en noviembre de 1971, Neruda dio un discurso en Francia, cuando era Embajador, de notable fidelidad a dicho proceso, el cual se encontraba inédito, hasta que lo publiqué, hace un par de años.
Creo que ha faltado una explicación por parte de los autores de esa misiva respecto de los ataques gratuitos al poeta. Neruda no se lo merecía. No sólo porque había sido el primer poeta en escribir alabanzas a la Revolución Cubana en su libro Canción de gesta (1960), sino porque él era un hombre convencidamente de izquierda. El enojo y molestia con los firmantes de la carta hasta su muerte, es un reflejo de ello.
MC.- Las tres antologías que editaste cuentan con valiosos prólogos, escritos por Hernán Loyola, Jorge Edwards y Sara Vial, ¿cómo involucraste a cada amigo de Neruda?, ¿a quién te gustaría pedirle un prólogo, no importando la imposibilidad por su muerte?
AQ.- He tenido buenos prologuistas, quienes además son mis amigos y estimuladores en esta labor de rescate patrimonial. Alguna vez he pensado qué me diría Neruda sobre estos trabajos, pues sostuvo más de una vez que, desaparecido de la faz de la tierra, un día “publicarán hasta mis calcetines”. Así, mi labor, más que de cartero, ha sido la de “publicador de calcetines”.
MC.- ¿Estudiaste las iniciativas y diligencias del Cónsul y Embajador Neruda en la Academia Diplomática Andrés Bello?, ¿qué valoración hacen los círculos diplomáticos contemporáneos sobre el trabajo del Embajador Neruda?
AQ.- Estuve en la Academia Diplomática “Andrés Bello” entre 1993-1994, pero allí realicé los cursos regulares de Diplomacia, por lo que no pude estudiar aspectos de la vida del poeta. No obstante, no lo abandoné, fue una época de “lecturas fermentales” sobre su vida. Creo que al interior de la cancillería existe una importante valoración acerca de nuestros escritores que obtuvieron el Premio Nobel y constantemente en nuestras misiones diplomáticas estamos ejecutando proyectos culturales relacionados con algún aspecto de la vida de Neruda o la Mistral. Hay un escritor de Valparaíso -Carlos León-, quien señalaba con cierta gracia que Neruda “ha hecho por Chile muchísimo más que todas las embajadas juntas”. En ese sentido, los escritores nacionales consagrados y Neruda en particular, son caballitos de batalla para la representación externa de Chile.
MC.- Finalmente, ¿cuál es la devolución de resultados -in situ- a tu regreso a Chile?, ¿Neruda fue tu cable a tierra durante los años fuera del país?
AQ.- Mi trabajo de edición epistolarios y una serie de artículos que vengo publicando en revistas académicas con textos nerudianos inéditos, constituyen un aporte que efectúo a la nerudología, sin esperar nada a cambio. Para mí es un sacrificio en el sentido latino del término, es decir, un hacer sagrado, por lo que “no espero ni aspiro a la devolución de resultados”. Tiene que ver, eso sí, con lo último que tú señalas. Como mi trabajo diplomático me aparta del país, me desarraiga, Neruda y su mundo me hace regresar. Para suerte mía, el universo nerudiano es un universo en expansión, cuya trama, aparte del polvo cósmico-poético o las constelaciones magallánicas, está constituido por las cartas que intercambió en vida. Allí, hasta el momento, reside mi labor.

