Buenos Aires.- Después de librar una asombrosa lucha por la vida, murió anoche Sandro, más que un cantante, un mito, una leyenda que trascendió las fronteras de Argentina. Roberto Sánchez, como se llamaba el artista, tenía 64 años, padecía problemas pulmonares por su adicción al cigarrillo, y murió lejos de su barrio bonaerense de Banfield, que nunca abandonó, aun en los momentos más culminantes de su exitosa carrera, la cual inició en la década de los 60 del siglo pasado.
Generoso con sus compañeros de trabajo, humilde pese a su fama, Sandro supo mantener su vida privada alejada de los medios. Cuando le preguntaban detalles de su vida amorosa, solía decir jocosamente: no sé nada, hoy no leí las revistas. El Elvis Presley criollo
En los inicios de su carrera, algunos lo llamaban el Elvis Presley criollo, por sus sensuales movimientos, pero pronto se transformó en algo más que un roquero: un intérprete popular de gran presencia escénica, adorado por su público, que incluía a varias generaciones. Nunca le dio importancia al éxito, tras las puertas de la casa soy Roberto Sánchez, decía, pero sí cuidaba de mantener una intensa y directa comunicación con su público. Durante su carrera publicó más de medio centenar de álbumes originales, que vendieron más de 20 millones de copias, entre los que figuran Sandro de América (1969) y Muchacho (1970). Participó, además, en 13 películas, entre ellas Quiero llenarme de ti (1969). Nació el 19 de agosto de 1945 en Valentín Alsina, un barrio, barrio como decía, al sur de Buenos Aires, en una zona fabril y popular. Trabajó desde muy joven y nunca olvidó el sacrificio de sus padres, a quienes acompañó siempre. Hijo único, a los 13 años dejó sus estudios para ayudar en el hogar, y trabajó como repartidor de carnes, de vino. También fue obrero, pero la música era su vocación, y en las horas de descanso estudiaba guitarra con amigos, con uno de los cuales formó su primer dueto.
Un año después se rebautizaron como Los de Fuego. A finales de 1962, cuando el cantante del grupo perdió la voz, Sandro lo remplazó y ya en 1963 grabó su primer disco en solitario, con un cover de Paul Anka y otro de Presley.
Fue en 1960, cuando apareció como solista y adoptó el nombre de Sandro. Su aspecto de gitano, su carisma, sus increíbles movimientos por el escenario, desconocidos hasta ese momento en una Argentina pacata, lo transformaron rápidamente en un éxito, que lo diferenciaba de muchos cantantes de su tiempo. Formó el grupo Los Caniches de Oklahoma y grabó su primer
Fue en 1960, cuando apareció como solista y adoptó el nombre de Sandro. Su aspecto de gitano, su carisma, sus increíbles movimientos por el escenario, desconocidos hasta ese momento en una Argentina pacata, lo transformaron rápidamente en un éxito, que lo diferenciaba de muchos cantantes de su tiempo. Formó el grupo Los Caniches de Oklahoma y grabó su primer
Fue en 1960, cuando apareció como solista y adoptó el nombre de Sandro. Su aspecto de gitano, su carisma, sus increíbles movimientos por el escenario, desconocidos hasta ese momento en una Argentina pacata, lo transformaron rápidamente en un éxito, que lo diferenciaba de muchos cantantes de su tiempo. Formó el grupo Los Caniches de Oklahoma y grabó su primer
