|
El andino José Carlos Mariátegui, nuestro Amauta moderno, edificó los tres pilares fundacionales de la ciencia social en este continente al decir que sin la liberación de los indígenas no habría ni democracia ni socialismo en América,
|
Hoy, si dejamos de lado algunos militantes provenientes de los viejos partidos de la izquierda, el grueso de los cuadros del MAS son nacionalistas pragmáticos y atribuyen al Estado el tradicional papel extractivista y distribucionista que tenía el desarrollismo nacionalista clásico de 1952. Al mismo tiempo, encuentran en la particularidad de sus movimientos la oportunidad para hacer carrerismo en el Estado apoyándose en bases propias, que tienden a controlar burocráticamente. Esto abre el camino a una doble burocratización: la de los dirigentes que se integran en el aparato estatal y la de la verticalización creciente de las organizaciones de base, con fines y por medios clientelares. Aquí está el nudo del problema: en la carencia de fines claros para la superación del capitalismo y en la falta de un partido, democrático, pluralista, no estatista, que dé importancia a la discusión teórica y a la formación política de sus cuadros.
Hay también los que se dan como meta un socialismo comunitario no muy bien definido. Es cierto que, como planteaba Marx en sus célebres cartas a Vera Zasulich, es teóricamente posible que en algunos países no industrializados y con fuerte base campesina tradicional el socialismo se apoye fundamentalmente en las comunidades agrícolas no destrozadas aún por el desarrollo del capitalismo. Pero el capitalismo de hoy no es el del siglo XIX y existen aymaras que exportan a China y allí instalan sus hijos porque salen de la comunidad directamente al mercado mundial. El capitalismo, por otra parte, subsume hoy la agricultura y todas las relaciones precapitalistas y penetra, con sus ideas y sus mercancías, por cada poro de la sociedad. Las comunidades se diferencian internamente a gran velocidad y se disgregan. Además, el socialismo requiere una educación colectiva, pero también alternativa, científica, desmistificadora. Ese es el papel del partido que aún no existe y que el MAS no desempeña, ni cumplen tampoco los movimientos sociales. Para ser socialista, por otra parte, hay que dejar de verse primordialmente como comunitario, indígena, obrero o campesino, para no perder esas identidades pero integrarlas en una superior, la de un hombre o una mujer libres, internacionalistas, solidarios, lo cual está lejos de ser el caso en la actualidad.
Hay también los que se dan como meta un socialismo comunitario no muy bien definido. Es cierto que, como planteaba Marx en sus célebres cartas a Vera Zasulich, es teóricamente posible que en algunos países no industrializados y con fuerte base campesina tradicional el socialismo se apoye fundamentalmente en las comunidades agrícolas no destrozadas aún por el desarrollo del capitalismo. Pero el capitalismo de hoy no es el del siglo XIX y existen aymaras que exportan a China y allí instalan sus hijos porque salen de la comunidad directamente al mercado mundial. El capitalismo, por otra parte, subsume hoy la agricultura y todas las relaciones precapitalistas y penetra, con sus ideas y sus mercancías, por cada poro de la sociedad. Las comunidades se diferencian internamente a gran velocidad y se disgregan. Además, el socialismo requiere una educación colectiva, pero también alternativa, científica, desmistificadora. Ese es el papel del partido que aún no existe y que el MAS no desempeña, ni cumplen tampoco los movimientos sociales. Para ser socialista, por otra parte, hay que dejar de verse primordialmente como comunitario, indígena, obrero o campesino, para no perder esas identidades pero integrarlas en una superior, la de un hombre o una mujer libres, internacionalistas, solidarios, lo cual está lejos de ser el caso en la actualidad.
Hay también los que se dan como meta un socialismo comunitario no muy bien definido. Es cierto que, como planteaba Marx en sus célebres cartas a Vera Zasulich, es teóricamente posible que en algunos países no industrializados y con fuerte base campesina tradicional el socialismo se apoye fundamentalmente en las comunidades agrícolas no destrozadas aún por el desarrollo del capitalismo. Pero el capitalismo de hoy no es el del siglo XIX y existen aymaras que exportan a China y allí instalan sus hijos porque salen de la comunidad directamente al mercado mundial. El capitalismo, por otra parte, subsume hoy la agricultura y todas las relaciones precapitalistas y penetra, con sus ideas y sus mercancías, por cada poro de la sociedad. Las comunidades se diferencian internamente a gran velocidad y se disgregan. Además, el socialismo requiere una educación colectiva, pero también alternativa, científica, desmistificadora. Ese es el papel del partido que aún no existe y que el MAS no desempeña, ni cumplen tampoco los movimientos sociales. Para ser socialista, por otra parte, hay que dejar de verse primordialmente como comunitario, indígena, obrero o campesino, para no perder esas identidades pero integrarlas en una superior, la de un hombre o una mujer libres, internacionalistas, solidarios, lo cual está lejos de ser el caso en la actualidad.
