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Con gentileza, Luli, con bondad, no con altruismos baratos, pero las empanaditas que se andan comiendo tus vecinas no son tan criollas como se escribe, porque el antojo, digo para los que no votaron por el pije, pasa como la dulce noche junto al mejor animal sacrificado en honor a los Dioses.
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“No Godosky, no hables de voto regalado, sino que de voto canjeado”.
“¿No comprendo lo de canjeado, Luli?”
“Bueno, Godosky, los que vivimos en Chile andamos mirando la cordillera, mojándonos el poto cuando las lluvias son torrenciales, antojándonos sopaipillas pasadas o fritas en tiempos fríos o de promesas primaverales… Los chilenos de Chile, vemos la cigüeña hasta para los gatitos o perras sueltas que dan a luz a las orillas del mapocho… toda esta huevada no lo comprendes porque vives lejos, Godosky y no comprendes el voto dado al pije porque al menos nos saca de una pesadilla que podría haber durado veinte años más y no cuatro”.
“Cierto que tienes razón al explicarme lo del canje… aunque todo eso beneficia al despelote y no a una sociedad en busca de su identidad propia. Recuerdo una noche del 73 que estuvimos escondido en la casa de una pariente tuya me dijiste que si estornudaba llegarían los milicos y me matarían… Te obedecí porque todos los escondites del 73 se habían vuelto en colaboradores de ambos frentes: uno del fascismo otro de los antifascistas. Con la llegada del pije, Luli, unos aplauden un sueño, los otros, velan el sueño. Todos los compatriotas se comprometieron en la historia del voto, Luli, unos eligen u otros no. El voto nulo mató a los dos candidatos, el derecho a voto al exterior de Chile será el brazo armado de un pueblo que sueña un candidato que ame a su pueblo y a Dios pero nunca a uno que pide capital, índices, amortizaciones y reparta mochilas llenas de promesas cuando sabe que no tendrá cuero para ello.
El bolsillo de los chilenos ha caído a los pies de todos: la plata es un sinónimo de prepotentes y no un intercambio de valores. La opresión Luli, tú la viviste en los 20 años de concertación, fue el sabor de una empanada llena de mentiras y todo radicaba en dominar una nación desobediente y soñadora.
Pues a contar de marzo el bastión de los privilegios podrán ser aún mucho más bárbaro del pasado… cierto, es un canje, un compromiso con el pije y que aproveche de los cuatro años porque después no lo recibirá ni la peste, ya que, tú lo has dicho: “el chileno tiene esa inteligencia de deslizarse cuidadosamente en un campo minado que, al cruzarlo, pues el que puso la mina saltará al aire”
En fin, se vuelve a las capillas, se acuerda la coalición el bautismo y la obediencia, porque los cuatro años con el pije, Luli, serán para chorrear aves maría y templos como fuegos artificiales. Esperamos una cosa que los baptisterios no lo paguen los más necisitados…
Godosky
