Y en medio de los estudios y el verano, afilo el lápiz faver 2 negro y arriendo una peli con mi señora. Se trata del primer filme de 90 minutos realizado por Nadine Labaki. Nacida en Beirut en 1974. Es la guionista,directora y actriz de Sukkar Bannat.
Una trama bien lograda donde todo va girando en torno a la vida de cinco mujeres que trabajan en una peluquería.
El cartel que da a la vereda de un barrio de clase media. Un cartel roto de peluquería representando la guerra de tanto años. Los pocos hombres que van quedando y los que aparecen son todos cálidos actores secundarios.
Sin caer en el drama el tema se representa en ese especie de escenario de teatro que es la peluquería en si misma.
Como espacio símbolo de le feminidad.
La ciudad:Beirut, la capital del Libano,pequeño país situado en el medio oriente.
Las relaciones humanas básicas, el trabajo de la mujer de acicalarse para si misma para sus colegas de pega, de familia, de una ciudad que vive entre apagones de luz y donde cada vez que esto sucede, una de ellas va a encender el generador propio como si no pasara nada.
Durante el reciente año 2006, la aviación israelí bombardeó barrios enteros y pequeños pueblos, en su guerra contra la guerrilla de Hezbollah, por eso que los generadores eléctricos son un buen símbolo del ambiente sugerido por la realizadora de este filme.
Las ganas de vivir a pesar de la angustia y del tener que vivir con una madre o hermana media loca.
Una película dedicada a la sutileza de la mujer en cualquier circunstancia.
La esforzada preparación del encuentro de la amante con el hombre casado. Le significa un largo recorrido por una ciudad repleta de conserjes terciarios.
Zánganos en puestos ajenos a la guerra que a unos kilómetros estalla cada vez que se corta la luz.
La mujer en el tiempo retratada en un panal de pequeñas artesanías de belleza.
De la mezcla de azúcar, agua y limón sale la mezcla de una especie de caramelo que suelen lamer con sus manos y con la cual se depilan.
Aplicada a la piel, directa, la pasta dulce atrapa los pelos molestosos para las féminas y los arranca de cuajo.
Yamal, una mujer mayor que trabaja con una máquina singer, sacrifica su amor por cuidar a su hermana mayor.
A esa histórica máquina de coser de marca “Singer” mira un viejo que le gustan que le achiquen las mangas y el largo de los pantalones. Todo para estar con la mujer que parece amar.
Rima es atraída por las mujeres y sus largos pelos negros. Es la de pelo corto, la que tira de la manivela del generador eléctrico.
Layal ama a Rabito que es casado con una mujer que un día se presenta a la peluquería.
El tema es acercarnos desde el cine a cinco mujeres/personajes al mundo de la mujer, que como dice Doris Leassing: “Somos Supervivientes”. Dentro de la peluquería muchas veces aparece una foto de una mujer que bien podría ser, la actriz norteamericana Doris Day. La reja de metal del salón de belleza se abre día a día. Porque los hijos y la batalla por la vida, el amor y la muerte es cotidiana. Desde esa rutina ellas sacan chispas al cartero que viene con su bicicleta no sólo a dejar cartas sino que a intentar que le toque algo de la miel que fabrican en dicho panal de la ciudad de Beirut. La lucha de las mujeres por sus derechos básicos en ciertos países árabes es muy difícil llevarla adelante. En muchos de ellos el velo es obligatorio. Se trata de sociedades marcadamente misóginas. Hay por lo tanto en este film un velado feminismo. Ya el hecho de emprender el negocio de una peluquería roza la ilegalidad machista del cuento de la mujer en la casa. La solidaridad entre las mujeres es otro de los temas que fluye en este trabajo audiovisual.
Caramelo está atravesada de la subterránea lucha entre clásicas y liberales. Las noticias sangrientas que los noticiarios emiten mientras escribimos está columna, dan cuenta de los desplazamientos de las masas críticas y entre ellas, las mujeres, agotadísimas de hacerlas casi todas. Mientras los señores de la guerra, toman café y fuman.
A las afueras de Chicago el debate de anatel afortunadamente sumó votantes para Frei.
Jordi LLoret
El tema es acercarnos desde el cine a cinco mujeres/personajes al mundo de la mujer, que como dice Doris Leassing: “Somos Supervivientes”. Dentro de la peluquería muchas veces aparece una foto de una mujer que bien podría ser, la actriz norteamericana Doris Day. La reja de metal del salón de belleza se abre día a día. Porque los hijos y la batalla por la vida, el amor y la muerte es cotidiana. Desde esa rutina ellas sacan chispas al cartero que viene con su bicicleta no sólo a dejar cartas sino que a intentar que le toque algo de la miel que fabrican en dicho panal de la ciudad de Beirut. La lucha de las mujeres por sus derechos básicos en ciertos países árabes es muy difícil llevarla adelante. En muchos de ellos el velo es obligatorio. Se trata de sociedades marcadamente misóginas. Hay por lo tanto en este film un velado feminismo. Ya el hecho de emprender el negocio de una peluquería roza la ilegalidad machista del cuento de la mujer en la casa. La solidaridad entre las mujeres es otro de los temas que fluye en este trabajo audiovisual.
Caramelo está atravesada de la subterránea lucha entre clásicas y liberales. Las noticias sangrientas que los noticiarios emiten mientras escribimos está columna, dan cuenta de los desplazamientos de las masas críticas y entre ellas, las mujeres, agotadísimas de hacerlas casi todas. Mientras los señores de la guerra, toman café y fuman.
A las afueras de Chicago el debate de anatel afortunadamente sumó votantes para Frei.
Jordi LLoret
