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Agosto 18, 2026

La corona de la mentira

Al estilo de Oscar Wilde, Luli, se podría escribir una obra de teatro que relate los condoros de los viejos de la izquierda chilena.  Muchos ex presidentes de Chile se creen los salvadores del pituto.

Cierto que sin un pituto se muere el favor; desaparece el “hoy por mí y mañana por ti”. Si llegáramos a la cámara de diputados y pusiéremos la máquina de la verdad a cada diputado el resultado sería el que todos nos imaginamos: no hay diputados sin pitutos.

En los pasillos de la cámara se comentan cosas: en los bares se cambian las cosas, en las votaciones, se arreglan las cosas.

La mentira ha sido siempre compatible con todas las repúblicas del mundo: Chile no se queda atrás. Todos los ex presidentes niegan sus errores: “No, yo creo que lo hice bien: mejor no se podía…”, es la respuesta que dan a los periodistas.

Chile, Luli, debe crear la corona de la mentira. Al finalizar el periodo de un presidente se le puede coronar por sus cagadas que se mandó en toda su presidencia. Se dice que el PS y los otros partidos de la izquierda chilena no tienen la inteligencia para aprovechar la buena imagen que dejó un camarada desaparecido. Eso es cierto.

Desde que surgió la Concertación los camaradas se olvidaron del pasado y le pusieron el diente al presente. Puede ser bueno mirar al futuro, cierto, lo malo es desconocer el pasado. No hubo campeones de los DDHH en el seno de toda la izquierda chilena. Todos tibios. Los camaradas que ganaron sillas en el parlamento o en la cámara no pensaron en los caídos de la patria, en los torturados o encarcelados, en los camaradas que resistieron al fascismo: “huevadas” para ellos

El muerto muerto queda: lo que importa es que el partido viva, goza y se revuelque en el juego de la biroca. Si se cae en un neoliberalismo, bienvenido sea porque eso se llama ser socialista de derecha. “Claro que los socialistas de izquierda andan en el cielo”, me dijo un cristiano. “Si en el cielo se votara, me dice de nuevo, “sale ALLENDE”.

La bancada de todos los apitutados de la patria es larga. Hablamos de todos. No hay pelos en la lengua porque la patria tiene un puñado de ricos y un inmenso campo de pobres. La memoria no cambia ni mucho menos ha cambiado el sectarismo en toda la izquierda. La intolerancia, la falta de respeto, la mala fe, el aprovechamiento, la conciencia con dos ambiciones: ser diputado del pueblo y ganar harta plata, sigue gobernando.

Para qué hablar de Secretarios Generales, ellos no tuvieron la conciencia de los viejos caídos en los campos de lucha. Los de ahora son puros  pitutos que luchan por su bienestar y no por la colectividad.

En fin, el pueblo chileno no tiene culpa si hoy no hay un camarada de izquierda en las elecciones presidenciales: es la izquierda chilena que entregó su alma a dos mercantes que, se quiera o no, harán de las suyas y Chile llegará a ser una patria sin respeto hacia los derechos humanos. Comisiones nuevas o viejas no cambiaran los acentos de un gobierno; lo que cambiará, sin duda, es la alternativa a combatir las mentiras.

Godosky