El auge se debe en parte a las limitaciones a la ventas de armas impuestas por Estados Unidos –el primer proveedor de la región– a varios países, como Venezuela, por considerar que no cooperaban en la lucha contra el terrorismo.
Aunque dos de las naciones con mayores presupuestos para defensa, Colombia y México, siguen siendo fieles al material de Estados Unidos, que les entrega equipos militares por el Plan Colombia y la Iniciativa Mérida para combatir el narcotráfico, otros diversificaron sus proveedores.
El informe señala que Rusia –segundo mayor proveedor mundial de armas en 2008, con entregas totales estimadas en 5 mil 400 millones de dólares– ha firmado contratos con Venezuela, Perú, Brasil, México y Colombia, y negocia actualmente otros acuerdos con Bolivia, Uruguay y Ecuador.
Venezuela, que emergió en 2007 como el segundo mayor comprador de material de defensa a Rusia, adquirió en los últimos años equipos militares a ese país por 4 mil millones de dólares, señala el libro de casi 500 páginas.
Además, Moscú le brindó en 2009 un aumento de las facilidades de crédito hasta los 2 mil 200 millones de dólares –a cambio también de que las compañías rusas puedan acceder a los campos petroleros venezolanos–, que a corto plazo debería resultar en entrega de unos 100 tanques T-72 y lanzamisiles Smerch.
El consejo sudamericano debe crear un proyecto a largo plazo centrado en “mejorar la transparencia en materia de defensa, normas legales de cooperación transnacional, compartir información sobre actores no estatales y armonizar la participación en acuerdos de seguridad extraregionales”.
