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Agosto 18, 2026

Hija de Zelaya reprocha a Cardenal hondureño

En carta pública, que “saca ronchas” a la jerarquía de la Iglesia Católica de Honduras, Xiomara Hortensia Zelaya le enrostra  al Cardenal Oscar Andrés Rodríguez su complicidad con las fuerzas golpistas que asaltaron el gobierno constitucional de su padre.

“Cuando los religiosos participan en defensa de los grupos de poder y no defienden al pueblo regresamos a la época mas oscura del cristianismo. El poder de la religión sobre el Estado es dañino cuando avala la represión, la historia así lo ha registrado”, afirma la joven de 24 años de edad.
 
En su misiva, Xiomara  le “refresca la memoria” al religioso  católico y lo insta  a no seguir avalando la represión contra su pueblo.
 
El secuestro de mi padre
 
“Después del golpe de Estado la situación en Honduras se ha vuelto un desafío para todos, especialmente para nosotros la familia del presidente Zelaya. He conocido muy de cerca la realidad en la que vivimos, ver la mentira circular por los medios en Honduras, caerse las mascaras de símbolos falsos que tiene ésta sociedad y entrar en el sensible corazón humano.
 
Presencié el secuestro de mi padre y el destierro forzoso a Costa Rica del Presidente con el asalto militar a nuestra casa en la madrugada del 28 de junio.
A lo largo de estos meses hemos sido víctimas de la persecución y represión del régimen impuesto por las armas.
 
El dolor trasciende al saber que estas acciones se extienden a lo largo del territorio contra hombres y mujeres, jóvenes, niños y niñas que se expresan pacíficamente contra el golpe de estado, luchan por su libertad y manifiestan su descontento contra el irrespeto al pueblo
 
Mi familia ha sobrepasado los límites de la unidad tradicional de una familia convencional al enfrentar unidos los buenos y malos tiempos. Hoy los ataques los convertimos en símbolo de fortaleza espiritual, y momentos de alegría como el nacimiento de mi sobrino Juan Manuel, nuevo miembro de la familia, que vino al mundo mientras mi padre y madre luchan por el pueblo reprimidos en la sede de Brasil.
 
Al Cardenal no le remuerde la conciencia
 
A través de mi padre conocí a quien fue maestro en su adolescencia y guía espiritual de los principios cristianos que después llevo a nuestro hogar. El “Monseñor” Oscar Andrés Rodríguez ahora Cardenal, de quien a lo largo de todos estos años escuche en mi casa elogios y defensas, jamás una mala expresión, por el contrario, mi padre nos ha demostrado su respeto con acciones como invitarle a estar a su lado en la toma de posesión en el Estadio Nacional y la condecoración con la Orden de Morazán
 
Guardo conmigo las declaraciones y entrevistas del cardenal expresándose en varias ocasiones sobre la vocación de servir de su ex alumno salesiano y la inquietud que identificó en él por la palabra de Dios.
 
Hoy con esta tragedia que estamos viviendo, nuestro guía religioso nos ataca olvidándose de nuestros derechos y los del pueblo e ignorando los crímenes de lesa humanidad contra los hondureños y nuestra familia.
 
El cardenal Oscar Andrés Rodríguez nos ha demostrado con su silencio, que no le remuerde la conciencia saber que con su apoyo al golpe de estado ha fortalecido las acciones contra el pueblo.
 
No se puede guardar silencio ante las tantas torturas, asesinatos, y la cruel represión a la que millares de seres humanos indefensos estamos sometidos por las constantes y comprobadas violaciones a los  derechos humanos
 
La imagen que hoy proyecta un guía espiritual cristiano defendiendo a los poderosos, a los militares y sus cómplices (que violentamente rompieron el orden democrático) no es lo que esperábamos. Ésta es gente que cada día se despierta implorando a Dios para mantener sus privilegios y se vanagloria de la desgracia del pueblo en su opulencia.
 
El Vaticano y el Santo Padre Benedicto XVI, lamentó la situación con el golpe de Estado, ( por el ) contrario aquí se arreciaron los ataques del Cardenal contra un Presidente que creó programas y proyectos para los pobres que llevaron a la reducción de la pobreza extrema, mejoró la calidad de vida de los obreros, y además, ha promovido los principios cristianos apoyando la iglesia.
 
Indiferencia que mata
 
No abona a la imagen que guardaba de él la crueldad con la que ha tratado nuestra familia. Ninguna vocación por la verdad, ninguna condena al golpe de estado, ni al ataque y asalto a mi casa con más de 200 militares con cientos de ráfagas de disparos, y la violación a los derechos del ciudadano presidente y del pueblo hondureño.
 
Con indiferencia, ha ignorado la condena de todos los países y la condena del pueblo en Resistencia contra el golpe de estado en Honduras.
 
Llenar los templos de mercaderes no es lo mejor
 
Cuando los religiosos participan en defensa de los grupos de poder y no defienden al pueblo regresamos a la época más oscura del cristianismo. El poder de la religión sobre el Estado es dañino cuando avala la represión, la historia así lo ha registrado.
 
Hoy, Honduras no es la excepción cuando los que usurparon el poder pretenden adueñarse de Dios símbolo de pureza y de la cruz para defender la mentira, a los militares y avalar las más sangrientas acciones contra el pueblo. Volver a llenar los templos de fariseos y mercaderes contradiciendo las enseñanzas de Cristo no es lo mejor.
 
Al Cardenal le pido
 
Yo le pido a su Eminencia, en esta ocasión, que no encubra este golpe de Estado porque se hace cómplice con ello de sus crímenes, no manche su investidura ignorando la represión que con ello nos devuelve a esa época que creímos superada.
 
La “Moral” no está en las paredes de los templos, no está en el rosario que se posa en el pecho, ni en la representación o posición que se ostente. La Moral está en aquél que tiene el corazón sensible para defender a la humanidad contra el abuso ancestral de los poderosos que provoca hambre y miseria. Se encuentra en el amor por la justicia, amor a los pobres y a los que sufren. Hombres con “moral” es lo que necesita Honduras.
 
Tengo 24 años, seguramente no es la edad suficiente para conocer de la vida, y ser dueña de la verdad, tal vez no tengo el suficiente estudio o trayectoria dentro de esta materia (religiosa o política) que me permita hablar de ello con propiedad, pero estoy consciente que tengo la suficiente razón para opinar sobre el actuar y pensar de nuestro pueblo y defender mis valores, mis compromisos, y reclamar el respeto a los derechos humanos.
 
Decidí hacer esta nota al ver los rostros llenos de dolor y lágrimas de mis hermanos, mis abuelas y mi madre provocados por sus injustos ataques que hoy me recuerdan a los sumos sacerdotes que condenaron a Cristo siendo inocente”.