google-site-verification: google096975d001c6a771.html
Agosto 19, 2026

A mi diosa Michelle: las tres etapas del hombre

El misterio  de la popularidad de  Michelle es similar a la virgen;  evitar todo tema conflictivo  y entregar mensajes  crípticos que recuerden  a Santa Juana de Arco,  patrona  del  Fascismo Francés o las tonterías que le comunicó Lucia la pastorcita de  Fátima.

Es que la Diosa es como Zaratustra, que comprende que el hombre vive tres etapas: la primera, la del camello, que corresponde al gobierno de Lázaro Frei, que nos aportó una tremenda mochila; la segunda, la del león, que corresponde a los constantes rugidos y regaños del profesor Lagos; y la tercera, la del niño, el reinado de la diosa Michelle. Por eso no me extraña que termine leyendo la carta del ingenuo niño Rodolfo que escribe que “la pobreza es como el resfriado”. No vaya a ser una pulmonía, pienso yo.

Es que los incrédulos machistas de la casta política no entienden que los silencios de la Diosa constituyen la clave de su poder. Jamás Michelle abordará temas conflictivos, en público. Su idea es incluir y no excluir. Hará creer a los ingenuos que escucha a todo el mundo, pero siempre hará lo que quiere. Por eso, como no es tonta, no hablará nunca de nuestras relaciones con Bolivia, ni contará de sus bailoteos con el milico Chávez, menos abrirá su boquita para apoyar la muerte dulce de la eutanasia, o el aborto terapéutico – eso que los siúticos llaman “temas valóricos”. ¿Por qué se va a preocupar de la mítica clase media si su tarea se aboca al amor de los pobres, los niños y los viejos inválidos?.
Así habló, para el escándalo de los incrédulos, la diosa Michelle.

Rafael Luis  Gumucio  Rivas