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Desde un principio el olfato político indicaba que las habas que se estaban cociendo estaban bien duras, dicho de otra manera: que la suerte ya estaba echada, que los gatos siempre van a ser los gatos y los ratones ratones, a pesar de nuestro gran sueño del “cambia todo cambia”.
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Los rostros del magisterio chileno: los nobles y confiados rostros, los próceres del pueblo indefenso continúan su devenir, su vuelta, su sueño de patriotas incautos. El profesor que en las bases gremiales defiende su pensamiento, expresando largas intervenciones discursivas con la esperanza de cambiar el mundo, en asambleas que recuerdan que la democracia es un ejercicio posible entre las humildes bases del pueblo ¡pero ahí no más! porque más arriba todo es vertical, se ordena, se decide por los demás; una corrupta especie de sicomagos, de gitanos chamullentos, amigos del poder demagógico, simpáticos, bigotudos y sectarios, deseosos del poder a través de una representatividad de cola o de pariente pobre a quienes no siempre les importa la opinión y el sacrificio de sus bases.
Entonces ¡cuándo! digo yo ¿cuándo la Educación Pública? si dentro de esta última movilización, “cuquito” que el PC le hizo a la concertación, se negoció igual que todo lo que se negocia en este país: como el cobre, como el agua, como la tierra y los árboles y también el magisterio digno niño ingenuo y transparente, creyendo que mientras más grita más lo escuchan, que se lo llevan al congreso con la esperanza de ser escuchado, fiel a sus directrices, a las que hasta el momento no ha cuestionado, sin saber que las cosas en “el más allá” se definen por secretaría, por pactos y por la suerte que se leen entre gitanos.
En el mes de septiembre fuimos convocados a un Congreso Nacional de Educación, donde participó gente muy valiosa que aportó grandes ideas; al final la gran conclusión fue “cambiar la Constitución a través de una Asamblea Constituyente, para así poder terminar con el negocio de la Educación en Chile”, no cabe ninguna duda que en cada informe que se leyó en la asamblea final estaba presente esa conclusión. Al cabo de más de dos meses de este acontecimiento, aún me pregunto por la redacción del documento final ¿qué pasaría con eso? ¿quién asumió esa responsabilidad? ¿a quién no le habrá gustado la opinión del pueblo ilustrado asistente al congreso? ¿tal vez operó algún interés de pacto?
Recuerdo también como anécdota, la cara de angustia de la locutora mandatada por no sé qué organización de rigor, cuando en medio de la asamblea un colega de Concepción, impertinente levantaba los brazos y gritaba proponiendo la conformación de la “Confederación Chilena de la Educación”, desordenando la bien estructurada finalización del Congreso, pedía la palabra para proponer algo que no estaba dentro de la funcionalidad del programa de la organización política cabecera del Congreso; creo que a más de alguien casi le da un infarto, porque la verdad es que, esa propuesta no es para nada descabellada y probablemente, es lo que se necesita en Chile como fuerza social para terminar con las injusticias que sufre la Educación Pública, pensamiento que puede ser muy revolucionario para los contrarrevolucionarios que tienen tomado el subpoder de las masas.
Una de las cosas que concluyo de todo esto es la funcionalidad que nos entrampa en casi todo lo que hacemos, se llame partido Comunista, Socialista, Concertación o lo que sea, pero nos convertimos en ciudadanos funcionales en pro de pequeños o mega sistemas que nos norman y dirigen, entonces ¿qué diablos pasa con nuestro libre albedrío? ¿qué pasa con hacer valer nuestras libertades personales, frente a las que podrían ser conducciones erróneas, por causa de estructuras paralizantes?
Vivo en una provincia y veo cómo los profesores ejercen en asamblea su derecho democrático, sin embargo, a poco andar esta vez, el profesorado más político entró en un laberinto de algo así como “crónica de una muerte anunciada” el movimiento se quebraba, pero no porque no quisieran asumir la defensa, sino porque daba la impresión de que todos se habían enfermado de gripe, pero el día viernes trece la lectura de la declaración redactada por el directorio nacional del Colegio de Profesores vendría a aclarar cualquier duda sobre la continuación del paro; estaba todo ahí, implícito, con indicadores entre líneas: un acuerdo entre gitanos, un acuerdo porque los ratones no superaron al gato. Esto me trae recuerdos de las barricadas de los 80, cuando jóvenes en ese entonces, creíamos que nosotros íbamos a cambiar el curso de la historia en Chile y que derrocaríamos a la dictadura, cuando el que diría ¡basta! finalmente sería el Departamento de Estado Norteamericano, el mismo que puso a Pinochet a matar marxistas en Chile. Lo digo porque ahora, los profesores en paro, y con las consecuencias que significa esto, sólo sirvieron al cuquito que quiso hacer la última fuerza política del país ¡y perdió! pero se lleva a cuestas la confianza del magisterio, sus sueños de cambio y su fé en líderes que pareciera que están más comprometidos con su partido que con la Educación Pública y las bases del Magisterio.
Una de las cosas que concluyo de todo esto es la funcionalidad que nos entrampa en casi todo lo que hacemos, se llame partido Comunista, Socialista, Concertación o lo que sea, pero nos convertimos en ciudadanos funcionales en pro de pequeños o mega sistemas que nos norman y dirigen, entonces ¿qué diablos pasa con nuestro libre albedrío? ¿qué pasa con hacer valer nuestras libertades personales, frente a las que podrían ser conducciones erróneas, por causa de estructuras paralizantes?
Vivo en una provincia y veo cómo los profesores ejercen en asamblea su derecho democrático, sin embargo, a poco andar esta vez, el profesorado más político entró en un laberinto de algo así como “crónica de una muerte anunciada” el movimiento se quebraba, pero no porque no quisieran asumir la defensa, sino porque daba la impresión de que todos se habían enfermado de gripe, pero el día viernes trece la lectura de la declaración redactada por el directorio nacional del Colegio de Profesores vendría a aclarar cualquier duda sobre la continuación del paro; estaba todo ahí, implícito, con indicadores entre líneas: un acuerdo entre gitanos, un acuerdo porque los ratones no superaron al gato. Esto me trae recuerdos de las barricadas de los 80, cuando jóvenes en ese entonces, creíamos que nosotros íbamos a cambiar el curso de la historia en Chile y que derrocaríamos a la dictadura, cuando el que diría ¡basta! finalmente sería el Departamento de Estado Norteamericano, el mismo que puso a Pinochet a matar marxistas en Chile. Lo digo porque ahora, los profesores en paro, y con las consecuencias que significa esto, sólo sirvieron al cuquito que quiso hacer la última fuerza política del país ¡y perdió! pero se lleva a cuestas la confianza del magisterio, sus sueños de cambio y su fé en líderes que pareciera que están más comprometidos con su partido que con la Educación Pública y las bases del Magisterio.
Algunos líderes del Directorio Nacional del Colegio de Profesores, llaman a no votar por la concertación (¿significará también esto no votar por los pactos?) Creo que en las próximas elecciones del Colegio de Profesores, también hay que pensarlo muy bien antes de votar, sobre todo por aquellos gitanos que se traen entre manos la suerte y el destino de la educación negociada en una mesa política, y para qué hablar del cambio de estructura en la Asociación Gremial si es bastante parecida a otra que al parecer sirvió de modelo, y que es una estructura muerta, que valida lo que tanto niegan: el famoso sistemita ese que hay que cambiar; entonces, ¿no les parece que hay que votar por un cambio primero de los gestores del cambio? ¿no les parece que como profesores que somos, ya deberíamos aprender a llamar las cosas por su nombre? Cuando la cuestión es por secretaría política ¡es por secretaría política! Y no hay que utilizar a las bases para propósitos sectarios; y cuando es por justicia, por verdad, por la defensa de la Educación Pública ¡son las bases las que mandan y no los presidentes!
