Washington.- El presidente Barack Obama logró un triunfo determinante para su futuro político esta noche cuando la Cámara de Representantes, después de una semana de alta tensión e intensa negociación, aprobó un proyecto de ley de reforma de salud que otorgará seguro a millones de estadunidenses.
Pero para algunos el triunfo fue, en sustancia, algo vacío. Las concesiones de Obama y los líderes demócratas del Congreso primero para intentar obtener algún apoyo bipartidista –lo cual fracasó rotundamente–, y después para obtener los votos de demócratas conservadores, sacrificaron varios elementos iniciales de la reforma, sobre todo la llamada opción pública, según la cual el gobierno intervendría para garantizar seguros médicos a toda la población, e hicieron que el resultado generara desencanto.
Con este triunfo, los demócratas celebraron un hecho histórico, después de argumentar que no era aceptable que unos 40 millones de estadunidenses no contaran con seguro de salud, y que unos 18 mil mueran al año por falta de acceso a esos servicios.
Con este triunfo, los demócratas celebraron un hecho histórico, después de argumentar que no era aceptable que unos 40 millones de estadunidenses no contaran con seguro de salud, y que unos 18 mil mueran al año por falta de acceso a esos servicios.Con este triunfo, los demócratas celebraron un hecho histórico, después de argumentar que no era aceptable que unos 40 millones de estadunidenses no contaran con seguro de salud, y que unos 18 mil mueran al año por falta de acceso a esos servicios.
Con este triunfo, los demócratas celebraron un hecho histórico, después de argumentar que no era aceptable que unos 40 millones de estadunidenses no contaran con seguro de salud, y que unos 18 mil mueran al año por falta de acceso a esos servicios.Con este triunfo, los demócratas celebraron un hecho histórico, después de argumentar que no era aceptable que unos 40 millones de estadunidenses no contaran con seguro de salud, y que unos 18 mil mueran al año por falta de acceso a esos servicios.
Con este triunfo, los demócratas celebraron un hecho histórico, después de argumentar que no era aceptable que unos 40 millones de estadunidenses no contaran con seguro de salud, y que unos 18 mil mueran al año por falta de acceso a esos servicios.
