El jueves 25 de marzo en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, se presentó el libro Nos duele Chile del diplomático francés, Roland Husson, quien fuera agregado cultural en Chile desde junio de 1973 hasta 1976. En este libro publicado en Francia el 2003, Husson recuerda su paso por nuestro país y la ayuda que brindó a artistas e intelectuales chilenos, colaborando no sólo en la salida al exilio sino también a revivir un ambiente cultural que estaba supeditado a la persecución militar.
Él y el embajador Pierre de Menthon, no solo ayudaron a refugiados políticos sino que no dudaron en poner a disposición de artistas e intelectuales las sedes diplomáticas para que ellos tuvieran lugares donde seguir ensayando y presentando sus obras. Artistas como Oscar Castro, José Balmes, Tatiana Álamos, Francisco Brugnoli y Gaspar Galáz supieron de la ayuda de este diplomático que comprendió la angustia e indefensión en la cual se encontraban.
Pieza a pieza, se reconstruye el puzzle de nuestra memoria histórica cuyos tristes recuerdos aún duelen y muchas cosas se han tratado de olvidar, incluso a la fuerza. Sin embargo, este libro impide borrar la labor humanitaria que cumplieron diplomáticos acreditados en Chile y que, aún cuando pusieron en riesgo la propia vida y la de sus familias, fueron capaces de resguardar la integridad de seres humanos que estaban totalmente indefensos. En el libro, Husson también menciona al diplomático sueco Harald Edelstam quien, en el periodo que va entre septiembre y diciembre del 73 cuando fue expulsado de Chile, salvó a más de mil personas entre ellos a sus colegas diplomáticos de la embajada cubana.
¿Qué motivo a ambos hombres a arriesgar su vida por seres que no conocían? Creo que parte de esa motivación viene de su historia personal, de los valores que recibieron en sus familias, de su historia. Pero también influyó el hecho que ambos se enamoraron de este país, de su gente y enfrentados a la fragilidad en la que se encontraron actuaron de acuerdo a los más altos valores que pueda atesorar un hombre, transformándola en fortaleza y decididos a defender la decencia.
Muchas cosas pueden ser olvidadas o silenciadas desde el poder, pero nunca se podrá acallar la gratitud, el amor hacia los demás, hacia la vida y la decencia que grita siempre desde el lugar donde quieran pisotearla. Al decir de Luis Sepúlveda, ambos diplomáticos son “hombres que caminan muy erguidos y sin mirar el suelo”. Edelstam murió sin tener el reconocimiento de los chilenos pero este libro que recoge las memorias del diplomático Husson, es una manera de recordar que es importante no dejarnos ganar por la complacencia porque es “algo que paso hace tanto tiempo”. Este libro es un grito de ¡Nunca más! A la violencia, a la tortura, a la traición y a la felonía y un estar alerta frente a la historia futura.
Loreto Soler.
