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Estados Unidos y sus aliados más cercanos en América Latina –por lo pronto Colombia y Panamá– se proponen convalidar la farsa electoral del próximo domingo en Honduras.
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Pero las fuerzas populares y progresistas latinoamericanas no están cruzadas de brazos no obstante que uno extrañe, más allá de la resuelta postura de los gobiernos de la Alba, la condena de otros de sus líderes a una amenaza a nuestra independencia como la que constituyen estas bases, extendidas también a Panamá. El domingo próximo veremos redondearse la gran victoria electoral del Frente Amplio de Uruguay con la elección a la presidencia de su candidato José Mujica y una semana después la muy contundente de Evo Morales y el MAS en los comicios bolivianos. Por su parte, el Partido Socialista Unido de Venezuela se prepara para enfrentar las difíciles batallas que se avecinan en la disputa del poder al imperialismo y la contrarrevolución mediante un ejercicio radicalmente democrático de inédita participación popular en su congreso extraordinario. El chavismo sienta las bases no sólo para defender la revolución del dispositivo militar con que Washington pretende ahogarla y los planes desestabilizadores, que apoyados por una gran campaña mediática internacional están en curso. También se prepara para radicalizar la orientación socialista de la revolución bolivariana y ahondar sus conquistas en dura lucha contra el burocratismo enquistado en el Estado venezolano.
Pero la inaudita arrogancia e intervención en América Latina que entraña la presencia de esas bases y su apoyo al golpismo en Honduras seguramente sembrará conciencia revolucionaria y antimperialista y nadie dude que a la postre se traduzca en un nuevo impulso al proceso de transformaciones e integración nuestroamericano que el imperio pretende destruir con esas políticas.Paradojas de la política imperial es con Obama en la Casa Blanca Washington está profundizando su ofensiva contra la democracia y los movimientos populares en América Latina; iniciada por Bush, sí, pero que ha ganado mayor densidad y alcance con el afroestadunidense, sobre todo con el ponzoñoso convenio por el que Colombia ha cedido su soberanía para llenar el país de bases militares yanquis y cercar así a la Venezuela bolivariana.
Paradojas de la política imperial es con Obama en la Casa Blanca Washington está profundizando su ofensiva contra la democracia y los movimientos populares en América Latina; iniciada por Bush, sí, pero que ha ganado mayor densidad y alcance con el afroestadunidense, sobre todo con el ponzoñoso convenio por el que Colombia ha cedido su soberanía para llenar el país de bases militares yanquis y cercar así a la Venezuela bolivariana.
Paradojas de la política imperial es con Obama en la Casa Blanca Washington está profundizando su ofensiva contra la democracia y los movimientos populares en América Latina; iniciada por Bush, sí, pero que ha ganado mayor densidad y alcance con el afroestadunidense, sobre todo con el ponzoñoso convenio por el que Colombia ha cedido su soberanía para llenar el país de bases militares yanquis y cercar así a la Venezuela bolivariana.
