|
Decir que Arrate es el “Catapilco” de Enríquez puesto que un voto para él es un voto menos para MEO, es tan arbitrario como decir que Enríquez es el “Catapilco” de Piñera puesto que su candidatura obliga a una segunda vuelta, ya que en primera tenía el triunfo asegurado
. |
En la primera afirmación se da por hecho que los votos de Arrate van para Enríquez, y en la segunda se asegura que existen votos de Piñera que son transferibles a MEO.
Existe algo de verdad en lo que se afirma, pero también mucho de especulación.
En la reducción de candidatos a 2 considerados “fuertes”, como ha sido la costumbre moldeada por el binominal, finalmente lleva a la indiferencia de votar nulo o por el mal menor, y al voto de castigo cuando existe un electorado disconforme con el candidato o con lo obrado por la coalición que lo sustenta.
De manera que al principio de la campaña, el voto de castigo a la Concertación lo cosechó Piñera, dado que no existía otra alternativa. La Izquierda no estuvo a la altura del momento, existían múltiples candidaturas que bordeaban el 1%.
Fue el momento propicio para perfilarse la de Marco Enríquez-Ominami, su gran talento político y su poder seductor cosechó rápidamente votos de Izquierda a Derecha haciendo tambalear el escenario político. Su discurso deliberadamente ambiguo hizo el resto, comenzó a crecer entonces a costa del electorado de la Concertación. La disputa fue cuerpo a cuerpo.
Con las definiciones que hubo en la Izquierda , dejando al candidato Arrate como su líder indiscutible, sumado a sus cualidades políticas y su destacado intelecto y simpatía, recuperó los electores fugados, y comenzó su campaña dirigiéndose hacia el Allendismo que subsiste aún en la Concertación.
Sin temor a equivocarme, Arrate debiera llegar alrededor de los 2 dígitos a costa del electorado progresista de Frei, y al electorado de las poblaciones marginales que es su objetivo, considerando que ha sido abandonado por moros y cristianos.
El electorado que gana la Concertación el fin de semana en “el puerta a puerta” que comprende al gobierno incluyendo a sus ministros en terreno, lo pierde durante la semana con sus políticas anti-populares.
El desconocimiento de la deuda política-histórica con el profesorado, la manipulación y vergonzosa represión en contra de los mapuches, son ejemplo de que la Concertación apunta al control social, a la reducción de su poder, puesto que está pensando en los negocios que vienen en la educación, en las forestales, en las hidroeléctricas, que requieren para su existencia de la eliminación de los obstáculos, pero también la de permanecer en el poder.
Este cuadro de virtual trampa que experimenta la dupla gobierno- candidato Frei, se podría ilustrar con la del monito que introduce su mano por el orificio de un coco, en que no puede sacar la dulce pulpa puesto que su mano llena queda atrapada.
Así las cosas, da para que cualquiera de los candidatos siga recibiendo esos votos de castigo. ¡Si hasta hemos visto a Piñera disfrazado de Lonko!
Los partidarios de MEO no deben inquietarse de ver como Arrate gana terreno dentro de lo que queda de Izquierda en la Concertación. Ellos deben ir a disputar con Frei, no con Arrate.
Cada voto que Meo le gana a Frei vale doble ( uno más para Enríquez y el otro menos para Frei). Y cada voto que Arrate le gana a Frei, es un voto de descuento para Frei, de modo que deberían alegrarse por ello.
Salvatierra
Existe algo de verdad en lo que se afirma, pero también mucho de especulación.
En la reducción de candidatos a 2 considerados “fuertes”, como ha sido la costumbre moldeada por el binominal, finalmente lleva a la indiferencia de votar nulo o por el mal menor, y al voto de castigo cuando existe un electorado disconforme con el candidato o con lo obrado por la coalición que lo sustenta.
De manera que al principio de la campaña, el voto de castigo a la Concertación lo cosechó Piñera, dado que no existía otra alternativa. La Izquierda no estuvo a la altura del momento, existían múltiples candidaturas que bordeaban el 1%.
Fue el momento propicio para perfilarse la de Marco Enríquez-Ominami, su gran talento político y su poder seductor cosechó rápidamente votos de Izquierda a Derecha haciendo tambalear el escenario político. Su discurso deliberadamente ambiguo hizo el resto, comenzó a crecer entonces a costa del electorado de la Concertación. La disputa fue cuerpo a cuerpo.
Con las definiciones que hubo en la Izquierda , dejando al candidato Arrate como su líder indiscutible, sumado a sus cualidades políticas y su destacado intelecto y simpatía, recuperó los electores fugados, y comenzó su campaña dirigiéndose hacia el Allendismo que subsiste aún en la Concertación.
Sin temor a equivocarme, Arrate debiera llegar alrededor de los 2 dígitos a costa del electorado progresista de Frei, y al electorado de las poblaciones marginales que es su objetivo, considerando que ha sido abandonado por moros y cristianos.
El electorado que gana la Concertación el fin de semana en “el puerta a puerta” que comprende al gobierno incluyendo a sus ministros en terreno, lo pierde durante la semana con sus políticas anti-populares.
El desconocimiento de la deuda política-histórica con el profesorado, la manipulación y vergonzosa represión en contra de los mapuches, son ejemplo de que la Concertación apunta al control social, a la reducción de su poder, puesto que está pensando en los negocios que vienen en la educación, en las forestales, en las hidroeléctricas, que requieren para su existencia de la eliminación de los obstáculos, pero también la de permanecer en el poder.
Este cuadro de virtual trampa que experimenta la dupla gobierno- candidato Frei, se podría ilustrar con la del monito que introduce su mano por el orificio de un coco, en que no puede sacar la dulce pulpa puesto que su mano llena queda atrapada.
Así las cosas, da para que cualquiera de los candidatos siga recibiendo esos votos de castigo. ¡Si hasta hemos visto a Piñera disfrazado de Lonko!
Los partidarios de MEO no deben inquietarse de ver como Arrate gana terreno dentro de lo que queda de Izquierda en la Concertación. Ellos deben ir a disputar con Frei, no con Arrate.
Cada voto que Meo le gana a Frei vale doble ( uno más para Enríquez y el otro menos para Frei). Y cada voto que Arrate le gana a Frei, es un voto de descuento para Frei, de modo que deberían alegrarse por ello.
Salvatierra
