“En la medida que Grecia no pague sus deudas podría contaminar a otros países como España, Italia, Portugal, e Irlanda pues son naciones que los mercados están mirando con sospecha porque su enorme endeudamiento puede generar que no se pague esa deuda y entonces los meten a todos en el mismo caso, pero no es así. Por ejemplo, España tiene un diferencial con el bono alemán de 55 puntos básicos, mientras que Grecia llega a un diferencial de casi 200 puntos básicos. La preocupación está en quien rescataría Grecia, no parece creíble que la Unión Europea la deje quebrar y si la deja quebrar tendría que haber un concurso de acreedores, como una especie de clubes de países, como sucedía con Latinoamérica hace 15 años cuando un país de esa región no podía pagar su deuda”, explicó Rafael Pampillón, director del área económica de la Fundación Empresa de España.
El primer ministro griego pretende rescatar a su país de la recesión gracias a una mayor recaudación de impuestos, al recorte del número de empleados públicos, al control de la economía subterránea y a una moratoria de tres años para paliar el déficit público. Se calcula que, en materia de fiscalidad, el Estado ha dejado de recaudar 31.000 millones de euros por año.
