Durante las últimas horas tuvo lugar un choque armado entre militares y sicarios en el Estado de Michoacán, con un saldo preliminar de dos presuntos delincuentes muertos.
Cuatro personas más fueron asesinadas ayer en territorio de Sinaloa, una plaza emblemática de los carteles de la droga en México; uno de los caídos fue un agente de la policía, según reportó el diario El Universal.
Los otros cadáveres, sin identificar, pertenecen a dos jóvenes, con huellas de tortura y disparos de armas de fuego en la cabeza, y a un hombre de unos 40 años de edad, cuyo cuerpo fue atravesado por más de siete balas.
También la víspera perdió la vida el escolta de la vocero en el Operativo Conjunto desplegado en Sinaloa; el joven militar falleció por impactos de arma de fuego.
El secretario de Seguridad Pública del municipio de Cajeme, en el Estado de Sonora, Víctor Landeros, confirmó el estallido de siete granadas de fragmentación y de bajo impacto en edificios públicos locales de ese territorio.
Según estimó, las detonaciones de las granadas son en respuesta a la política implementada por el Presidente Felipe Calderón en la lucha contra el crimen organizado.
Al menos dos de los presuntos sicarios que asesinaron a los familiares del marino Melquisedet Angulo ya están bajo arresto, informó el procurador de Tabasco, Rafael González.
De acuerdo con declaraciones del gobierno federal, estos actos de violencia ni quedarán impunes ni harán desistir a las autoridades en su lucha contra la delincuencia a escala nacional
