|
La crisis en Grecia no es una simple emergencia pasajera. Es la prueba de que la economía mundial permanecerá una larga temporada, quizás más de diez años, sumergida en un letargo profundo. Lleva en sus entrañas el anuncio de eventos nefastos. En comparación con el terremoto griego, la caída de Lehman Brothers en 2008 podría parecer juego de niños.
|
Paradójicamente, los embustes de los gobiernos griegos podrían apuntar hacia una puerta de salida: el recorte del gasto militar. En 1991 cuando las autoridades griegas mintieron sobre la magnitud del déficit público, parte del engaño versó precisamente sobre la adquisición de costosísimos aviones militares. En 2005 el gasto militar en ese país alcanzó 4.3 por ciento del PIB (datos de SIPRI). Es evidente que eso debería ser el primer filón para un programa de saneamiento de las finanzas públicas. De hecho, el monto preciso del gasto militar podría ser mayor. De cualquier forma, aun el recorte en el gasto militar no es suficiente para evitar el brutal ajuste que se impondrá sobre el pueblo griego.
