google-site-verification: google096975d001c6a771.html
Agosto 18, 2026

Código “U 2ube”: señales que alegran, señales que duelen…

 Reconozco que la hiperventilación de la tecnología me tiene un poco chato. Anoche, sin ir más lejos, mientras esperaba el celebrado show de U2 en vivo por la web me espanté viendo cómo la versatilidad del medio da para que programas de radio y televisión den paso a un grupito de niños jugando a emitir contenidos en directo, desde el living de su casa. Un despropósito con cada día más adeptos.

Y de allí al otro extremo en un abrir y cerrar de ojos. Sin más trabajo que un click estábamos en primera fila del Rose Bowl en San Francisco esperando por el más aparatoso y futurista espectáculo musical que gira por el mundo. El 360 Tour de la banda irlandesa más habituada a calzarse el uniforme de emprendedores, justo en días tan pedegrosos para el mainstream moderno. Era estar allí, casi in situ, con un sonido perfecto, lejos del colapso previsto por los menos entusiastas. Con una calidad en imagen sujeta sólo a la capacidad de tu banda ancha. Y gratis. Antes y después de todo, eso era lo más increíble. Lo mismo por lo que te desvivías tratando de obtener un ticket, ahora era sin costo. A domicilio.

Por ello entendí varias cosas. Una, que el nombre de esta gira multitudinaria no se circunscribe sólo a ese armatoste colosal que permite vista completa desde cualquier punto del recinto que lo cobije. Lejos de la geometría más rebuscada, U2 atiende los tiempos globales asimilando la tendencia integral a través de Internet. Asimismo, da un salto incuestionable en la historia de los conciertos al poner un primer mega-evento con grandes dimensiones simultáneamente en todo el orbe, sin más requisito que la conectividad. Bono hablando en diversos idiomas y jugando con el concepto de la hora distinta atestiguaron el espíritu del asunto.

Entendí también que las grandes estrellas de la música asumieron el “si no puedes contra la net, únete a ella” y no sólo para la devastada industria discográfica. Sino que en su principal fuente de ingresos. Los tours interminables, que poco a poco perdían sorpresa y atracción por culpa de la masificación en youtube y los fans pretenciosos. Ayer vimos el clásico registro de lujo que se inmortaliza en un DVD. Pero esta vez on-line, simultáneo y por ello más conmovedor.

Además, entendí que poco importa cuántos sigan el ejemplo, ya se materializó un momento histórico para la supremacía de la web por sobre la oferta televisiva. Lo que a las grandes cadenas les costaba millones y les generaba más millones hoy puede ser patrimonio exclusivo de las bandas, a su antojo y planificación, con la misma excelencia pero sin subarrendar un servicio de distribución.

El cuarteto de Dublín lo inició. No se extrañen si pronto se ve masificado con otros grupos, en el fútbol, en los sucesos de relevancia, en las noticias en vivo. La revolución digital lo hace posible. Por lo mismo, no le voy a contar lo emocionante del set list o los momentos más conmovedores del show. Sólo un datillo anexo. En los parlantes del estadio, la jornada la antecede “Space Oddity” de Bowie y la cierra “Rocket Man” de Elton John. Como creían los genios de ayer, el mundo tal cual lo conocemos nos está quedando chico…

¿Quieren más datos? Tomen su computador o su teléfono y busquen “U2 Webcast”. Esta ahí. Para todos. Sin trampas, claves ni cuotas. Quién lo iba a decir.