También saneó la administración pública y confiscaron bienes malversados para erradicar esa práctica de la vida republicana.
La llegada de la Revolución constituyó la dignificación del ser humano como centro y motivación de la dirección revolucionaria que asumió con prontitud las transformaciones necesarias.
En ese sentido, una de las medidas que constituyó un hito, resultó la Ley de Reforma Agraria, aprobada el 17 de mayo de 1959, la cual eliminaba el latifundio al nacionalizar todas las propiedades de más de 420 hectáreas de extensión, y entregaba la propiedad de la tierra a decenas de miles de campesinos.
Otras trasformaciones del nuevo gobierno contribuyeron a poner punto final a la discriminación racial, de género, el analfabetismo y garantizar el derecho de los ciudadanos a la salud y al deporte, entre otros beneficios.
Durante la ceremonia celebrada en la oriental provincia de Santiago de Cuba, el presidente Raúl Castro subrayó que “las revoluciones sólo avanzan y perduran cuando las lleva adelante el pueblo”.
“Haber comprendido esa verdad y actuado invariablemente en consecuencia con ella, ha sido factor decisivo de la victoria de la Revolución cubana frente a enemigos, dificultades y retos en apariencia invencibles”, enfatizó el dignatario.
Llamó a estar alerta ante los peligros externos y las actuales turbulencias del mundo contemporáneo -en referencia a la crisis económica mundial-, al tiempo que advirtió que cambiar la realidad no será facil, por lo que instó a los cubanos proseguir la lucha.
