La semana pasada Perú envió una nota de protesta verbal a Santiago, además de parte de la información recopilada en Lima sobre la denuncia por espionaje contra el suboficial de la Fuerza Aérea peruana, Víctor Ariza – quien confesó haber vendido datos militares secretos – con el fin de que Chile investigue las evidencias y sancione a los hipotéticos responsables.
El ministro de Relaciones Exteriores chileno, Mariano Fernández, señaló que durante los próximos días el gobierno responderá a Perú, mediante una nota verbal, para acusar recibo del informe. Sin embargo, dijo que, por el momento, no habrá una investigación al respecto.
“Esta nota verbal se responderá con otra, donde vamos a acusar recibo y, seguramente, indicaremos las gestiones que vamos a hacer. Eso se hará pronto, la próxima semana, pero el resultado de todos los antecedentes que tenemos es imposible entregarlo con mayor celeridad”, indicó el canciller.
Así, la contestación no estará lista antes de la celebración de la Cumbre Iberoamericana, que se celebrará dentro de diez días en Estoril, Portugal, tal como había solicitado el canciller peruano, José Antonio García Belaúnde.
Por su parte, el presidente del Consejo de Ministros de Perú, Javier Velásquez, dijo que las pruebas entregadas a Chile del supuesto espionaje son contundentes y que las autoridades nacionales no deben evadir su responsabilidad en el caso.
“Yo volví a ratificar que la solidez de las pruebas que hemos acompañado a la denuncia que hemos hecho llegar al gobierno chileno son suficientes para que merezca una investigación y un pronunciamiento de la administración de ese país. Se van a presentar muchas personas que van a querer desnaturalizar nuestro trabajo, pero está solidamente sustentado en la documentación que hemos enviado”, precisó Velásquez.
A su vez, el canciller peruano señaló el domingo al diario el Comercio de Lima que antes de emitir juicios su país va a esperar ver el contenido de la nota verbal anunciada por el gobierno de Chile.
El dossier enviado a La Moneda detalla el contenido de los cuatro interrogatorios a los que fue sometido Ariza entre el tres y el nueve de noviembre, en los que el suboficial admite haber entregado información confidencial a cambio de dinero. Ariza explica las razones que lo motivaron a hacerlo y recalca el escaso valor que podría tener para Chile los antecedentes que aportó.
Según la investigación de la fiscalía peruana, la documentación en poder del presunto espía está referida a la situación de aeronaves de combate, la apreciación estratégica militar de Bolivia, el proceso de radarización del espacio aéreo argentino y la capacidad de la Fuerza Aérea de Chile, entre otras cosas. También se describe el proyecto Halcón de la FAP, fotografías clasificadas en los archivos de su computador y el Plan Quiñones peruano.
