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Agosto 19, 2026

Feliz año a la antigua y a la nueva

Que en 2010 se empiece a construir la nueva  izquierda chilena, esa que corresponde a este mundo de capitalismo medianamente desarrollado. Que en 2010 se entienda que es muy meritorio contar con una izquierda socialista pero que será necesario establecer alianzas estratégicas, de largo plazo, sin límites, con la izquierda más o menos social demócrata de la Concertación y con la izquierda con incrustaciones liberales del movimiento que se fundará a partir de la votación que alcanzó Marco Enríquez.

Esa izquierda no estará exenta de tendencias caudillistas y personalistas y de inclinaciones a repetir consignas del pasado pero así es la vida y habrá que confiar sobre todo en que ella represente intereses nacionales en las necesarias pugnas y negociaciones con el capital financiero internacional e intereses populares en una sociedad en la que los grandes especuladores y protegidos monopolistas se han quedado, hasta ahora, con una parte insoportable del ingreso nacional.

Que en 2010 se mantengan y si es posible se amplíen y profundicen las libertades públicas logradas por los demócratas en estos veintiún años de derrotas de los sectores fascistas y fascistoides, tan pesados en nuestra sociedad, donde controlan las grandes empresas, los grandes medios de comunicación, las alcaldías de numerosas grandes ciudades, la mayoría de la Cámara de Diputados y buena parte del Senado, y ejercen hegemonía en las iglesias y las fuerzas armadas.

Que en 2010 se empiece a entender que serán necesarias alianzas amplias para alcanzar una de las dos primeras mayorías en el sistema electoral binominal, que permanecerá porque no hay mayoría parlamentaria para reemplazarlo.

Que en 2010 se empiece a entender que serán necesarias fuertes movilizaciones sociales para defender y profundizar los derechos de los trabajadores, de los estudiantes, de las mujeres y jóvenes de escasos recursos, de los pensionados, de los consumidores de bienes y servicios que viven de sueldos y salarios.

Que en 2010 se entienda que la política internacional no es igual para todos y que los sectores progresistas deben apostar por una que condene la guerra y que tienda a unir a América del Sur para transformarla en una región con peso propio en el mundo. No a la guerra en Irak, no a la guerra en Afganistán, no a las bases militares extranjeras en América del Sur, no a las carreras armamentistas y los preparativos bélicos en nuestro continente.

Que en 2010 se busque educar, con organización popular y medios modernos, a la inmensa masa de ciudadanos que se incorporará a la base electoral y que será objeto de presiones comunicacionales, hoy incontrarrestables, por parte de los grandes medios de comunicación que seguirán impartiendo superficialidad farandulera, mentalidad confesional y temerosa e incentivos individualistas y libremercadistas producidos por el sistema y reproductores del mismo.

Éstas y muchas otras cosas más en la nueva unidad y la imprescindible lucha.

Feliz año.