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No constituye ningún misterio que en el mundo neoliberal globalizado priman los intereses de las grandes trasnacionales que son diestros para presionar a los organismos internacionales para que adopten medidas a su favor. Así parece haber sucedido con la Organización Mundial de la Salud en su manejo de la gripe porcina o A H1N1, según se aprecia por el aluvión de críticas que han surgido alrededor del orbe, poniéndola a la defensiva.
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Existían ya críticas a la OMS por ceder a las presiones de los grandes productores industriales de productos porcinos. En un inicio rotuló a la nueva gripe como porcina y luego desestimó esta denominación reconociendo que lo había hecho ante las quejas de los mencionados productores. También para no incomodar a este gran poder económico eludió referirse a los claros antecedentes científicos sobre que el origen de esta gripe radicaba en las brutales condiciones en que se encuentran los cerdos en los criaderos industriales, al ser explotados como fuente de dinero, sin el más mínimo respeto a su fisiología. Otra queja más ignorada, pero más trascendente para suponer una maquinación con las farmacéuticas, fue formulada por algunos epidemiólogos. Estos expertos criticaban que la OMS hubiese disminuido las exigencias necesarias para declarar un estado de pandemia. Se sabe que la mera mención de esta palabra conlleva un irracional estado de pánico que produce un alto incremento del abuso de medicamentos y vacunas. Esta alarmante situación, por cierto, reporta grandes beneficios a las empresas farmacéuticas que los producen, lo que no podía ser ignorado por la OMS.
En la actualidad se reprocha a la OMS que catalogara demasiado pronto a la gripe A como una severa pandemia –11 de junio del 2009- atemorizando a todo el mundo para que se preparara para lo peor. Ello, pese a tener conocimiento que se presentaba en México desde hacía varios meses en forma bastante benigna, con muy baja mortalidad. Se relacionó con la influenza aviar, mencionando su elevada letalidad, pero no su casi nula trasmisión entre humanos, por tanto de escaso riesgo epidémico. Se recordó al mundo la gripe española (1918-1919) que había producido entre 20 y 40 millones de fallecidos, omitiendo que no se trataba de la misma cepa viral. Se habló de cifras de muertos que podían alcanzar los cientos de miles, provocando una verdadera psicosis, alentada por medios de comunicación ávidos de noticias sensacionalistas. Se alarmó al mundo con boletines diarios sobre cada fallecimiento, el cierre de colegios, imágenes con poblaciones enteras con mascarillas, limpieza masiva de restaurantes y medios de transporte, disminución de los viajes internacionales, pasajeros en cuarentena, controles de temperatura en los aeropuertos, etc. En Chile, un médico senador, en base a las predicciones de la OMS, aventuró que se producirían en el país 3 millones de enfermos y 300.000 muertos, lo cual debió ser desmentido por las autoridades de salud.
Contradiciendo las catastróficas profecías de la OMS, seis meses después habían fallecido por gripe porcina un poco más de 13.000 personas, cifra ínfima cotejada con los 250.000 a 500.000 muertos que cada año produce la gripe estacional. Los países, confiando en la OMS, destinaron millones de dólares en compra de vacunas y antivirales e invirtieron tiempo y dinero en implementar programas ante el posible estallido de una severa pandemia que nunca llegó. Ahora muchos gobiernos juzgan que se les indujo a realizar desembolsos innecesarios al exagerar la gravedad de la gripe porcina, sin tener serio fundamento para ello. Llegan a decir que se trató de una engañosa creación de una peste mundial ficticia. La mayor recriminación que se hace a la OMS es de haber actuado en favor de las grandes farmacéuticas. Se destaca el hecho que existiría un conflicto de intereses ya que, al fin y al cabo, muchos de sus expertos en pandemias son los mismos que trabajan en los laboratorios que desarrollan las vacunas y antivirales.
Como cabía esperar, Keiji Fukuda, asesor especial de la OMS en materia de gripe pandémica, reaccionó contrariado ante las críticas, expresando: “La pandemia es real. La acusación que el H1N1 es una invención es científicamente errónea e históricamente inexacta”. “No existe conflicto de intereses, porque las reglas dentro del organismo están claras. La OMS exige a todos sus consejeros transparencia en cuanto a sus intereses profesionales y financieros, lo que incluye declarar el dinero recibido de compañías farmacéuticas o consultorías y su nivel de implicación en las metas económicas de las mismas”. Este argumento del funcionario de la OMS aparece poco consistente dada la ilimitada libertad de que gozan los expertos en emitir sus opiniones y que resulta natural que, deliberadamente o no, tiendan a favorecer a la empresa para la cual trabajan. Para reafirmar el cuestionado prestigio de su institución, Fukuda agregó: “las críticas a la OMS hubiesen sido mucho mayores si no hubiese reaccionado con la contundencia que lo hizo ante la amenaza que suponía la gripe A. Ninguna autoridad sanitaria –y eso vale también para la OMS- puede permitirse el no actuar. La OMS y las restantes instituciones adoptamos medidas preventivas. Es decir, tratamos de preparar a todo el mundo para lo peor, en esperanza de lo mejor”.
De poco sirvió este encendido descargo, pues las protestas contra la OMS prosiguieron. El parlamentario británico, Paul Flynn, hace las siguientes interpelaciones: “Queremos saber quién decidió elevar el nivel de alarma. Queremos saber qué motivos médicos o de salud llevaron a favorecer los intereses económicos de las empresas farmacéuticas. Lo más peligroso de esto es el haber convertido a la gripe aviar y a la gripe porcina en lobo, porque nadie va a creer a la OMS cuando en el futuro aparezca otra amenaza, con otra historia de miedo”.
Por su parte, el ministro indio de Sanidad, Dinesh Trivedi, en nombre de su país, exigió abrir una investigación independiente sobre la “falsa alarma” de la Organización Mundial de la Salud por la gripe A H1N1. Agregó: “una investigación independiente esclarecerá por qué ha resultado falsa la alarma de la OMS; incluso países occidentales albergan dudas que necesitan ser obligatoriamente investigadas”. Expresó que esta exigencia se basaba en la posible relación entre los suministradores de vacunas y medicamentos y los directivos de la OMS.
El político social demócrata alemán, Wolfgang Wodarg, médico epidemiólogo, presidente de la comisión de Salud de la Asamblea Parlamentaria del Consejo Europeo ha sido especialmente fustigador de la OMS.. Su página web consigna un grave acusación: “La OMS, en cooperación con algunas de las grandes compañías farmacéuticas y sus científicos redefinieron el nivel pandémico y redujeron el umbral de alarma. Estos nuevos estándares obligaron a los políticos de la mayoría de los países a reaccionar inmediatamente y firmar acuerdos comerciales para adquirir vacunas contra la nueva gripe y gastar millones de dólares para responder al alarmante escenario que el Big Pharm (lobby de las grandes farmacéuticas), los medios de comunicación y la OMS estaban propagando”. Este especialista propuso una reunión urgente del Consejo de Europa en Estrasburgo para tratar el tema de la gripe porcina, con la comparecencia de los directivos de la OMS y de la industria farmacéutica. Aprobada su propuesta, la resolución de la Asamblea Parlamentaria de dicho Consejo fue bastante crítica al afirmar: “con el fin de promover sus patentes médicas y sus vacunas contra la gripe, compañías farmacéuticas presionaron a científicos y a agencias oficiales de la Salud para que alarmaran a gobiernos del mundo entero y provocaran el despilfarro de los escasos recursos públicos en campañas de vacunación ineficientes que exponen a millones de personas saludables a innumerables riesgos de efectos secundarios por fármacos insuficientemente estudiados” “La UE aprueba una investigación de posibles presiones de grandes empresas farmacéuticas a la OMS para disparar una alarma mundial sobre la gripe porcina”.
La respuesta al requerimiento del Consejo de Europa la dio el 26 de enero del 2010, Keiji Fukuda, afirmando: “La OMS se toma muy en serio su papel en la mejora de la salud, La respuesta a la gripe A es sólo un ejemplo. La OMS no recibió presiones por parte de la industria farmacéutica. Un comisión de expertos de los países amenazados estuvo de acuerdo en que se dieron los criterios para elevar el peligro de la enfermedad al grado de pandemia. En la misma reunión, Luc Hessel, miembro de la Asociación Europea de Fabricantes de Vacunas, defendió a la industria farmacéutica declarando: “los laboratorios reaccionaron en forma rápida y eficiente para proporcionar la vacuna a petición de los gobiernos y hemos realizado pruebas con las técnicas más modernas”.
Al continuar las recriminaciones que actuó en connivencia con la industria farmacéutica, exagerando los riesgos de la enfermedad con el fin de aumentar las ventas de vacunas y antivirales, la OMS ha decidido que un grupo de expertos independientes analicen su actuación ante la gripe porcina. La portavoz de la OMS, Fadela Chaib, ha declarado: “Esperamos y damos la bienvenida a las críticas y a la oportunidad de discutirlas. En el futuro realizaremos una evaluación de nuestro trabajo con expertos externos para analizar nuestro manejo y respuesta al virus AH1N1. Estamos abiertos a las recomendaciones que puedan mejorar nuestra labor”. Prometió que las conclusiones de la investigación se harían públicas. Agregó: “La OMS realizó su trabajo al brindar asesoramiento independiente de manera seria a sus 193 países miembros y que se cuidó de la influencia de los intereses creados”. Esta declaración de la OMS ha sido recibida con escepticismo por la dificultad que en general existe en comprobar la confabulación de intereses, dado que sólo es posible de aclarar si alguno de los implicados decide revelar su implicancia, lo cual resulta altamente improbable.
Como resultado de la baja mortalidad que ha producido la gripe porcina, muy escasas personas han decidido vacunarse, especialmente al darse a conocer efectos secundarios –a veces serios- de las vacunas o del adyuvante empleado en su preparación. Como consecuencia, varios países acumulan stocks de los cuales pretenden deshacerse y tratan de disminuir el volumen de pedidos ya hechos. -Noruega había pedido 9,4 millones de dosis para 4,8 millones de habitantes, ateniéndose a la recomendación de la OMS de aplicar dos dosis por persona. Luego de gestiones ante GlaxoSmithKline logró reducir en un 30% el número de vacunas compradas, ahorrando así unos 24, 6 millones de euros. -Bélgica que había solicitado 12,6 millones a GSK, las redujo a la mitad. -Grecia, que había solicitado 16 millones, canceló 12,3 millones de vacunas. -Alemania, que había solicitado 50 millones, logró vacunar sólo al 5% de su población, debiendo llegar a un acuerdo con GSK de reducirlos en un 30%. -Francia, que había comprado 94 millones de vacunas, intenta venderlas en varios países. Qatar le compró 300.000 dosis y Egipto 2 millones y está en conversaciones con Ucrania y México, para reducir su stock. –España, que había reservado 37 millones de dosis, ocupó solamente 13 millones, significando la devolución cerca de 170 millones de euros. Pese a este ahorro, el gobierno no se escapó del reproche de compra exagerada hecha por la oposición.
En este momento en que las farmacéuticas están bajo sospecha de confabulación con la OMS, ha surgido una curiosa noticia. La segunda farmacéutica más grande del mundo, GlaxoSmithKline, que ha obtenido extraordinarias ganancias con la vacuna antigripal y el antiviral zanamivir (relenza), ha dado un sorprendente muestra de filantropía que aparentemente es una forma de compensación. Esta empresa tiene ganancias anuales sobre US$ 13.000 millones. Andrew Witty, presidente ejecutivo de GSK anunció que daría acceso gratuito a 13.500 moléculas que han identificado en sus investigaciones sobre la malaria-de potencial uso en su tratamiento. La razón dada por este ejecutivo fue: “Las farmacéuticas internacionales tienen que equilibrar la responsabilidad social con la necesidad de obtener ganancias para sus accionistas” y agregó: “hay un imperativo para ganar la confianza de la sociedad, no sólo cumpliendo expectativas, sino superándolas”. Además comunicó que establecería en Tres Cantos, España, un laboratorio de acceso abierto, en donde equipos independientes de investigación puedan estudiar el empleo de esas moléculas en la prevención (vacunas) y tratamiento de la malaria
Corolario.- Antes de la instalación de este nuevo orden mundial neoliberal globalizado, habría sido un sacrilegio poner en duda la seriedad e independencia de las determinaciones de la OMS. Pero ahora es diferente, cualquiera que sea el resultado de esta controversia, su reputación va a quedar seriamente dañada. Poco confiables serán sus resoluciones, a semejanza de lo que acontece en el cuento de Pedro y el Lobo, como comenta uno de sus detractores. En el futuro, la OMS va a tener que ser extremadamente cuidadosa al adoptar conflictivas determinaciones y evitar contar con asesores que laboren en compañías que puedan beneficiarse con sus resoluciones. Debe tomar en cuenta que, en el mundo actual, las grandes empresas transnacionales forman eficaces redes de poder ante las cuales es difícil mantener un criterio técnico independiente, por las diferentes maneras que ejercen presión en favor de sus intereses.
Escrito por Raúl Auth Caviedes